La medida se produce en medio de una serie de huelgas que afectarán los desplazamientos de los británicos durante las fiestas, los trabajadores reclaman mejoras en sus salarios ante el impacto inflacionario.

Los trabajadores de control de inmigración y aduanas de los aeropuertos y puertos del Reino Unido (Border Force) anunciaron hoy que realizarán medidas de fuerza durante ocho días en diciembre, en reclamo de mejoras salariales en un contexto de alta inflación que impactó en el costo de vida.

Según el Sindicato de Servicios Públicos y Comerciales (PCS), el mayor gremio que representa a los funcionarios públicos británicos,

Las huelgas tendrán lugar del 23 al 26 de diciembre y del 28 al 31 de diciembre, y afectarán a los aeropuertos de Birmingham, Cardiff, Gatwick, Glasgow, Heathrow y Manchester, así como al puerto de Newhaven.

La medida se produce en medio de una serie de huelgas que afectarán los desplazamientos de los británicos durante las fiestas.

Los ferroviarios, choferes de autobuses y personal de aeropuertos y carreteras confirmaron también huelgas durante diciembre.

El jefe del sindicato PCS, Mark Serwotka, dijo que sus miembros están viviendo en la pobreza y advirtió que la escalada sindical se intensificará si el Gobierno no se sienta a la mesa de negociaciones.

El dirigente aseguró que 40.000 de sus miembros tenían que recurrir a los bancos de alimentos, mientras que 45.000 reclamaban prestaciones laborales.

«Esto es una crisis», comentó y añadió: «Llevamos meses intentando negociar con el Gobierno y no se nos ha hecho caso».

Dijo que sus miembros se «saltan comidas» y no pueden pagar la calefacción, según la cadena pública de noticias BBC.

«Representamos a algunos de los trabajadores peores pagados de Gran Bretaña. Se ofrece 2% cuando la inflación supera el 11%», escribió también en Twitter.

El jefe del sindicato PCS, Mark Serwotka, dijo que sus miembros están viviendo en la pobreza y advirtió que la escalada sindical se intensificará si el Gobierno no se sienta a la mesa de negociaciones.

La postura del Gobierno

Mientras tanto, el primer ministro Rishi Sunak, adelantó que está trabajando en «nuevas leyes estrictas» para proteger a las personas de la interrupción de las huelgas.

Dijo a los parlamentarios que si «los líderes sindicales continúan siendo poco razonables, entonces es su deber tomar medidas para proteger la vida y el sustento del público británico».

Downing Street dijo que la legislación se extendería a otros servicios, pero no especificaría cuáles serían y no dio un cronograma, según consignó la emisora pública.

De esta forma, el Reino Unido se encamina a una paralización masiva de los servicios básicos por las huelgas anunciadas por trabajadores de la salud, el transporte y la educación.

Los trabajadores reclaman aumentos salariales y mejores condiciones laborales, en medio de la crisis generada por la alta inflación, una situación que amenaza con replicar el “invierno del descontento” registrado en el país a fines de los años 70.

Personal de enfermería, paramédicos, trabajadores del correo, empleados de ferrocarriles, bomberos, choferes del transporte público y profesores universitarios, entre otros, anunciaron medidas de fuerza, mientras el Gobierno se resiste a otorgar aumentos, con el argumento de que podrían impulsar aún más la inflación, que está en su punto más alto en 40 años, con un 11,1% anual en octubre.