Vivero Mercier alcanzó las 150 microvinificaciones técnicas

En ese momento comenzaron a realizarse microvinificaciones técnicas, con el objeto de exhibir las virtudes de cada cepaje o selección. Además, se buscaba conocer cuál era la adaptación de los clones de origen extranjero a las condiciones agroecológicas de la zona y continuar con el seguimiento de las selecciones locales. »En estos diez años, hemos alcanzado las 150 microvinificaciones, realizadas con 16 variedades entre las que, por supuesto y tal como ha sido la impronta de la década, la mayor cantidad correspondió a la variedad Malbec, con 77 microvinificaciones (de 11 selecciones masales y 8 clones). Le siguieron las variedades Sauvignon Blanc con 15 microvinificaciones y el Syrah con 13.

Otras variedades que merecieron atención fueron Petit Verdot, Merlot, Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Pinot Noir, Marselan y Bonarda entre las tintas y Chardonnay y Torrontés Riojano entre las blancas. Como novedades se han microvinificado Ancelotta, Cabernet Franc, Touriga Nacional, y Tannat y blancas muy prometedoras como Roussanne y Sauvignon Gris», expresó el ingeniero Cristóbal Sola, vicepresidente de Mercier Argentina.

El origen del material genético de las parcelas donde se cosecharon las uvas para las microvinificaciones, corresponde mayormente a obtenciones del mismo Grupo Mercier y al ENTAV-INRA, el obtentor de clones de vides más importante del mundo, que ha licenciado su marca a Vivero Mercier en Argentina. En selecciones clonales el 80% corresponden a ENTAV-INRA y el 85% de las selecciones masales son obtenidas por el Grupo Mercier. Otros orígenes menos relevantes por la cantidad de clones evaluados son INTA y la Universidad de Davis (Estados Unidos).

»En este largo camino recorrido hemos recibido consejos y recomendaciones valiosas, entre las que no podemos dejar de mencionar las que nos hiciera allá por el año 2002 el Lic. Ángel Mendoza en nuestros inicios, quizás las más valiosas por ser las primeras y las que orientaron nuestro trabajo», detalló el ingeniero Sola. Luego agregó que las microvinificaciones también han sido evaluadas por el Panel de Degustación del INV, quienes con gran profesionalismo fueron marcando virtudes y defectos a través de los años.

Al respecto, Ángel Mendoza opinó »considero que Vivero Mercier, supo adelantarse a los tiempos, invirtiendo en I+D e instalando una original bodega de microvinificaciones. Así ha sido posible interpretar el potencial enológico de cada varietal y/o clon de vides. Incluso la vocacionalidad enológica de diversos terruños donde se cultivan. En varias oportunidades he participado de las evaluaciones sensoriales propuestas por sus técnicos. Y han sido muy interesante las diversas interpretaciones y conclusiones prácticas obtenidas».
El trabajo realizado en la bodega experimental, tiene como finalidad compartir las potencialidades enológicas de las variedades que el vivero ofrece en su portfolio de productos (plantas de vid). En tal sentido, Sola agregó que »también fue invalorable el aporte de nuestros clientes, quienes en cada visita al vivero compartieron con nosotros valoraciones y opiniones que enriquecedoras».

»La iniciativa del vivero de realizar las propias microvinificaciones, nos permitió tener seguridad y previsibilidad a la hora de elegir selecciones y clones, y compartir con técnicos y propietarios de los proyectos las características organolépticas de las mismas a través de las degustaciones dirigidas. De esta manera, pudimos definir en forma conjunta el perfil del vino a obtener posteriormente en el viñedo. La principal ventaja y uso de la bodega experimental del vivero radica en la tranquilidad que me brinda al momento de elegir las plantas, donde no solo tengo seguridad respecto a la identidad varietal y al status patológico sino también la previsibilidad respecto a la implicancia que tendrán las selecciones y los clones en los futuros vinos», así se refería el ingeniero Marcelo Canatella, sobre el valor del trabajo realizado por el vivero.

Vale señalar que los técnicos del ENTAV-INRA de Francia y del Grupo Mercier también sumaron su aporte, sobre todo la visión comparativa del comportamiento de los diferentes cepajes y clones entre el viejo mundo y la vitivinicultura local.

Otros detalles

Del total de microvinificaciones realizadas, más de la mitad se han realizado con uvas provenientes de parcelas injertadas sobre pie americano (principalmente 3.309, 101.14 y SO4). En algunos años, se han microvinificado en paralelo determinadas selecciones o clones con pie americano y a pie franco a fin de compararlas físico-química y organolépticamente. Son todavía incipientes las evaluaciones de parcelas con portainjertos como Gravesac, Riparia Gloire de Montpellier y R 110. En los últimos años, se han incorporado microvinificaciones de materiales certificados por INASE,»con las cuales se cierra el círculo de trazabilidad, permitiendo conocer íntegramentetodos los pasos recorridos desde la planta inicial a la copa de consumidor», enfatizó Cristóbal Sola.

En cuanto a las zonas de origen de las parcelas microvinificadas la más importante es Luján de Cuyo, región en la que se han evaluado más del 50% de los clones y selecciones masales. Las otras zonas relevantes son el Departamento de Maipú y el Valle de Uco.

Agradecimientos

Para el final, el ingeniero Sola se reservó un párrafo especial para los profesionales y obreros del vivero, »que tuvieron la responsabilidad en estos años de llevar a la botella,las uvas hechas vino, y mostrarlas a clientes, colegas y amantes del vino». A modo de cierre, se mencionó el aporte de la Ingeniera Laura Bardotti, los enólogos Martín Tosolini, Federico Bizzotto, Gabriel Ortiz; los ingenieros Hugo Gold y Daniel Bergamín y la bromatóloga Laura Bree.

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