Maridajes ideales para disfrutar de un buen vino en tus comidas

El vino es un producto de consumo universal, ya que en todo el mundo se bebe y, además, se produce. En Argentina, la industria vinícola ha experimentado un desarrollo inigualable, desde la cosecha de la uva hasta la producción de cepas distinguidas.

En las mesas de domingo, la botella de vino siempre está presente para acompañar las comidas familiares. Esa combinación puede resultar mucho más placentera si se presta especial atención a las combinaciones que se llevan a cabo.

Aquí, te compartimos 4 maridajes entre comidas típicas y cepas de vino que pueden mejorar cualquier mesa.

Quesos

La combinación más concurrida para compartir un vino con amigos es la que incluye quesos. Con poco tiempo de preparación, basta pedir online en Wine Up y comprar algunas variedades del producto lácteo para asegurar una buena velada.

Hay que tener en cuenta algunos datos al momento de hacer esta combinación. Los quesos blandos y madurados con hongos, como el Brie y Camembert hacen buena pareja con los vinos blancos con cuerpo, idealmente estacionados en madera.

Para aquellas piezas de sabor intenso con gran presencia en el paladar, es recomendable pensar en un Cabernet Sauvignon o Malbec. Esta última cepa también es una buena opción para acompañar quesos semiduros.

Los vinos tintos de cosecha tardía, por su parte, resaltan los sabores de aquellos quesos muy picantes o salados.

Carnes

Las carnes y el vino conforman otra combinación que da gusto. El primer aspecto a considerar es diferenciar los vinos con que conviene acompañar las carnes rojas y las carnes blancas.

Las carnes rojas armonizan con los vinos tintos. Las cepas de Malbec con taninos delicados son aconsejables para cortes magros como el lomo, mientras que a las carnes más grasosas les viene bien acompañar con Cabernet Sauvignon. Es el caso de la entraña.

Los pescados grasos o pollo en cremas lácteas se acompañan con vino blanco, entre los que se recomienda la variedad Viognier. Para carnes blancas secas, hechas en parrilla o grill, la opción conveniente son los Chardoney.

Para los mariscos, la mejor alternativa es acompañar con vinos blancos dulces y florales. Un buen maridaje para las ostras es el vino espumante.

Platos calientes

Los platos de fondo con textura y servido en caliente también tienen su especificidad al momento de combinarse con el vino. Las comidas con salsa de tomate, por ejemplo, se sienten bien con vinos tintos suaves y frutales, como el Malbec.

Los platos menos húmedos, como las paellas y currys, emparejan muy bien con vinos blancos secos y de carácter ligero. Las legumbres, en cambio, son más amigas de los tintos de taninos persistentes que no mueran entre los condimentos, como el Merlot.

Postres

En el caso de los alimentos dulces, la mejor compañía es, valga la redundancia, un vino dulce también. Puede tratarse tanto de cepas de uva dulce como vinos blancos que adquirieron la propiedad por una cosecha tardía, recomendado con postres frutales.

Cuando predomina el chocolate, sin embargo, la mejor opción es pensar en un vino tinto. La cepas Pinot o Merlot son ideales, por su dulce intermedio.

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