YA NO CAUSAN NINGUNA GRACIA por Emilio Vera Da Souza

YA NO CAUSAN NINGUNA GRACIA
por Emilio Vera Da Souza
UNO
Tengo unos compañeritos de secundaria que son unos piolas bárbaros. Hicieron un grupo de mensajes porque se juntan una vez por mes a comer asados. Pero el grupo sirve para otras cosas. Mandan memes por guasap a cada rato. Son muy graciosos. Todo el tiempo compitiendo por verificar quién es el que reproduce más rápido la fotito de cargada al presidente, al expresidente, a su perro, a su tía, camuflando al Negro de Guasap con una foto interesante de carnada. También mandan videos. Algunos de esos los veo. Mandan imágenes que defienden matar a chorros en los barrios, y mandan apoyos a los que hacen trampa con los impuestos. Se ríen de los que son diferentes por cualquier motivo y se mueren de risa de feos, travestis, bolivianos, chilenos, venezolanos. Se quejan de los políticos de todos los partidos.
Se quejan de que a ellos no les regalaron nada y dicen que todo lo que tienen lo hicieron trabajando. Los de River cargan a los de Boca y los del Lobo a los Azules. Por los comentarios que se envían parece que todos son gays. Serrat decía que «mis amigos son unos atorrantes. Se exhiben sin pudor, beben a morro y se pasan las consignas por el forro». Ya no voy a los asados, pero no me salgo del grupo para saber hasta dónde son capaces de llegar.
Mis amigos me hacen acordar a la escena de la película «La historia oficial» cuando se juntan las amigas del secundario y la Chunchuna Villafañe se acuerda de lo que hacían cuando eran compañeras.
El director de esa película, Luis Puenzo, ha sido designado presidente del Instituto del Cine y Artes Audiovisuales. Un director de cine (ganador de un Oscar) a cargo del organismo encargado de promover el cine. A lo mejor funciona, digo yo que no sé nada de institutos.
DOS
Un pibe, no tan pibe, termina sus estudios universitarios y festeja con sus amigos y compañeros como festejan esas cosas en estos días. Se tiran huevos, harina, pintura, y varias cosas que todas juntas, forman una asquerosidad. Festejan y se ríen. Se creen muy piolas. Uno se disfraza de «abusado víctima de violación», se pone un pañuelo verde en el cuello. Está envuelto en nailon. Se ríe a carcajadas. Tiene un cartel que dice «La culpa no era mía», como han cantado miles y miles en el mundo para visibilizar los abusos, las violaciones, los femicidios. Un himno feminista inventado por el colectivo de activistas chilenas «Las Tesis»y que se hizo viral en todos los lugares donde las mujeres quieren que se vea lo que pasa…  Mientras el tipo, ahora licenciado en comercio exterior (Tomás Vidal se llama) se ríe.  A carcajadas. Se saca fotos con sus compañeritos y amigos, chicos del club de rugby.  Todos se ríen. Son tan graciosos… como mis compañeros de colegio. Parecen que han sido formateados con las mismas herramientas. Con 30 años de diferencia, parece que nada ha cambiado.
TRES
En Argentina cada día una mujer es asesinada por ser mujer y se producen decenas de violaciones, abusos, intentos de abusos, ataques por parte de maridos, novios, ex, que como suelen ser en ámbitos a puertas cerradas, sin testigos, son difíciles de comprobar, difíciles de denunciar, difíciles de que alguien te crea y suelen quedar impunes. Los escraches son tantos, los hechos son tantos, los datos son tantos que no alcanzamos a retener los nombres.  Acciones aisladas parecen inconducentes. ¿Qué hacer? ¿Cómo acompañar para intentar parar algo que parece que no cambia?
«La deconstrucción social de conductas machistas es un trabajo complejo y de largo aliento, donde la educación sexual integral es la herramienta fundamental. No sigamos perdiendo tiempo», dice la periodista Mariana Carbajal.
Mientras, algunos piolas que eran compañeros de estudios, se ríen. Ya no es gracioso.

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