Un PINO de buena madera, por Ariel Robert

Nadie supo por qué su apodo era PINO,

pero todos saben que fue de buena madera

por

Ariel Robert

8 noviembre 2020

Podría remitirnos a la soledad, sin embargo, solana refiere a zonas en las que hay más luz y radiación solar. Lo contrario a las umbrías, lugares en los que gobiernan las sombras. Y Solanas, es una de esas personas que se las ingeniaron para iluminar, tanto a la política desde el arte, como al arte desde su perspectiva política.

El maldito corona virus también se ensañó con él. Fernando Pino Solanas murió en París, el pasado 7 de noviembre. París, aquella ciudad que lo conoció en su prolongado exilio, ahora fue el escenario de su deceso, mientras cumplía su misión como Embajador de Argentina ante la UNESCO

En su biografía no aparecerán los nombres de los pocos que en 1995 confiamos en él como el auténtico representante de los intereses nacionales y populares, traducidos en Argentina como “peronismo”. Los sitios informativos suelen omitir este detalle, que con Alianza Sur compitió frente a los binomios Menem- Ruckauf; Bordón- Alvarez y Masachessi- Hernánez. Aquella candidatura como la mayoría de su obra y de su participación política, no fue meramente testimonial, fue la cabal demostración de que inclinarse es el anverso de la lealtad cuando están adulterando la esencia de un ideario. Cuatro años antes, en ocasión de lo que se denominó “modernización del Estado”, Solanas denunció a Menem y a su gobierno por el vaciamiento y los hechos de corrupción, denuncia que le costó recibir 4 de los 6 balazos que le destinaron como advertencia por sus declaraciones

Nació en 1936. Su padre, un médico acomodado, era un antiperonista furtivo, pero Fernando, uno de sus hijos, fue testigo presencial de las atrocidades que se cometieron contra aquél primer peronismo y eso lo llevó a acercarse a la literatura de pensadores de la época: Scalabrini Ortiz, Hernández Arregui, Arturo Jaretche, entre otros.

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Muy joven comenzó a trabajar en la actividad publicitaria, como músico, y rápidamente también se convirtió en un creativo integral, por lo que no sólo era autor de jingles sino se ocupaba de resolver las campañas publicitarias para cine y televisión, como guionista y director. Los importantes ingresos de dinero no lo confunden ni alteran su mirada sobre la justicia social y la soberanía –también cultural- de la Argentina

Después de varios años de recopilar material fílmico, en 1968 logra terminar su primer filme documental, La Hora de los Hornos. Material que resume documentos desde 1960 . Una trilogía que dura más de 4 horas y media, documental que se exhibió en todo el país, fuera de las salas de cine, durante la dictadura de Onganía. Había obtenido reconocimientos internacionales, pero en Argentina sólo se la proyectaba de manera clandestina, aunque con una distribución y penetración inimaginables. 68 copias.

Eso le valió que fuese convocado por Perón a Puerta de Hierro, en Madrid, para registrar dos entrevistas que se convertirían en sendos largometrajes, dirigidos por Solanas en colaboración con Octavio Gettino, nos referimos a “Perón y la revolución justicialista” y “Actualización política y doctrinaria para la toma del poder”. Dos materiales que fueron recién emitidos hace escasos años y merced a la suerte, ya que uno de ellos fue rescatado por un militante. Solanas contó las peripecias que debieron hacer para impedir que Lópe Rega saboteara ese trabajo, allá por 1971

La filmografía de Fernando Pino Solanas muestra diversas aristas y su primera película ficcional fue “Los hijos de Fierro”, en la que es fácil encontrar una apología del peronismo pero con hallazgos narrativos y estéticos suficientes para obtener muchos premios internacionales y para que en Argentina fuese censurada largamente.

Así como hay quienes lo logran, hay quienes no lo pretenden. Me refiero a la escisión del discurso político ideológico en el arte. Fernando Pino Solanas es uno de esos que logró conjugar con gran pulso estas dos vertientes: la factura estética y la convicción ideológica.

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Una de sus películas perforó la cima en los ojos de cualquier crítico: El exilio de Gardel. Tanto el guión como la fotografía y la cadencia, deslumbraron por su belleza y conmovieron por la contundencia de su mensaje. Sur, como bautizó también a su proyecto político partidario, es una de esas postales en movimiento que mediante la melancolía y la denuncia, la irreverencia y la cordura, cautiva. En esa se incluyen además dos tangos que denotan también su calidad como músico y como letrista: “Solo” y “Vuelvo al Sur”, este último con música de Astor Piazzolla y ambos interpretados de manera magistral por Roberto Goyeneche

Como legislador fue uno de los más férreos defensores de cuestiones ligadas a la soberanía energética y uno de los distanciamientos con el anterior período peronista-kirchnerista obedeció a su firme postura frente a cuestiones ambientales.

Días atrás, ya como funcionario del actual gobierno, compartió con FRANCISCO, el Papa argentino, un documento en el que se podrán encontrar grandes coincidencias con la última encíclica.

Entre sus muchos aportes para un pensamiento integrador de Latinoamérica, recordamos que Solanas fue el inspirador, ante Hugo Chávez y Fidel Castro para la concreción de un canal de televisión del bloque continental, Telesur.

Toda elegía suele ser un elogio del difunto, quizá pocas veces es tan merecida como esta.

El cine ha perdido a un gran director, la Argentina despide a un hombre de fierro.

Ariel Robert, periodista, escritor, conductor del programa MUCHAS GRACIAS por Nacional Libertador, Lu a Vie de 7 a 10.30…AM 780 FM 92.7.

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