Se habilitó la poligamia en Brasil, ¿y en Argentina?

¿Se puede amar a más de una persona a la vez? Es la pregunta que surge cuando se habla de Poliamor, la capacidad de tener más de una relación íntima y amorosa, en forma simultánea, con el pleno conocimiento de todas las personas involucradas en el asunto. Al parecer, la respuesta a tan inquietante pregunta es afirmativa. Y los hechos así lo demuestran: la relación entre dos mujeres y un hombre fue autorizada por la Justicia de Brasil.

De acuerdo a la legislación carioca »no existe ningún impedimento legal que prohíba» una unión poligámica, un acuerdo que en caso de ruptura, posibilitará la división de bienes entre las tres personas que se constituyeron en unión civil. ¿Y qué podría pasar en nuestro país?

»A partir del matrimonio igualitario, la legislación argentina amplió el concepto de unión civil, pero siempre se habla de dos personas. Puede ser entre un hombre y una mujer, entre dos hombres o entre dos mujeres, pero siempre son dos. Por eso se infiere que la unión civil debe ser monogámica» explicó a INFOnews el abogado Guillermo Alonso.

De este modo, si bien las leyes no prohíben expresamente las uniones entre más de dos personas, ese acto pondría en contradicción la norma misma, de acuerdo a la cual se produce una unión cuando »libremente dos personas mayores de edad, que conviven en una relación de afectividad estable y pública, análoga a la familiar, con independencia de su sexo y orientación sexual», se instituyen bajo esa figura legal.

Diferente es la legislación del vecino país, en la que »el principio de monogamia no está en la Constitución, es una conducta cultural. El código civil lo que prohíbe son casamientos entre personas ya casadas», precisó Berenice Dias, vicepresidente del Instituto Brasileño de Familia (IBDFAM). La unión producida en Brasil, no se trata de un matrimonio, sino de una »escritura pública declaratoria de una unión poliafectiva estable», le dijo la abogada a Jefferson Puff, periodista del servicio brasileño de la BBC.

Argentina, un país sin tradición poligámica

Si bien los referentes en prácticas sexuales alternativas consultados por este medio aseguran que Argentina no tiene tradición en relaciones poligámicas, en internet se pueden encontrar espacios en los que quienes eligieron ese modo de vida, se expresan libremente.

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»Tenemos 35 y 30 años y estamos casados hace casi 6. Hemos tenido experiencias con otras personas (ambos somos bisexuales), pero no nos llena el hecho de no relacionarnos afectivamente y, por suerte, hemos conocido a dos personas con las cuales (con cada una en su momento) hemos tenido una relación de tres muy intensa, sobre todo en lo afectivo. Incluso, en una de las oportunidades convivimos juntos varios meses», publicaron R y N.

El poliamor no está muy desarrollado en Argentina. Las experiencias triangulares que he conocido fracasaron

El relato de R y N destaca una de las características fundamentales de los vínculos poligámicos: no sólo implica el contacto sexual. Entre las partes involucradas debe haber un sentimiento afectivo, cariño u amor.

»En las relaciones de poliamor generalmente se tiene el proyecto de formar una familia. El europeo es mucho más abierto a este tipo de relaciones, en cambio el argentino es más monogámico en el plano del amor», aseguró Daniel Bracamonte, autor de La rebelión de los cuerpos, un libro que contiene un capítulo dedicado a la poligamia.

»El poliamor no está muy desarrollado en Argentina. Las experiencias triangulares que he conocido en nuestro país fracasaron, no se sostuvieron en el tiempo porque surgieron desde el disfrute sexual, y cuando esa adrenalina se apagó, el proyecto triangular» se fue por la borda, explicó Bracamonte.

El hombre, que es un referente sobre prácticas swingers en nuestro país, recordó haber conocido casos de relaciones »cuatrimoniales», en las que los vínculos son »todavía más complicados que en los tríos». En cuanto a la actividad sexual de estos grupos, Bracamonte explicó que »la cama es de a tres, es abierto, porque todos se integran durante el acto. No sucede, –en el caso de un hombre y dos mujeres- que él tiene contacto con ellas de manera separada».

En cuanto a la pareja monogámica, el hombre que hace más de 24 años participa junto a su mujer de prácticas swingers, sostuvo que socialmente se insiste en sostener como principio absoluto »que la pareja es uno más uno, y todo lo que se diferencia de esa estructura es mirado con prejuicio».

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La monogamia y el amor privado

»Somos de Buenos Aires, ambos bisexuales, hace diez años estamos casados y estamos en una relación poliamorosa con una chica. Escasos de experiencia, recién empezamos a vivir esto que es muy intenso y no hay nadie con quien charlarlo o pedirle algún consejo», relató Solledad, en un espacio virtual.

Ese testimonio refleja lo poco charlado que está el tema, a pesar de que como aseguró la psicóloga social Liliana Guido »la poligamia fue una de las tantas formas en las que se agrupó la estructura familiar en otros tiempos, cuando la monogamia no era una cuestión social importante». En aquellos años, que hoy parecen tan lejanos, el sentido poligámico de la familia estaba dado por la necesidad de acumular riquezas, de nuclearse para producir.

De acuerdo al análisis de Guido, con la llegada de la propiedad privada, se recurrió a la monogamia como dispositivo de control sobre el amor »que es misterioso, voluble, no se sabe cómo nace ni por qué se termina». De este modo, la idea de fidelidad eterna viene a »poner un cerco» a ese sentimiento tan impredecible »que resulta difícil que esté centrado en una sola persona».

Así, la monogamia se instituyó en la sociedad como »un ideal fuertísimo, que apunta a privatizar el amor, donde el dominio sobre el otro está muy marcado y eso se refleja en el nivel de violencia que hay entre las parejas», analizó Guido. Si bien no hay formas perfectas de vincularse con el otro, porque el contacto con ese otro implica diferencias, distancias, desajustes; es necesario tener presente que no siempre la pareja funcionó bajo las formas que la conocemos hoy.

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