Periodista argentino realiza descubrimiento arqueológico en Ecuador

La mayoría de los arqueólogos considera que los pucarás, construcciones de piedra situadas en sitios estratégicos, fueron fortalezas militares destinadas al control de zonas dominadas por los Incas. En efecto, muchos de estos pucarás, que existen desde el Norte Argentino hasta la frontera de Ecuador con Colombia, poseen murallas y profundos fosos destinados a la defensa del sitio. Sin embargo, otros parecen haber sido algo más, encerrando entre sus murallas verdaderas ciudades, centros administrativos del vasto imperio. Y también religiosos. Sólo algunos arqueólogos parecen haber comprendido en toda su dimensión la importancia de lo religioso en la vida precolombina. Factor omnipresente, desde la siembra a la cosecha, desde el clima a la fertilidad de la mujer, todo tenía un reflejo en la vida religiosa de la comunidad.

No sólo la cerámica da cuenta de esa riquísima vida espiritual; también la arquitectura. Si bien es conocido que muchas estructuras fueron erigidas exclusivamente como templos, lo es menos el hecho de que ciertas construcciones fueran construidas sobre una plantilla con la forma de animales y objetos que formaban y forman parte de la vida espiritual de los pueblos originarios.

Jorge Orduna, que se encuentra en Ecuador preparando una reedición de su libro »Ecofascismo, las internacionales ecologistas y las soberanías nacionales», centrado en las ecuatorianas islas Galápagos y de gran repercusión en Argentina (Planeta, 2008), realizaba también una investigación sobre sitios arqueológicos tradicionales ecuatorianos. La consulta de antiguos mapas y relevamientos del pucará de Rumicucho le llevó a sospechar que muchos ángulos y curvas del perímetro de la estructura no se justificaban exclusivamente por un uso militar defensivo. Había algo más. Observando las ruinas en la imagen satelital de Google Earth, recurrió a invertir la polaridad y encontró que, en efecto, la planta de la estructura representa claramente una llama descansando.

Pucarás con planta en forma de llama ya se habían descubierto en Perú, mucho antes de internet en base a fotografía aérea (ver foto: Paramonga, al norte de Lima), pero no se tenía noticia de su existencia en Ecuador y mucho menos a poca distancia de la línea ecuatorial.

Una maravillosa nueva demostración de la importancia del patrimonio cultural ecuatoriano y de la necesidad de que investigación, restauración y protección reciban urgentemente un impulso cuantitativo de mucha mayor envergadura en el presupuesto nacional.

Norberto Novik

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