MI EXPERIENCIA EN EL FLENI por Lucía Mezzotero

Mi experiencia en el FLENI
Gracias por tu luz!
Hola Soy Lucia, les quiero contar cómo la vida me trajo hasta aquí.
Pero antes que nada quiero agradecer desde mi alma a ….
Andrés Cervio, Ignacio Ujhelly, Andrea Di Pasquo, Guillermo Campana, Guillermo Merlo, Daniela Ramos, Laura Malgord, Federico Demonty, Nilda Vargas, Jesus Gevara, Paula Ferraro.
Hace un tiempo fui al oftalmólogo para aumentar la graduación de mis lentes porque pensé que ya era necesario. Cuando me revisó, me dijo: «tapate un ojo, tapate el otro…» me di cuenta que de mi ojo izquierdo no veía nada, no me salían las palabras… ¿Desde cuándo sucede esto? me pregunté… no lo sé …
El doctor me envió a hacer estudios específicos en ambos ojos. Llevé los resultados a la brevedad y me dijo que ambos ojos estaban más que bien, que tendríamos que hacer una tomografía para ver si el problema estaba detrás de los ojos. Cuando salí del consultorio, anímicamente no estaba preparada para recibir más noticias de ese tenor y rompí la orden para el estudio.
Tenemos el libre albedrío a nuestra disposición. Se nos hace responsables por ello, el mundo espiritual nos observa y mira lo que necesitamos aprender. Los que aumentamos la apuesta somos nosotros mismos porque lo podemos aprender fácil, difícil, poniendo en riesgo nuestra vida… eso lo elegimos nosotros y el mundo espiritual es tan generoso que de todos modos nos da la oportunidad.
Un año más tarde, se vence el registro de conducir y cuando voy a renovarlo, colocan una observación: «maneja con lentes». Esa semana volví a mi oftalmólogo a pedirle un certificado que diga que manejo con lentes de contacto, para evitar multas de tránsito. El médico me dijo que ya era tiempo de hacer la tomografía y me hizo nuevamente la orden. Cuando salí del consultorio tenía una nueva oportunidad. Esta vez la tomé y me puse en movimiento. Autoricé la orden, pedí turno y me presenté para realizar el estudio.
El 13 de diciembre en el hospital italiano, el neurocirujano Doctor Mateo Bacanelli me da la noticia del tumor que había detrás de mi ojo izquierdo. Con la calidez de sus palabras, en ningún momento sentí miedo y me dijo: «Si yo tuviera que pedirle a Dios una experiencia, le pediría lo mismo que te pasa a vos; ya que me opero y vivo hasta los 100 años». Le pedí permiso para irme de vacaciones y me dijo que disfruara la navidad, el año nuevo, los reyes magos y que después nos ocuparíamos del tema.
El 13 de diciembre es el día de la virgen de Santa Lucia, la virgen de la vista. Por esta razón mi madre me puso este nombre, no creo que haya sido una coincidencia. Éste fue el primer gesto del mundo espiritual, diciéndome: «Estamos a tu lado».
Como hace 20 años que me ocupo de mi parte espiritual y ya hay experiencias aprendidas como: “pídelo y será dado”, cada noche pregunté quién era el profesional que me tenía que operar y el universo se encargó de decirme que el Doctor Andrés Cervio era el indicado. Escuché comentarios y experiencias de personas cercanas que se habían sentido muy conformes con su tarea como profesional.
Inmediatamente llamé a Sra Andrea, su secretaria y me dijo no había lugar en su agenda, que sólo podía ofrecerme un lugar al día siguiente a las 7:45 hs, quince minutos antes de entrar al quirófano. Nos recibió a mi marido y a mí, vestido con el ambo y la cofia. Me hizo algunas preguntas y observó mis estudios. Dijo: «Pedí un lugar en mi agenda y nos volvemos a ver nuevamente antes de la operación para hablar de los detalles de la intervención».
El viernes 15 de febrero tuve la cita con Dr. Andrés Cervio. Mi operación sería tres días después. Tuvimos una charla con mucho compromiso y enumeró todos los riesgos de la intervención, mi entrega y confianza estaban presentes. Comentó que el domingo 17/02 a las 20hs, tenía que presentarme en el Fleni para prepararme. Pidió que trajera todos mis estudios.
Antes de finalizar el encuentro le pregunté si creía en Dios y su respuesta fue inmediata, dijo que sí y añadió: «El lunes todo el mundo espiritual va a estar conmigo». Me regaló esa imagen tan valiosa para mí; el encuentro fue muy cercano.
El domingo al mediodía me despedí de mis hijas, Luz de 12 años y Ambar de 8 años. Estaban en el Club Galicia, ellas son federadas de básquet y tenían un encuentro con la comunidad de básquet del país. La información que tenían era que me iba a operar de la vista. No queríamos preocuparlas con más información. Las abracé, les sonreí y las bendije. No sabía si las volvería a ver, quería que ese momento fuera con alegría y amor, pero el impacto en mi alma fue muy doloroso. Pensar por un instante en la posibilidad de no verlas crecer ante mí, fue tremendo. Creo que me bajó la presión y mi marido me llevó al auto donde pude llorar y volver a imaginar a mis hijas en armonía. Sabiendo que mi alma ya había tomado una decisión; solo el tiempo te revela las bendiciones que se esconden detrás de los momentos difíciles.
El domingo 17/2 a las 19 hs me pasó a buscar una de mis mejores amigas, Paula Schenone que se quedó a dormir conmigo. Decidimos con mi marido Aníbal, que él se quedaría con nuestras hijas para contenerlas durante esa noche.
Nos presentamos en el Fleni. En internación nos recibió el Sr Guillermo Campana. Él es tan amable. Comenzó la búsqueda de mis papeles en sus carpetas mientras me comentaba que el Doctor Cervio es el neurocirujano más recomendado del lugar por su trayectoria, sensibilidad y humanidad.
También nos contó que había ganado un reconocimiento interno del Fleni por parte de todos sus colegas, llamado premio Escencia. Esta palabra lo describe y la imagen que sentí es del amor y el compromiso a su tarea en el mundo.
Guillermo tan cálido me tomó las dos manos y me dio su bendición y alegría de que todo iba a salir muy bien y dijo que estaba en buenas manos. Guillermo me reveló lo importante que son los encuentros humanos en esos momentos donde uno está tan vulnerable y sensible, yo sentí su presencia y el calor de sus palabras fue una motivación para hacer este escrito. Así podría agradecer a todos los nombrados aquí por su tarea y compromiso con el encuentro humano.
Me dijo que un camillero me llevaría a la habitación nro 807. Paula y yo nos acomodamos y al poco tiempo se presentó el Doctor José Ignacio Ujhelly. Él me hizo muchas preguntas y la charla fue cada vez más comprometida y alegre. Nos regaló su hermosa sonrisa. Como Ignacio es parte del equipo del Dr Cervio, me acompañó en todo el proceso.
Ignacio me contó que a las 5.30 hs me vendrían a bañar y que a las 7 hs un camillero me buscaría para llevarme al quirófano.
Con mi querida amiga Paula hicimos una video llamada a mi hermana del alma Flavia que estaba resfriada y no podía estar allí físicamente. Charlamos un rato y nos despedimos.
Mi querida Paula había pensado una meditación para que pueda entrar en el sueño de esa noche. Nos acostamos y comenzó a regalarme las imágenes. Me dormí en paz.
A las 5.30 hs llegó la enfermera para bañarme y cambió mis sabanas. Me dejó lista para ir al quirófano, en ese momento me puse a escuchar una meditación en el ipod: “equilibrio corporal” donde podés sanar tu cuerpo y recorrerlo con mucha luz, teniendo en cuenta un consejo de una amiga Adriana que es anestesista: «Tenés que tener buenos pensamientos así tu vibración es alta a la hora de la entrega. A tu regreso vas a estar en esa misma frecuencia, como te vas, así es como regresas». La meditación me cambio la energía.
Quiero compartir la sincronía del tiempo a partir de ahora de ese 18 de febrero. A las 7hs termina la meditación. 7.05 hs llegó mi marido, le pregunté por mis hijas y a las 7.15h escuché ruedas. Era la camilla. El camillero Sr Guillermo Merlo me vino a buscar.
El tiempo comenzó a acelerarse. Mi marido me saluda con su amor infinito y Paula me besa con una hermosa sonrisa. Me dijo: «Nos vemos en un rato amiga». Yo no podía tocarlos porque estaba esterilizada pero esa imagen de mis seres queridos brillaban dentro de mi.
Cuando Guillermo Merlo me llevaba hacia el ascensor le pregunté a dónde íbamos. Dijo que iríamos al piso menos uno. Ahí hice un chiste: «¿me van a operar en el centro de la tierra?». Con una sonrisa me dijo: «Claro que sí!!!, quédate tranquila todo va estar muy bien». Me entregó a Sra Daniela Ramos, una hermosa mujer.
Me recibió con otra sonrisa y me saludó con mi nombre. Estaba vestida con un ambo color amarillo y una cofia de tela de colores, la imagen fue muy radiante para mí ya que el color amarillo es muy significativo en mi vida. Tengo un espacio en mi casa para niños pequeños que se llama Amarillo Limón, todos los pisos de mi casa son amarillos, hasta mi bañadera es amarilla! En la entrada de mi casa planté con mis alumnos un limonero. Imaginen el impacto al ver a Daniela de amarillo.
Me llevó a un lugar donde había un biombo de tela color violeta. Me pidió que la esperase allí. A los dos minutos tuve ganas de ir al baño y fui a buscarla. Le pedí que no me dejara sola. Me acompañó al baño. Llegó la Sra Laura Malgord, otra instrumentadora, para hacerme compañía. Era una mujer muy contenedora y cálida. Me tomó de las manos y me contó que el año pasado se había operado de los ojos por estética y que también necesitó al igual que yo, que le hicieran compañía porque la ansiedad no la dejaba tranquila y se hubiese ido. Esa empatía me hizo sentir su generosidad presente.
A los pocos minutos se presenta nombrándome el anestesista, Sr Federico Demonty. Irradiaba alegría y Llevaba una cofia roja con dibujos blancos. Le digo que me encantaba su gorro y me contesta que me quiere contar que tiene una huerta y que su especialidad son los tomates, que ha logrado 17 variedades diferentes de tomates y que con eso hace mermelada y salsa para todo el año… Sus palabras fueron tan cálidas y las imágenes tan reales, que se tranformaron en un hermoso cuento que no quería dejar de escuchar; de hecho, fue lo primero que recordé al despertar. Mientras me contaba de su huerta, me llevó al quirófano y vi a todo el equipo vestido de amarillo y cofias de colores. Me saludaron por mi nombre eso nos acercó, tuve la experiencia que estábamos juntos y que la luz del espacio era muy blanca. Por un momento tuve la sensación de estar en fiesta; por sus atuendos y sonrisas.
Federico me seguía contando detalles de los tomates mientras me pinchó el brazo derecho y me pidió que me fijara si la máscara tenía olor. Me anestesió. Pensaba que iba a ver al Dr Cervio antes de dormirme. Lo quería bendecir en voz alta y decirle que tenía toda mi confianza más allá de los resultados. No lo ví pero pensé eso de todos modos.
Ese 18 de febrero a las 8 hs había muchas personas rezando, en cadenas de oración, personas en misa con mi nombre y todos mis afectos enviando su luz, amor, oración y confianza en Dios.
Mi estimado Sr Cervio y su equipo estuvieron a mi lado durante 8 horas con su presencia y compromiso, asistidos por el mundo espiritual.
El primer día estuve en terapia intensiva al cuidado de la enfermera Nilda Vargas que hace 24 años que trabaja en Fleni. Su cuidado era silencioso y suave. Sentí su presencia todo el tiempo hacia mí. Eso me pasó con todos los que fueron nombrados en este relato, estaban en el aquí y el ahora junto a mí. Yo le agradecía con amor y ellos me lo devolvían del mismo modo.
El segundo día me llevaron a terapia intermedia en el mismo piso. Esa segunda noche un enfermero también tan comprometido y servicial me saludó por mi nombre. Era Jesús Guevara. Yo no podía salir del asombro y pensé que del cielo me enviaban ese regalo. Así fue, su amor al prójimo estaba presente. Me cuidó intensamente y tuvimos unas hermosas charlas sobre la vida.
El tercer día me pasaron a la habitación nro. 602. Cada vez estaba mejor. Me dieron la posibilidad de ir al baño caminando y el silencio de ese espacio me dio la posibilidad de dormir más profundamente. Allí me atendió una enfermera llamada Paula Ferraro. Ella me bañó en la ducha con mucho afecto mientras me contaba que tenía dos bebas de 5 meses y un niño de 6 años. Su alegría estuvo presente siempre y se acercaba a mí mientras charlábamos. Yo le compartí que soy maestra jardinera waldorf y hablamos mucho de la pedagogía. Le recomendé varios libros para leer. Esa noche golpearon la puerta. Era Jesús el enfermero, que vino a saludarme y a saber cómo me sentía. Fue un regalo para mí. Lo tomé de las manos para agradecer su gesto. Atesoré su presencia ya que pude ver en sus ojos que estaba allí de todo corazón para mí.
El cuarto día estaba mejor. Me sacaron el suero, me bañé, caminaba. Estaba lista para ir a casa.
Me dejaron para observarme un ratito más y el viernes a las 10 hs se presentó Dr. Ignacio Ujhelly con el permiso para ir a casa. Nos relató todos los cuidados y medicación que necesitaría en los siguientes días. Me dijo que estaba a mi disposición los próximos 30 días, las 24 horas para cuidarme. Me permitió que le escribiera por correo electrónico las consultas que surgieran desde casa. Así nos manejamos muy bien. Respondía siempre y con afecto. El Dr Ignacio estuvo muy presente en mi caso, él era el representante del staff del Dr Cervio me visitaba a diario y me regalaba su hermosa sonrisa cada vez. Cuando Doctor Ignacio me dio el alta, lo único que tenía para obsequiarle era el libro que había llevado: “El silencio habla” de Eckhart Tolle- Me dijo que no tenía tiempo para leer y le dije no se preocupara que era un libro que se puede abrir donde uno quiera y leer sólo esa página como un mensaje de tus ángeles. Después me comentó que lo dejó en el Fleni y que pasó a ser un libro de consulta, también para sus colegas.
Cuando salimos con mi marido del Fleni visualicé al Camillero Guillermo Merlo en la calle y me acerqué para saludarlo. Con sorpresa me preguntó si ya me iba a casa. Me tomó de las manos y me dijo: «Cuando te llevé al quirófano estabas totalmente entregada y con armonía. Los Dioses te estaban acompañando». Él lo pudo percibir ya que venía de mi meditación y me acompañaron.
Les quiero compartir algunos de los milagros que se hicieron presentes. Primero, pude volver a esta tierra para ver crecer a mis hijas junto a mi marido Aníbal con quién he compartido los últimos 25 años de mi vida, este renacimiento está lleno de oportunidades, mi lucidez me inspira soló a disfrutar y divertirnos juntos.
El Dr Andrés Cervio tan talentoso neurocirujano, fue asistido por el mundo espiritual para sacar el 97% del tumor benigno, que estaba en un lugar muy difícil abrazando la arteria carótida. Era necesaria de mucha precisión. Otro milagro importante fue que al finalizar la operación mi ojo izquierdo ve el 50%. Todos dicen que era imposible pensar en ello ya que mi nervio óptico estaba apretado y no sabemos desde hace cuánto tiempo. Y para sorpresa de todos los profesionales mi recuperación fue un éxito, al tercer día ya caminaba con soltura. Al cuarto día me dejaron ir a casa para cuidarme de los virus hospitalarios, ya que estaba muy saludable pero vulnerable aún.
Esta experiencia fue para mí 100% espiritual y lo que les quiero regalar es que “el aquí y el ahora” es lo único que tenemos. Hay miles de libros de auto ayuda que lo dicen y describen muy lindo; pero si no tenés una experiencia que te lo demuestre es muy difícil de creer. A mí me lo habían dicho hace 20 años atrás en un retiro espiritual y lo atesoré. Recién ahora me doy cuenta de qué se trata. Acompaño esto de la imagen » como es adentro es afuera”; los espejos de afuera te avisan cómo estás por dentro, para poder hacerte responsable de lo que pones en movimiento.
Les cuento esto porque cuando me llevaron a terapia intensiva estaba del lado de una ventana. Pude ver el cielo, los árboles, las nubes y el viento… De repente vi a mi marido y a mi amiga Paula y les pregunté cuándo me iban a operar. Ellos me susurraron que ya me habían operado! y allí se me activó el cerebro y les empecé a contar sobre Federico, la huerta, los tomates, las mermeladas y salsas. Anímicamente volví a sentir la alegría que me trasmitieron todos antes de la operación y sentí «como te fuiste, así volviste, envuelta de alegría y bendiciones».
Este humilde relato es para agradecerles a todos y a cada uno en particular y compartirles cómo han iluminado con amor, humanidad, compromiso, humildad, empatía, alegría mis días, pudiendo experimentar la presencia del aquí y el ahora.
Que Dios los bendiga de todas la formas y que mi amor los envuelva siempre.
Lucia Mezzotero, editado en mayo de 2019. publicado 25 de enero 2020. 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here