MARIO SOFFICI, PIONERO DEL TEATRO Y DEL CINE. por León Repetur

Mario Soffici, pionero del teatro y del cine.

por León Repetur

      Una mirada sobre uno de los grandes hombres que dió Mendoza al mundo.

   Mario Soffici, actor, director, pensador, político, director del Instituto Nacional de Cine, forma parte de ese pelotón inteligente que nuestra tierra sigue pariendo.

El 16 de mayo de 1900 nacía en Florencia, Italia, Mario Soffici. Nueve años más tarde su familia llegó a Mendoza, Argentina. Su infancia fue dura como la de otros niños de aquella época. El trabajo temprano en la calle lo enfrentó con todos los tipos humanos. Aprendió a observar, a meditar sobre los conflictos sociales, a detectar las injusticias de aquella Argentina signada por las diferencias económicas. Su pasión comenzó a despertar desde muy joven y encontró en algún circo barrial la posibilidad de incorporarse como payaso y malabarista. Y ya no paró. Los libros se transformaron en sus compañeros inseparables y se fue abriendo paso en el mundo del teatro. Antes de cumplir los veinte años ya se había convertido en primer actor y experimentado la tarea de director. De día iba al taller mecánico en el que se ganaba la vida y de noche al escenario. Intentó en dos oportunidades instalarse en Buenos Aires, pero las dificultades económicas y problemas de salud lo hicieron volver a Mendoza. Seguía leyendo, actuando, ahora trabajando como inspector técnico en la Municipalidad de Godoy Cruz y estudiaba electrónica en la Universidad Popular.

Primero, el actor

Recién en 1924 logró su objetivo. Su trabajo como director en Muñeca de Armando Discépolo (en 16 mm), le dio la oportunidad que quería. “Yo no actué en el cine mudo, salvo un pequeño ensayo que hice con José Gola, Enrique Santos Discépolo y Francisco Santos Allende. Un pequeño ensayo en 16 milímetros, que fue nada más que para comparar la actuación del actor desde el punto de vista cinematográfico. Hicimos unas escenas de Muñeca sin ninguna modificación en el patio de camarines del Teatro Avenida de Mendoza. Filmamos unas escenas y vimos la diferencia que había en la actuación, en el maquillaje y en todo. Eso fue todo en mudo”.

Se produjo entonces su inserción en el teatro y ya a los 28 años su nombre era reconocido entre los mejores. Recorrió todo el repertorio universal: El simún de Lenormand, Anna Christie de O Neill, El mal de la juventud de Bruckner, Cuando el diablo mete la cola de Soya, Crimen y castigo de Dostoiewski, Elelín de Ricardo Rojas, Moliere o la transmigración del alma de Guastavino, El teatro soy yo de Cesar Tiempo, Roma de Enrique Larreta y la obra de Pirandello de quien fue un admirador y un estudioso. 

    Y llegó también al cine. Actúo bajo la dirección de José A Ferreyra en Muñequitas porteñas en 1931 y luego en El linyera de Enrique Larreta. 

Mario Soffici en “El linyera” (1933)

Ya en Calles de Buenos Aires (1934), también dirigida por Ferreyra, Soffici escribió el diálogo y dirigió una escena.

Benito Cibrián, Carlos Cotto, y  Mario Soffici en” ¡Esta tierra es mía! ” (1961)

Detrás de la cámara

“Hay que aclarar en primer término lo que se tiene entendido por “director”. Yo entiendo que el director es un narrador, un hombre que cuenta. Yo me encuentro frente a un problema y lo cuento, lo cuento como yo lo siento. No sé si tendré capacidad literaria para fijar en un papel previamente o necesito una ayuda. El tema que yo cuento puede surgir de una crónica policial, de una novela, de un hecho que le cuentan a uno, de un hecho real. Entonces uno se reúne con una persona afín y trata de fijar en el papel las líneas generales de lo que pretende ser transformado en una película, en algunos casos. En otros, como el de Barrio Gris, leo la novela; la novela me encanta; al otro día voy a comprar el libro al editor, que no es Gómez Bas, le compro los derechos y resolvemos hacer la adaptación conjunta con Gómez Bas. Le propongo una manera de trabajar que él acepta; le hago una preadaptación y se la paso a él para que la corrija. Igual pasó con Denevi y “Rosaura a las 10”. Y son cosas distintas. En cambio en el caso de Petit no, porque me trajo un libro que estaba basado en los cuentos de Quiroga. Después me trajo otros libros como “Tierra del Fuego”, la epopeya de los salesianos en el Sur basado en hechos vistos por él, con una cierta adaptación, tamizados después por el director que, en este caso fui yo.” (Entrevista a Soffici de Mariano Calistro y otros.)

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Dirige en 1934 Alma de Bandoneón y Noche Federal y en 1935 La barra mendocina interpretada por José Gola, Elsa O Connor, Anita Jordan y Alberto Anchart. Ese mismo año y junto a Luis César Amadori dirige Puerto Nuevo, con Pepe Arias, y en 1936 dirige Cadetes de San Martín con Enrique Muiño y Elías Alippi. En 1937 Viento Norte. En 1938: Kilómetro 111, Con las alas rotas y El viejo doctor. En 1939 Prisioneros de la tierra. Y así sigue hasta 1961 filmando un total de 44 películas.

     Temas nacionales

“Soffici fue sin duda la figura principal de la década del treinta: provenía del teatro y se había acercado a Ferreyra para conocer el manejo cinematográfico…Soffici poseía, sin embargo algo más que rigor cinematográfico: lo guiaba la voluntad de indagar en los temas nacionales con un gran respeto hacia los valores culturales, evitando fáciles esquematismos. Ese afán aparece ya resueltamente en Viento Norte (1937), drama rural sobre los conflictos sociales y humanos del peón de campo. Lo continúa en Kilómetro 111 (1938), en el que aborda la explotación que ejercían los intermediarios acopiadores sobre los agricultores, en el marco imperial del manejo de los ferrocarriles nacionales. La búsqueda culmina en esta etapa en la producción más importante de la década de los 30: Prisioneros de la tierra (1939), abierta denuncia de la explotación inhumana en los yerbatales, a la cual se incorpora la propia naturaleza como un protagonista más del drama” dice el estudioso Octavio Getino, en su libro “Cine Argentino, entre lo posible y lo deseable”. 

Mención especial merece El camino de las llamas (1941).

“El camino de las llamas” basada en una historia de Hugo Wast, guión de Hugo Wast y Homero Mazi. 

Dirigida por Mario Soffici en 1942

Filmada en Mendoza, le dio la oportunidad de recorrer toda la provincia, hurgar por toda la cordillera y encontrar en Tupungato el mejor lugar para hacer el cruce de los animales. Esta fue una característica de su filmografía: amaba el “interior”, el aire libre, la naturaleza. Iba y venía por las Provincias en la etapa de preproducción buscando el mejor escenario natural para sus historias.

Soffici y la política

Luego del derrocamiento del caudillo radical Hipólito Irigoyen en 1930, el Partido Radical entró en crisis. La dirigencia del mismo fue entregando una a una las banderas del histórico caudillo popular y en 1937, en elecciones fraudulentas, ganan los representantes de la oligarquía de Buenos Aires: Roberto L Ortiz y Ramón Castillo. El radicalismo, conducido por Marcelo T. de Alvear, decide colaborar con el régimen fraudulento y antipopular. Ante ello cobra protagonismo un grupo de jóvenes radicales, que en 1935 habían fundado un grupo denominado FORJA (Fuerza de Orientación Radical de la Nueva Argentina). La sigla se basa en las palabras pronunciadas por Irigoyen “Todo taller de forja parece un mundo que se derrumba”.

En FORJA destellan varios jóvenes, de los cuales saldrían los más importantes pensadores que dio la Argentina: Luis Dellepiane, Arturo Jauretche, Homero Manzi y Raúl Scalabrini Ortiz. Estos hombres y FORJA en su conjunto van a funcionar como interface entre los dos movimientos populares más importantes de la Argentina: el radicalismo y el peronismo. Los jóvenes de FORJA tomaron la decisión de mirar a la Argentina con ojos argentinos y abandonar la dependencia cultural que, sostenían, nos mantenía aferrados a Europa. Así es que los forjistas tienen el privilegio de haber fundado “el pensamiento nacional popular” y enfrentado a los imperialismos de Gran Bretaña, de EEUU y alertado contra otras formas de coloniaje. Jauretche dice, según su estilo simple y concreto: “ver el mundo desde nosotros, por nosotros y para nosotros”

Los intelectuales más comprometidos con lo popular, encontraron en FORJA, un espacio de formación, de debate y de militancia. El gran Homero Manzi, atrajo a FORJA a periodistas y escritores que luego formarían la avanzada del cine argentino: Ulises Petit de Murat, Hugo MacDougall y a los actores José Gola y Francisco Petrone y al director Mario Soffici.

Soffici desarrolla una mirada popular que va a caracterizar todas sus películas. Su preferencia por las vidas de los hombres y mujeres del interior del país, su clara denuncia de las injusticias cometidas por los poderosos y su elección por los escritores nacionales para adaptar sus obras para la pantalla, muestra la enorme influencia del pensamiento forjista en su carrera profesional.

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El Instituto Nacional de Cine

En 1973, con el retorno transitorio de la democracia, el presidente peronista Héctor J. Cámpora designa a Hugo del Carril y a Mario Soffici para dirigir el Instituto de Cine. En esa época el Instituto, operativamente a cargo de Soffici, desarrolló una importante tarea para revitalizar el cine nacional, prácticamente destruído por la dictadura militar de Onganía y Lanusse. Se elaboró un proyecto de Ley de Cine que fomentaba la producción nacional y apuntaba a reconquistar los mercados hispanoparlantes, se preveía la producción regionalizada, la capacitación de los técnicos y estudiantes, circuitos de exhibición en Latinoamérica, etc.

Se abolió la censura que se había ensañado con la producción nacional y extranjera. Durante su gestión se incrementó la producción nacional: 39 películas en 1973 y 40 en 1974. Se inició la preproducción de películas como La Patagonia rebelde de Héctor Olivera, Quebracho de Wullicher, La Raulito de Lautaro Murúa, La Tregua de Sergio Renán. Todo este clima de libertad y creatividad se terminó al morir Perón. Y Soffici se enteró que había dejado de ser director del Instituto de Cinematografía a través de la prensa.

Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, 1962. Mario Soffici le entrega a Paul Newman el premio por mejor interpretación masculina. Filme El Audaz. Aporte: Ignacio Iriarte

24 cuadros por segundo

El 10 de mayo de 1977, Soffici realizó su último acto y se fue para siempre. Actor, guionista, director, adaptador, funcionario público.

Dice de él Mario Grinberg en su libro “Los directores del cine argentino”: “Mario Soffici, peregrino del alma humana a 24 cuadros por segundo. Sondeando la intimidad del tiempo pasado, de la tierra olvidada y de los hombres desechados. Para reinventarlo todo en tiempo presente y dejarle un nítido legado de luz, gestos y sonido a los espíritus alertas de siempre. Porque la lucha no ha concluído ni concluye. Y porque toda vez que se apagan las luces y se ilumina la pantalla la vida deja de ser sueño para convertirse en visión solidaria”.

Filmografía de Mario Soffici:

Director

Muñeca (1924) (cortometraje, ensayo experimental en 16 mm)

Noche federal (1932) (cortometraje en 35 mm)

El alma del bandoneón (1935)

La barra mendocina (1935)

Puerto Nuevo (1936)

Cadetes de San Martín (1937)

Viento Norte (1937)

Kilómetro 111 (1938)

El viejo doctor (1939)

Prisioneros de la tierra (1939)

Héroes sin fama (1940)

Cita en la frontera (1940)

Yo quiero morir contigo (1941)

El camino de las llamas (1942)

Vacaciones en el otro mundo (1942)

Cuando la primavera se equivoca (1942)

Tres hombres del río (1943)

Despertar a la vida (1945)

La cabalgata del circo (1945)

Besos perdidos (1945)

La pródiga (1945)

Celos (1946)

El pecado de Julia (1947)

La gata (1947)

La Secta del trébol (1948)

Tierra del Fuego (1948)

La barca sin pescador (1950)

El extraño caso del hombre y la bestia (1951)

La indeseable (1951)

Pasó en mi barrio (1951)

Ellos nos hicieron así (1953)

Una ventana a la vida (1953)

La dama del mar (1954)

Mujeres casadas (1954)

Barrio gris (1954)

El hombre que debía una muerte (1955)

El curandero (1955)

Oro bajo (1956)

Rosaura a las diez (1958)

Isla brava (1958)

Chafalonías (1960)

Propiedad (1962)

Guionista

El alma del bandoneón (1935)

La barra mendocina (1935)

Viento Norte (1937)

Con las alas rotas (1938)

La cabalgata del circo (1945)

Una ventana a la vida (1953)

La dama del mar (1954)

Barrio gris (1954)

Oro bajo (1956)

Rosaura a las diez (1958)

Isla brava (1958)

Los acusados (1960)

Propiedad (1962)

Actor

Los muchachos de antes no usaban arsénico (1976) 

Un elefante color ilusión (1970)

Maternidad sin hombres (1968)

Una excursión a los indios ranqueles (1963)

Propiedad (1962)

Esta tierra es mía (1961) 

Los acusados (1960)

Rosaura a las 10 (1958)

Isla brava (1958)

Oro bajo (1956)

El curandero (1955)

Barrio gris (1954

Una ventana a la vida (1953)

El extraño caso del hombre y la bestia (1951)

Tierra del Fuego (1948)

Calles de Buenos Aires (1934)

El linyera (1933)

Muñequitas porteñas (1931).

 


 

Por León Repetur. gestor cultural

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