¿Héroe o villano?

Eran cosas simples: a los malos de antes los movía el hambre o la sed de venganza y su historia tenía la duración exacta en la que tardaba en entrar en escena el “Héroe” (si así con mayúsculas) de la película.
Hoy en día las cosas han cambiado un poco y basta ver el genial y póstumo Guasón de Heath Ledger para darse cuenta que la brecha entre malos y buenos ya no es lo que era.
En “Batman, Caballero de la Noche” el Guasón se roba los aplausos. Muy cercano al Hannibal Lecter de Anthony Hopkins, su papel es más un thriller psicológico que pone al espectador y al mundo entero en el banquillo de los acusados, que una película de héroes y antihéroes.
La serie Dexter (Fox) es otro ejemplo: un asesino serial que trabaja, supuestamente, para la policía pero que va desechando del mundo a asesinos y violadores de manera muy poco convencional.
Y la gente aplaude. Y pide más.
¿Fascinación por el oscuro universo que habita en lo más recóndito de nuestras mentes y que pocos liberan? ¿Perversión o amarillismo? ¿Malos atractivos vs. Héroes aburridos? Preguntas que nos podríamos hacer aunque tal vez la respuesta no nos guste.
La lucha entre el bien y el mal es antiquísima y eterna a la vez. Antes, por lo menos en la pantalla, siempre ganaba el bien. Ahora…

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