Fuerte polémica con la Iglesia Católica por el alquiler de vientres

La Iglesia se ha pronunciado sobre todos ellos, y ayer lo hizo respecto a la maternidad subrogada, durante una audiencia pública en la que habló el titular de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), Monseñor José María Arancedo.

»Creemos que no todo lo que es técnicamente posible y deseado en el manejo de la vida es necesariamente ético y respeta su dignidad», aseguró la autoridad eclesial. Al tiempo que sugirió que, en caso de que se decidiera llevar adelante la fecundación extracorpórea, se deben imponer límites al uso de estas técnicas »restringiendo el acceso a los matrimonios formados por varón y mujer», dejando fuera de esa posibilidad a las parejas homosexuales.

Los embriones, ¿son personas?

Uno de los puntos más cuestionados por quienes se oponen a la iniciativa, es que el embrión no implantado no se considera persona, por lo que Arancedo propuso como un objetivo de máxima que la persona sea considerada como tal desde la concepción.

»Con la implantación en el vientre de la mujer comienza a formarse el tubo neuronal, por eso consideramos que a partir de ese momento es una persona –y no durante el tiempo embrionario-. Esta explicación tiene sus fundamentos en la idea de la muerte: un sujeto se considera fallecido cuando tiene muerte cerebral», por lo que se debería considerar con vida cuando su actividad neurológica entra en funciones, explicó Isabel Rolando, presidenta de Concebir, una asociación civil dedicada a dar a poyo a parejas con trastornos reproductivos.

Rolando aclaró: »Esto no quiere decir que no se respete al embrión. No hay manipulación, ni descarte ni aborto», sentenció la mujer, en referencia a las acusaciones que muchas veces reciben por partes de grupos que se oponen a la iniciativa.

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Respecto a la idea de que el proyecto »afecta la dignidad de la mujer», como señaló el propio Arancedo durante la audiencia de ayer, Rolando comentó: »No se afecta la dignidad de nadie, siempre y cuando se realice con una reglamentación adecuada y sin un rédito económico. Ayudar a alguien a tener un hijo, me parece una actitud muy loable».

El deseo de concebir

El proyecto que intenta modificar el Código Civil prevé que el óvulo donado y el vientre sobre el que se producirá la implantación, deben ser de distintas mujeres; porque sino se consideraría hijo genético y la mujer tiene derecho a reclamarlo.

Las razones más comunes para recurrir a estos métodos son infertilidad en mujeres que desean tener hijos, embarazos de riesgo y también el caso de hombres solos o parejas homosexuales que desean ser padres.

En este sentido, la iniciativa para modificar el Código Civil prioriza la voluntad procracional sobre la condición de la pareja –que puede ser heterosexual u homosexual-.

»Lo importante en estos casos es el deseo de ser padres», comentó la presidenta de Concebir; al tiempo que destacó la necesidad de reglamentar la iniciativa para que el alquiler de vientres no se convierta en una actividad comercial. De este modo, resulta imprescindible que se genere un registro de donantes de espermas y de vientres subrogados.

Isabel Rolando enmarcó la discusión generada en torno a las »nuevas formas de construir una familia» y consideró que »toda persona tiene derechos mientras no perjudique a otros. Lo que hay que cuidar es que la ley no tenga un carácter dogmático: quienes no están de acuerdo no se deben ver obligados a realizarlo; pero sí se tiene que garantizar el derecho de todas aquellas personas que desean ser padres».

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Posiciones detractoras

Eduardo Antonio Sambrizzi es el presidente de la Corporación de Abogados Católicos, y al igual que Monseñor Arancedo, también expuso ayer en la audiencia pública del Congreso.

El abogado aseguró el alquiler de vientres apunta a »comercializar con las personas y no se respeta la relación jurídica». En este sentido, sostuvo que la iniciativa pone a los hijos al nivel de una »mercancía, de un artículo comercial», por lo que es »inmoral».

Además, el abogado consideró que va »en contra de los principios de la república», aunque no sea una actividad onerosa; porque después de todo: »¿Cómo se comprueba que la mujer que alquila su vientre no recibió una remuneración a cambio?».

Desde Argentinos Alertas, una organización dedicada a la construcción de un »país mejor», calificaron como »agresiva» la reforma que se intenta introducir en el Código Civil.

El alquiler de vientres es considerado por este grupo como una serie de »procedimientos aberrantes de manipulación de la vida humana, que llevan además a la cosificación de la mujer».

De este modo, la legalización de la maternidad subrogada »constituye una manifiesta violación del derecho constitucional del niño a la identidad y además habilita la posibilidad de abortos por eliminación de embriones. El alquiler de vientres siempre incluye una etapa previa de manipulación, selección y eliminación de embriones por fecundación in vitro», precisan en su página web. Y de este modo, entre unos argumentos y otros, avanza en el Congreso la modificación del código, una serie de iniciativas que intentan ajustar la legislación nacional a los nuevos paradigmas.

Fuente: Infonews

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