Frases del Bicentenario: Manuel Belgrano

 

Deseo ardorosamente el mejoramiento de los pueblos. El bien público está en todos los instantes ante mi vida.

Me hierve la sangre, al observar tanto obstáculo, tantas dificultades que se vencerían rápidamente si hubiera un poco de interés por la patria.

 

Este país, que al parecer no reflexiona ni tiene conocimientos económicos, será sin comercio un país desgraciado, esterilizando su felicidad y holgando su industria.

Bien puede pesarle a todos los demonios, pero en mí no tendrán jamás cabida.

El honor y el premio son los resortes para que no se adormezca el espíritu del hombre.

Yo no sé más que hablar la verdad y expresarme con franqueza esto me lo he propuesto desde el principio de la revolución y he seguido y seguiré así.

La vida es nada si la libertad se pierde.

Estoy muy acostumbrado a contrastes y más espíritu tengo en ellos que en las prosperidades; me ocurre siempre en éstas que después del buen tiempo viene el malo y en éste que ha de venir aquél.

 

Sin educación, en balde es cansarse, nunca seremos más que lo que desgraciadamente somos.

Desde la más remota antigüedad hasta nuestros días, la historia de los siglos y de los tiempos nos enseña cuánto aprecio han merecido todos aquéllos que han puesto el cimiento a alguna obra benéfica a la humanidad.

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Me glorío de no haber engañado jamás a ningún hombre y de haber procedido constantemente por el sendero de la razón y de la justicia, a pesar de haber conocido la ingratitud.

Mucho me falta para ser un verdadero padre de la patria, me contentaría con ser un buen hijo de ella.

Se apoderaron de mí las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y sólo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre fuese donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le habían concedido.

Ni la virtud ni los talentos tienen precio, ni pueden compensarse con dinero sin degradarlos.

 

Mis intenciones no son otras que el evitar la efusión de sangre entre hermanos.

 

En mis principios no entra causar males sino cortarlos.

 

Los gobiernos ilustrados, conociendo las ventajas que prometen el premio y el honor, han echado mano de estos principios motores del corazón humano para todas las empresas.

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No busco glorias si no la unión de los americanos y la prosperidad de la patria.

 

Que no se oiga ya que los ricos devoran a los pobres, y que la justicia es sólo para aquéllos.

 

¿Qué otra cosa son los individuos de un gobierno, que los agentes de negocios de la sociedad, para arreglarlos y dirigirlos del modo que conforme al interés público.

 

Nadie me separara de los principios que adopté cuando me decidí a buscar la libertad de la patria amada, y como éste solo es mi objeto, no las glorias, no los honores, no los empleos, no los intereses, estoy cierto de que seré constante en seguirlos.

 

Esta paz tan estimable se compra al duro precio de la sangre y de la muerte.

 

Ninguna cosa tiene su valor real, ni efectivo en sí mismo, sólo tiene el que nosotros le queremos dar; y éste se liga precisamente a la necesidad que tengamos en ella; a los medios de satisfacer esta inclinación; a los deseos de lograrla y a su escasez y abundancia.

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