Del Potro recorrió las calles de un Tandil de fiesta

 

 

Enviada especial

 

Desde que Del Potro venció en la final del US Open a Roger Federer todo Tandil, su ciudad natal, se preparó para recibirlo. Tanta espera, tanta ansiedad, tanta alegría contenida explotó poco después de las 16, cuando Del Potro en un auto llegó a la rotonda Espora, en la entrada de Tandil.

 

Allí lo esperaban cerca de tres mil personas, entre ellos sus familiares más directos y apenas se bajó del auto se quebró, mostrándole a su ciudad sus lágrimas luego de un abrazo emocionante con su madre.

 

Pero ese abrazo que parecía que iba a ser eterno tuvo que ser cortado, porque el campeón del US Open fue subido enseguida a un autobomba de los bomberos, para empezar el recorrido por la ciudad.

 

El camino de la rotonda Espora hasta la plaza Independencia, donde está el Palacio Comunal, que en condiciones normales no se tarda más de 15 minutos, esta vez se demoró por casi dos horas.

 

Es que no sólo las tres mil personas que había en la entrada a la ciudad dijeron presente, sino que también todo el pueblo salió a las calles a saludar a la caravana.

 

Hasta hubo perros vestidos con los colores celestes y blancos saludando el pase de Del Potro, quien iba sentado en el autobomba, cada tanto secándose las lágrimas de los ojos, y en cada esquina cuando el camión de los bomberos se detenía se paraba para saludar a su gente.

 

Pero todo explotó cuando llegó a la plaza Independencia, porque allí también había una multitud esperando, y fueron más cuando llegaron los que acompañaron a la caravana.

 

Ahí lo esperaban también a Del Potro las autoridades municipales, quienes le entregaron las llaves de la ciudad, la dirigencia del club Independiente, donde aprendió a jugar al tenis, le entregó una plaqueta, y para cerrar fue declarado ciudadano ilustre.

 

En ese momento el campeón del abierto de los Estados Unidos se dirigió a la gente y les agradeció por la tarde que le hicieron pasar.

 

»Corrí hasta la última pelota sintiendo que ustedes me ayudaban», le dijo Del Potro a la gente, unas cinco mil personas presentes en la plaza Independencia de la ciudad de Tandil.

 

Al borde de las lágrimas, con la misma emoción de la gente que estaba fuera del palacio comunal, Del Potro aseguró: »No me voy a poner a llorar, ya lo hice durante todo el camino hasta acá».

 

Luego de los aplausos, Del Potro volvió a atender a los medios, en otra extensa conferencia de prensa, en la que recibió decenas de preguntas y de felicitaciones.

 

En ese sentido, el tandilense marcó como »un lindo gesto» el llamado que recibió ayer de parte de la presidenta de la nación, Cristina Fernández de Kirchner, y marcó como tan importante lo de la gente en Tandil como haber ganado el US Open.

 

»Esto es demasiado para mí, estoy muy emocionado, es algo único, inolvidable, que voy a guardar para toda mi vida. Esto tiene el mismo o más valor que la copa del US Open, esta es la ciudad que me vio nacer y me siguen tratando como un ciudadano más en mi vida cotidiana», puntualizó.

 

»Este recibimiento fue único y va a quedar para toda la vida», agregó Del Potro, quien como pasó ayer volvió a contar las sensaciones posteriores al triunfo ante Federer.

 

»Lo que viví recién es tan grande como el macht point con Federer, necesito descansar para poder entender todo esto. Me imaginaba un lindo recibimiento pero no de esta manera, me hicieron sentir el chico más feliz del mundo», apuntó.

 

Para cerrar la charla con los medios, Del Potro, ante la consulta de Télam sobre los chicos que están aprendiendo a jugar al tenis tuvo una respuesta tan madura, que no va acorde con su corta edad (el 23 próximo cumple 21 años).

 

»Yo entendí lo que era el tenis recién a los 12 años, empecé de muy chico y siempre me divirtió. Yo creo que los chicos tienen que jugar, sin presiones, pero si quieren jugar a la pelota también tienen que hacerlo, no hay que presionar a nadie», subrayó.

 

Con la conferencia de prensa finalizada los organizadores de la bienvenida a Del Potro agasajaron al campeón del US Open y a la prensa con una tradicional »picada» tandilense, que fue el cierre ideal para una jornada inolvidable.

 

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