«ESTO SE ATRAVIESA CON CUARENTENA, O NO SE ATRAVIESA» por Ingrid Proietto

Un análisis de una observadora atenta, que mira un poco más allá de su propia ventana personal y escribe para contar lo que ve.

 

por Ingrid Proietto*

 

Me sorprende leer de las personas sus comentarios preguntándose si es posible seguir en cuarentena con la situación que tenemos en el país y, para justificar, se extienden describiendo el drama de los más vulnerables.

Como si los demás no lo conociéramos y el gobierno lo ignorara.

Como si existiera una posibilidad mínima de que los más vulnerables estén mejor si abrimos la cuarentena y la curva de contagios se dispara como en España o Italia.

Es la réplica del mensaje del grupo Clarín y de los grandes empresarios de este país.

No digo que con las mismas intenciones, pero sí con efectos parecidos.

¿Quién no sabe que es un desastre lo que pasa y lo que va a pasar con los más vulnerables?

¿Quién puede desconocer que la cuarentena terminará de quebrar a los que apenas sobrevivían con sus pequeños recursos?

La pregunta es ¿qué pasaría si no hacemos cuarentena?

Si en Italia que, se supone, están más alimentados, tienen menos hacinamiento y menos miseria, pasa lo que pasa ¿qué sería de la Argentina con 900 muertos por día?

¿Qué hacemos? ¿Abrimos la cuarentena para qué? ¿a quién le van a vender algo los comerciantes, los de la economía social, los vendedores ambulantes, los independientes y los pobres, si la Argentina colapsa como Italia o España.

No es una hipótesis, es algo concreto lo que pasa. Lo estamos viendo.

Hay análisis innecesarios, quejas de transferencia invertida (el que está bien quejándose en nombre del que está mal).

Pienso, humildemente, que los que tenemos la suerte de pasar una cuarentena sin hambre, sin más preocupación que la de ver que la carne aumentó 50 pesos el kilo en una semana (porque esa no es la preocupación de los que llevan más de cuatro años sin saber lo que es la carne) y que no hay stock de alcohol en gel, tenemos la obligación de contener y mostrarnos más enteros. Porque estamos más enteros. Porque miramos el hacinamiento por la ventana del facebuk. Y, extrañamente, siento que los que la están pasando realmente mal, los que no saben cómo harán, son los que se están comiendo la cuarentena sin decir ni mu.

Hay que organizarse para acompañar y ayudar y ver qué podemos aportar para que se pueda llegar con un bolsón de comida a cada persona que lo necesite ahí donde el Estado por lo que fuera (que el hambre no pregunta de quién es la culpa) no esté llegando.

Busquemos recursos para los trabajadores de la salud que no los tienen. Contengamos al compañero que no puede más, pero seamos responsables con los mensajes de un mundo mejor sin cuarentena, porque no queremos ni imaginar lo que sería el mundo si levantaran las cuarentenas antes de tiempo.

Nos basta con ver lo que ha sido del mundo con las cuarentenas puestas después de tiempo.

Hagan lo que puedan o no hagan nada, pero no desanimen al que encima de cagarse de hambre está guardado en su jaula.

O desanimen si eso los ayuda a pasarla. Pero no hay opción.

Esto se atraviesa con cuarentena obligatoria. O no se atraviesa.

 

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*Ingrid Proietto, es escritora y periodista. Vive en Buenos Aires.

 

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