¿CÓMO QUEDA MENDOZA TRAS LA REBELIÓN DEL AGUA PURA? por León Repetur

¿Cómo queda Mendoza tras la rebelión por el agua pura?

por León Repetur*

Existe una vieja frase que sintetiza todo: “Cuando el pueblo pierde la paciencia, hace tronar el escarmiento”.

¿Pasó eso en Mendoza? 

A simple vista se puede decir que sí. La reacción fue de tal magnitud que hizo temblar las estructuras partidarias y el sentido común generado por los medios de “incomunicación”. 

La paciencia tiene un límite y parece que amplios sectores de la comunidad, evaluaron que la ley enviada por el Gobernador la había sobrepasado. Y salieron a la calle y dejaron a la élite desnuda.

Nadie pone en duda ya, que la falta de contacto, de diálogo, de consulta y de compresión de los pilares culturales de los mendocinos por parte del Gobierno de Suárez, de los partidos políticos mayoritarios, de los medios, de las cámaras empresarias y otros agentes sociales llevó a la ruptura del orden social y de la cohesión social de la comunidad. 

El tratamiento exprés, léase a presión y sin las consultas y participación necesarias, propio de estructuras políticas acostumbradas a operaciones relámpago y acuerdos espurios, ofendió la conciencia y la sensibilidad de la mayoría de los mendocinos. 

Se barajaron sospechas de todo tipo: desde cobros indebidos del conglomerado minero, negociaciones por el primer quórum en el Congreso Nacional, la bajada de órdenes desde Buenos Aires para obtener ciertos apoyos del radicalismo, los negocios de algunos legisladores y políticos devenidos en mineros repentinos, etc. 

Al margen de la verosimilitud de algunas de estas sospechas, lo que sí queda incorporado es la desconfianza popular a todo tratamiento exprés sin la participación y el protagonismo de la comunidad y sus organizaciones representativas. Aquí hay un gran cambio que la democracia y sus partidos deberá incorporar: los mecanismos de consulta popular vinculantes que deberán estar incorporados en la nueva constitución que los mendocinos nos debemos

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¿Perdieron representatividad los partidos? 

En forma puntual sí. En este caso específico no supieron representar a su pueblo y sus deseos. Salvo las honrosas excepciones que si lo hicieron, la gran mayoría de los legisladores y de las estructuras partidarias se perdieron en los laberintos de los aparatos alejados de sus militantes. Porque los militantes de la UCR y del PJ, también estuvieron en las calles o en las redes, acompañando a sus vecinos. Porque sintieron como propio el reclamo y porque la cercanía y la convivencia son el mejor reaseguro de la comprensión de las demandas populares.

En general y de aquí en adelante, la representatividad estará en “capilla”. Habrá más vigilancia popular y de la militancia de base, se escucharán otras voces que no habían podido romper el cerco de las “orgas” o de las estructuras rígidas partidarias sometidas a la “obediencia debida”.

Esto es bueno para la democracia en general y para la democracia interna de los partidos en particular.  Las estructuras partidarias han ido perdiendo el estado deliberativo permanente, la recepción sistemática de las demandas y reclamos populares. Se han ido transformando en esqueletos sin carnadura, vacíos de iniciativas e incumpliendo su rol de control de sus legisladores y autoridades. 

La práctica electoralista, la máquina de buscar votos, ha ido desplazando a importantes sectores de la población de la militancia en los partidos, hacia la militancia y la pertenencia a las Organizaciones No Gubernamentales, autónomas y solidarias.

Este sector de la población, nucleado en torno a distintas formas organizativas, aparece hoy sin representación política. El gran tema emergente de la situación vivida por el ataque a la 7722 es si esos sectores encontrarán la forma de construir representación partidaria para garantizar su cosmovisión desde las instancias del poder. 

Nos habíamos amado tanto

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Mientras cada sector mantenía sus pies  en el plato, la comprensión y el amor reinaban. Toda sociedad “tolerante”  puede soportar una cierta dosis de ecologismo, de hipismo verde, de amantes de los árboles y el agua pura. Pero cuando los “verdes” se ponen en contra de poderosos intereses, entrelazados con empresarios desesperados por multiplicar irresponsablemente su margen de ganancias y de dirigentes de la política que ceden a los lobistas buitres multinacionales, la luna de miel se acaba y sobreviene la peor pesadilla de la separación. Y en esa “guerra de los roces” se corre el peligro de que todos se destruyan.

La democracia dispone de mecanismos para que los incendios no se propaguen. 

El llamado al diálogo es uno de ellos. Si el gobierno y los partidos políticos son capaces de armar la convocatoria amplia, mediada por representantes confiables del sector académico, científico, profesional, de las ONGs, de las Asambleas y las vecinales, se abre un camino de debate fuerte pero fructífero para buscar los acuerdos para una Mendoza productiva y sin contaminación.

El deseo de muchos mendocinos es que sea factible, que nos pongamos en marcha todos en la elaboración de un plan de crecimiento, que nos contenga a todos y que defienda la Tierra y sus Derechos.     

 

*León Repetur es Gestor Cultural.

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