MÁS VIOLENCIA POLICIAL EN PANDEMIA

La Polizía de Mendoza protagonizó un hecho (otro más) de violencia institucional en el marco de la pandemia, al irrumpir en una vivienda particular, golpear al dueño de casa y llevárselo a una comisaría, bajo el argumento de que se violaba la cuarentena.

El agredido estaba en su casa con su familia.

El episodio tuvo lugar la noche del pasado 15 de septiembre.

A las 23, Cristian Rodríguez estaba en su casa de Guaymallén, junto a su esposa y los tres hijos de la pareja, más una inquilina. Los oficiales policiales llegaron y dijeron que había una denuncia de violación al aislamiento social. Al parecer, la música en alto volumen había generado una denuncia y sospechas de que había una fiesta. Sin embargo, en la casa estaban solamente los ocupantes y no había nadie del exterior.

El policía quiso ingresar y Rodríguez preguntó si tenía orden de allanamiento. «Puso el pie, pateó la puerta e ingresó por la fuerza. Una vez dentro de la vivienda ingresaron más policías y se pusieron a golpearme entre todos sin ninguna limitación ni consideración», narró el hombre en la denuncia ante la fiscalía que interviene en el caso.

El vecino de Guaymallén, Cristian Rodríguez fue sacado a la calle, donde siguió recibiendo golpes policiales. «Mientras llegaban más y más móviles policiales. Se bajaban y se sumaban a pegarme. Tuve un desmayo, quedaban los chorros de sangre en el piso de la vereda de la vivienda». Añadió: «Me tenían asfixiado; apenas podía respirar».

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Ninguno de los polizías actuantes se identificó. Ninguno frenó el accionar violento. Luego de esa acción presenciada por los vecinos y curiosos a Cristian Rodríguez se lo llevaron a la comisaría 25.

Lo dejaron en un calabozo, herido y sangrante y en malas condiciones de salud.

«No podía ver del ojo derecho, tenía dificultades para respirar y los dolores en todo el cuerpo me tenían al borde del desmayo».

A Rodriguez no lo trataron como un preso. No hubo un debido proceso. Ningún jefe uniformado ni funcionario participó al verlo sangrante y herido. Las heridas eran en la cara. Indisimulable. Sin poder esconder sus lastimaduras, hinchazón ni escaras.

En ningún momento le informaron sus derechos ni le dijeron por qué estaba detenido. Tampoco le dijeron quién era la autoridad judicial a cargo.

A las 6 del 16 de septiembre, Cristian Rodríguez fue llevado a un hospital a atenderse el ojo lastimado. Lo tuvieron allí tres horas, esposado y con custodia. De allí lo regresaron al calabozo, donde estuvo hasta las 17. «Me hicieron firmar papeles que no tengo idea de qué se tratan porque no veía absolutamente nada.» Después de 18 horas privado de su libertad, y con lesiones, Cristian Rodríguez hizo la denuncia y presentó a su familia como testigo.

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La Policía mendocina tiene un largo historial de violencia, con casos emblemáticos como la desaparición de Pablo Cristian Guardati en 1992 y el asesinato de Sebastián Bordón en 1997 en un destacamento policial de San Rafael.

Los retenes policiales, en los operativos policiales,  en estos meses de pandemia incluyen la presencia de efectivos armados con escopetas, de uniformados municipales, preventores. Y la contratara de esta situación, es la permisiva actuación de la polizía ante las protestas de los antivacunas, anti medidas sanitarias, que andan con banderas y sin respetar distancias preventivas, sin medidas de seguridad, sin barbijos, ni permisos… que no son ni identificados, ni «molestados» mientras hacen su protesta.

Aunque se buscó profundizar y buscar información policial, no respondieron las autoridades del ministerio de Seguridad.

POR PABLE SALES

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