Richard Coleman presentó su disco de covers en inglés

Fue parte fundacional de Soda Stereo, tocó en la banda de Charly García y armó dúo con Gustavo Cerati en la década del 80, además de que tiene el mérito de haber dado vida a una de las bandas más intensas de los 90s: Los 7 Delfines. Sin embargo, pese al curriculum y al paso de los años, Richard Coleman sigue siendo para el gran público uno de los secretos mejor guardados del rock.

Por estos días y acompañado únicamente de su guitarra y un par de músicos invitados, Ricardo Osvaldo Coleman sube al escenario del céntrico Ultra Bar para presentar su más reciente trabajo, »A song is a song (volumen 1)», respetuoso y prolijo recorrido por algunas de las canciones que forman parte del disco rígido de este melómano empedernido. Así es que a lo largo de un show compacto desfilan himnos de la que es inequívocamente su gran fuente de inspiración: el rock inglés, aunque también hay lugar para algunas perlas de la patria fundacional del movimiento, además de alguna joya perdida del Flaco Spinetta.

Excelentes versiones de »Satellite of Love», de Lou Reed o »Psycho Killer» de Talking Heads, conviven con »Thick as a Brick», de Jethro Tull o »Personal Jesus» de Depeche Mode, por nombrar algunas de las canciones más populares con las que Coleman hizo gala de un refinamiento vocal poco habitual para el rock argentino y un virtuosismo sin grandilocuencias a la hora de la instrumentación.

El que presentó el martes fue un show para seguidores que colaboraron económicamente con la edición del disco a través de la compra anticipada a precio especial, la cual incluía la posibilidad de participar de la velada y de figurar entre los que ayudaron a la salida del CD. No se trató de un recital de efusividades o de verborragia on stage, estuvo más cerca de cierta apatía que de celebración. De hecho, el mismo performer aclaró al comienzo que no estaba »muy hablador» esa noche.

Sin embargo, a las decenas de escuchas que se reunieron en esa comunión pagana que es la asistencia a un concierto de rock les alcanzó para disfrutar de un puñado de canciones cuidadosamente seleccionadas y que pueden formar parte de cualquier lista de infaltables en una colección respetable de música contemporánea.

»Love me Tender», del mejor Elvis y la olvidada »Children of the Bells» (de »Only Love Can Sustein», el disco que Spinetta grabó producido en 1979 por Guillermo Vilas) fueron también de la partida, en una noche que justificó en gran parte a una placa que forma parte de la ola mundial de discos con clásicos o standards, pero que se distingue por la estirpe de quien la protagoniza.

Las próximas fechas de presentación de »A song is a song» serán el 29 de agosto, y los días 5 y 12 de septiembre, en Ultra Bar (San Martín 678).

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