Ponerse en víctima

La persona que se victimiza busca quienes la acompañen y a quienes le puedan generar lástima. Y suelen encontrar personas que las abracen y les digan que su vida es difícil.

Otra característica es que manejan el lenguaje pasivo »me lastimaron», »el vaso se rompió». La diferencia entre reconocerse víctima o protagonista radica en que el último dice: »¿qué puedo hacer para cambiar esta circunstancia?», »me pasó a mí», »¿qué puedo hacer yo ahora con esto?». Mientras que la víctima dice: »¿por qué a mí?».

Es decir que la persona que decide ser protagonista se pregunta »¿por qué no a mí?» y, de esta manera, recupera el control remoto, vuelve a ser arquitecto de su propio destino y comienza a decir que puede hacer algo para cambiar esa circunstancia.

¿De dónde viene el espíritu de víctima? Hay personas que lo transmiten. »A tu edad y sin hijos, ¡qué duro debe ser!…» Otros fueron criados donde, hicieran lo que hicieran, no alcanzaba, entonces, no tenían control para modificar la realidad y de ahí viene el lenguaje pasivo, quejarse, ponerse a llorar, y demás.

En todas las áreas de la vida tenemos que tener un balance.Hay que encontrar un balance: no todo tiene que ver con el afuera ni con el adentro.

No somos responsables de las cosas que nos hicieron, pero sí somos responsables de qué vamos a hacer de ahora en más. Recuperar el control remoto nos hace libres y podemos modificar la realidad que nos angustia.

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