»Mi música es bastante fácil»

Paseaba por Puerto Madero después de cenar y decidió ir caminando hasta su hotel. La calle estaba tan solitaria como fría, y la neblina espesa tapaba la parte alta de los edificios. La luz amarillenta bañaba la humedad del camino adoquinado que soportaba su paso cansino. A la mañana siguiente, José Luis Perales despertó recordando ese paseo. Una música y una canción surgió en su cabeza, donde alguien echaba de menos a otro imaginario, que lo llamaba y no le respondía, y los edificios altos tocaban el cielo y se escapaban del río. No escribió nada. Lo dejó pasar. Si vuelve a aparecer en el radar más adelante es que era una historia que sin dudas merece ser contada. Así es el método Perales. Funciona.
En una carrera de más de 40 años como compositor e intérprete, José Luis Perales ha vendido más de 50 millones de discos y está considerado el compositor latino más versionado. Sus letras tamborilearon en la garganta de Lola Flores, de Raphael, de José Luis »Puma» Rodríguez, de Isabel Pantoja, de Miguel Bosé, de Paloma San Basilio, de Yuri, de Alejandro Fernández y de José Feliciano. Pero son más; estos son sólo algunos. Las letras le salen con música, nunca separados. Y les surgen espontáneamente.
Para él sólo es un trabajo. Entiende que algunos lo admiren por la facilidad con la que brotan de sus ser frases, simples pero llegadoras. Es un trabajo que la suerte le trajo por su predisposición compulsiva a escribir, leer y tocar la guitarra, sin importar donde esté.

–Sus letras tienen sustento en una gran lectura de poesía. ¿No es así?
–La lectura te enseña un lenguaje, una forma de contar las cosas. Desde chico, a los siete años, me devoré a Gustavo Adolfo Bécquer. Me sabía sus versos de memoria. Luego vino Machado, luego vino Hernández, todo el siglo de oro. San Juan de la Cruz tiene una profundidad mística que afectó mi cabeza tremendamente. Leo mucho, no sólo poesía; desde historia a filosofía. Y narrativa. Mi escritor favorito es Gabriel García Márquez.
–¿Lo conoció personalmente?
–Tuve ese privilegio, sabes. En un viaje a México. Él había dicho que daría cualquier cosa por resumir una historia en tres minutos »como hace Perales», cuando a él le cuesta un libro entero. Me pareció un piropazo. Él ya era Premio Nobel. Investigué porque no me lo creía y sí, lo había dicho y tenía todos mis discos. En una gira lo llamé para agradecerle sus palabras y me dijo: »Vente a casa para tomar un whisky.» Y fui. Me llevó a su estudio, cruzando el patio colonial de su casa del Pedregal, en el sur de la Ciudad de México. ¡Y tenía un disco mío! Le hablé de mi admiración por él, y me dijo que sabía cuál era el libro que yo quería que me dedicara. A mí me gustó mucho Cien años de soledad, pero el que más me conmovió fue El coronel no tiene quien le escriba. Y me lo tenía dedicado. Es increíble. Aún no me lo puedo creer. Pero sabía que ese era mi libro favorito entre los suyos.

Perales nació en Castejón, un pequeño pueblo de la provincia de Cuenca, el 18 de enero de 1945. Era el tercero de cuatro hermanos y desde pequeño aprendió a amar la música. Fue un alumno destacado en las clases de solfeo y su primer instrumento musical fue un laúd, con el que formó parte de la rondalla de su pueblo. A los 13 años salió de Castejón para estudiar durante siete años, con una beca, en la Universidad Laboral de Sevilla. Con otros compañeros formó un grupo musical, The Lunic Boys, imitando a los Beatles, con flequillo y todo. Las guitarras del grupo se las construyeron ellos mismos en los talleres de la Universidad.
Su primer galardón lo recibió en un festival de música de la Universidad. Interpretó la canción »Orfeo Negro» y según confiesa, la copa con la que lo premiaron sirvió para su primera »borrachera de éxito».

–¿Se siente un observador de situaciones?
–Yo diría que soy un cronista del alma; soy como un periodista que le pone música a lo que narro. Eso el concepto que tengo de mí mismo: un cronista de la vida más cotidiana y de los sentimientos que todos tenemos. Mi filosofía, mi forma de pensar, es transparente en mí. Creo que mi música es bastante fácil, sé que no soy un gran músico. Pero busco la identificación y que la gente las cante enseguida. Me valgo de conocimientos básicos de música y sé lo elemental para hacer melodías. Y me sale una letra. Yo narro con música, yo hablaría con música.
–¿Por qué es, y fue toda su vida, tan prolífico?
–Yo no me doy ese mérito. Cuesta trabajo hacer una gran canción, pero una canción es algo que fluye. Yo escribiría tu nota con música. No es algo complicado. Y uno, con los años, sabe que es lo que gusta. Comencé escribiendo para otros. Cuando tenía 16 años comencé a hacer canciones, sabiendo tocar en la guitarra lo mismo de poco que sé ahora, en el colegio. Mi primera canción se llamaba »Niebla»; nunca la canté de lo mala que era. Ni a mi madre que era mi auditorio más agradecido. Pero cuando la grabé, era mala pero me parecía increíble haberlo hecho y empecé a escribir habitualmente. Y al final del colegio ya tenía 50 o 60 canciones. Esas mismas fueron las que luego empecé a mostrar a grupos a gente del ambiente. Perseguía a cantantes para que canten una canción mía.
–¿Cuándo fue que armó su propio camino?
–Un productor me dijo: »¿Por qué no cantas tú? Quiero conocer tu voz.» Fui al estudio y canté toda la tarde, todas las canciones que tenía. Grabamos al mes. Llegué con mi canción »Celos de mi guitarra» a disco de oro en España y Latinoamérica. Rápidamente. Alterné discos para mí y canciones para otros. Así empezó mi historia. Tuve suerte. «

la gran variedad de estilos de calle soledad
Country, folk, blues y rock. Después de seis años sin publicar material inédito, llega Calle Soledad, con la materia prima del universo José Luis Perales más clásico, pero a su vez con un sonido actual.
»Es un disco moderno, hecho por gente joven, empezando por el productor, que es mi hijo Pablo. Hay una fusión interesante y me he sentido como pez en el agua cantando en esos ritmos que no son la clásica balada histórica de mi repertorio», dice José Luis.
En el álbum, el cantautor español abarca una gran variedad de estilos: country, folk y destellos de blues y acordes cercanos al rock. Pero todas las letras se sostienen en su poesía directa, como rasgo característico insoslayable. Editado aquí en su completa versión CD+DVD, el trabajo incluye 11 canciones totalmente nuevas. Cuenta con arreglos de Iván »Melón» Lewis, el virtuoso pianista y arreglista cubano que vuelve a trabajar con Perales después de su exitoso álbum anterior En directo, 35 años, y del virtuoso guitarrista Borja Montenegro. Calle Soledad cuenta también con la participación de la Bratislava Symphony Orchestra.

Viene en octubre
Gira Latinoamericana. Casi nadie va a quedar afuera del nuevo periplo de José Luis Perales: México, Chile, Colombia, Perú, Ecuador y todos los demás también.
La gira promocional será larga y también lo traerá, por supuesto, a la Argentina: el martes 9/10 a Córdoba (Orfeo Superdomo), el jueves 11/10 a Buenos Aires (teatro Gran Rex) y el viernes 12/10 a Rosario (teatro Metropolitano), con entradas ya en venta.
»Las expectativas son muy grandes. En España hemos hecho grandes recitales tanto en Madrid, como en Barcelona, Sevilla y todas las grandes ciudades. No esperamos menos de Latinoamérica.» afirma.

Records
-<dr Ha recibido más de 100 discos de oro y platino.
-<dr Su canción »Por qué te vas», popularizada por Jeanette, ha sido versionada por más de 40 artistas.
-<dr 26 discos de estudio y seis compilados de grandes éxitos.
-<dr Tiene 450 canciones registradas en la Sociedad General de Autores de España (SGAE).
-<dr Está casado desde 1977 con Manuela Vargas.

la donación solidaria de sus derechos de autor
Desde siempre en sus discos, José Luis Perales dona los derechos de autor de una de sus canciones a distintas organizaciones de bien público.
»Calle soledad» no fue la excepción, y la vinculación de José Luis Perales con Aldeas Infantiles S.O.S tiene su origen en una gira por América: en la Argentina conoció la historia de unos hogares tutelados por mujeres, que se hacían cargo de la atención y cuidados de unos niños que, por diferentes circunstancias, procedían de la marginación y el desamparo.
De vuelta a España, entró en contacto con Juan Belda, presidente de Aldeas S.O.S. en nuestro país, quien le explicó la labor que desarrollan en todo el mundo en favor de la infancia marginada.
Al preguntarle cómo podía colaborar con S.O.S., Belda le pidió que compusiera una canción promoviendo la idea de Aldeas Infantiles y la incluyera en un disco.
Así nació »Que canten los niños», que se incluyó en el disco Con el paso del tiempo y cuyos derechos el autor ha cedido a la organización. Por otra parte, con el apoyo inestimable de su mujer, Manuela, y también con el del entonces alcalde de Cuenca –Ignacio Navarrete– que le cedió unos terrenos, puso en marcha un hogar de Aldeas Infantiles S.O.S. en esa ciudad donde conviven y se forman un grupo de niños de Castilla-La Mancha.
Hoy, José Luis Perales continúa apoyando a S.O.S y ha cedido a esta organización los derechos de autor de »Canción para Manuela», un tema dedicado especialmente a su nieta incluido en su último disco, Calle Soledad.
»Me dicen el tío José Luis, eso me hace muy feliz. Cuando estoy de gira, siempre voy a visitar a los niños de las aldeas S.O.S; porque además soy su padrino».

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