Las aventuras sagradas de Vicky Xipolitakis

Por Marcelo Castro Fonzalida

El pasado viernes 10 de julio el papa Francisco llegó a Asunción del Paraguay. En dicho Estado terminaba un tour de visitas por varios países latinoamericanos. Los guaraníes en su mayoría estaban expectantes de la visita del jefe de la iglesia católica. También llegaron de países vecinos a ver a Bergoglio. Entre ellos muchísimos argentinos.

Uno de esos argentinos, o mejor dicho, argentina fue la vedette Victoria Xipolitakis, la griega.

Vicky causó revuelo hace unos días por estar en la cabina de un avión de la empresa Austral y mostrarse con los pilotos manipulando la nave. Como era de esperarse, por el hecho, sumado a la fama que tiene la vedette se armaron debates en distintos medios de comunicaciones para opinar sobre el caso. La cuestión que ese acto gracioso por parte de Xipolitakis terminó con el puesto de trabajo de los dos pilotos del avión y ella vetada por cinco años de no poder viajar por Aerolíneas Argentinas y Austral. Tras eso, la mujer dijo estar triste, dolida y arrepentida. Alimentada por la televisión basura que le da entidad una vez más a sus suplicas de perdón, la griega logró captar la atención de varios.

Tal es el caso de varios medios caen rendidos a sus pies, Vicky aprovechó la vista de Francisco a Paraguay para ir a pedirle que él le conceda perdón. Algo así como, aprovechar la figura del sumo pontífice para instalar aún más sus intenciones de mediatizarse constantemente. Lo que se esconde tras esa pantomima griega es peor.

La vedette es, lamentablemente un personaje pergeñando por mentes perversas de consumo, degeneración de la figura femenina; de la violencia de género y la banalización cultural. Aparte de que la griega es una mujer que le cae bien a varios productores televisivos que se encargan  de ubicar a cuerpos plásticos en un lugar para que muestren la cola, las lolas o lo que sea para que el rating de programas basuras asciendan.

La responsabilidad de los medios sobre la sobre exposición de personajes como Victoria Xipolitakis es del cien por ciento.

Ahora se critica que la vedette fue a saludar a Francisco sin corpiños. Otros hicieron foco en que fue abucheada por varios feligreses que la reconocieron en la multitud causándoles rechazo. Todo era noticia. Faltaba ver en algunos portales web que al lado de las coberturas especiales de la visita del papa a Paraguay iba a aparecer el cuerpo de la griega.

Ustedes deben haber escuchada esa expresión que dice “dar prensa”. Eso es lo que pasa con Victoria. Está sobre expuesta. Con todo lo que eso significa. No hay medio que no la mencione, no le de unos segundos de aire o escriba algo sobre su vida. Muchas personas repudiaron la intención de la mujer de querer estar con Francisco para que la perdone por lo que hizo en aquel avión. Pero el caso no es eso. Hay que molestarse con los que publican cosas sobre ella.

Un mes o una semana sin prensa, Victoria Xipolitakis no es nadie.

Dejar de prestar importancia a esas figuras chabacanas y desagradables es el objetivo. Uno tiene el control remoto.

En sus celulares o computadoras se lee lo que uno desea. Pues es hora de cambiar y no creer que estamos presos de las noticias. No es así. Uno elige. Uno manda. La credibilidad a los medios la construye uno.  La entidad también.

Por eso, si usted ve a una Victoria Xipolitakis o un Tinelli por ahí cambie de canal. Esa es la mejor arma. No el abucheo ni el odio.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here