Investigadores descubren novedosa y simple técnica para una alimentación balanceada.

De acuerdo a una investigación de la Universidad de Rutgers, las familias que comen juntas tienden a consumir alimentos más sanos.

Lo anterior, pues según los datos recogidos en el estudio, quienes realizan esta actividad acompañados de sus más cercanos tienen a ingerir en mayor medida una dieta que incluya frutas, verduras, vitaminas y nutrientes que resultan beneficiosos para la salud.

Los menores que se encuentran en crecimiento y comen con sus familiares también tienen menor índice de masa corporal que quienes comen solos, determinaron los científicos.

Cabe destacar que otro estudio de la Universidad de Minessota (EEUU) realizado con adolescentes que desayunaban, almorzaban y cenaban con sus familias, también demostraron menor peso y mayor consumo de vegetales, fibras y alimentos ricos en calcio y nutrientes.

Por otro lado, al ingerir mayores alimentos frescos, los jóvenes consumen menos bebidas que son altas en azúcar y que tienden a generar obesidad, que es denominada la »enfermedad del siglo XXI».

Asimismo, crear el hábito en los pequeños de comer variado y sano durante todo su crecimiento, implica que al llegar a ser adultos consumirán más potasio, calcio, magnesio y fibra, debido a que dicha dieta es costumbre en su día a día.

De esta forma, queda claro que comer en familia, más allá de la rutina y beneficios para la convivencia en el hogar, trae además grandes utilidades para la salud de nuestro organismo. (Bio Bio)

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