Insuficiencia cardíaca ¿la nueva pandemia del siglo XXI?

La insuficiencia cardíaca (IC) es una enfermedad en aumento, que constituye la primera causa de internación en mayores de 65 años y será una pandemia en el siglo XXI.

En nuestro país, la tasa de mortalidad por IC se mantuvo desde hace 20 años por encima de otras enfermedades como la coronaria y la cerebrovascular. Con los avances en el tratamiento, la misma desciende, con un promedio de cambio anual de porcentaje de 3,3%. En los estadios avanzados, las internaciones son frecuentes y generan un alto impacto en la calidad de vida.

¿Por qué se produce la IC?

Las causas de la IC se deben a varias enfermedades que dañan al músculo cardíaco como la enfermedad coronaria, el infarto, las miocardiopatías dilatadas idiopáticas o familiares, la hipertensión arterial mal controlada, los defectos cardíacos presentes al nacer, la diabetes, algunas drogas usadas para tratar el cáncer, etc.

Hay dos tipos de insuficiencia cardíaca: la disfunción sistólica que ocurre cuando el corazón no se contrae con suficiente fuerza y la disfunción diastólica cuando el músculo cardíaco no se relaja adecuadamente o es rígido. La fracción de eyección es el parámetro utilizado para definir el nivel de disfunción ventricular.

Es importante conocer la función ventricular ya que los tratamientos son diferentes según la disfunción cardíaca predominante.
Algunos pacientes no presentan síntomas y otros tienen síntomas de diferente gravedad según el estadio de la insuficiencia cardíaca. Los mismos incluyen falta de aire en el ejercicio o en reposo, edemas en las piernas, fatigabilidad, palpitaciones, pérdida de apetito.

¿Cómo se tratan los pacientes con esta afección?

»En el Instituto Cardiovascular de Buenos Aires, la sección de Insuficiencia Cardíaca se ocupa de la atención de los pacientes hospitalizados por dicha causa y de su seguimiento ambulatorio. La misión de nuestro servicio es reducir la mortalidad, el número de reinternaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes con IC desde los estadios asintomáticos hasta las formas avanzadas», indicó la doctora Mirta Diez, jefa del área.

El manejo de la IC es un trabajo de equipo, donde el jugador más importante es el paciente. Por este motivo, en el ICBA crearon la Clínica de Insuficiencia Cardíaca, donde médicos, enfermeros, nutricionistas, psicólogos y profesores de actividad física trabajan en forma interdisciplinaria para mejorar la evolución de los pacientes.

Como resultado los pacientes disfrutarán de una mejor calidad de vida y mayor sobrevida si aprenden a cuidarse, cumplen los tratamientos médicos, cambian su estilo de alimentación y generan hábitos saludables.

Conocemos que el seguimiento estrecho de los pacientes logra reducir las internaciones y la mortalidad. Por eso nuestro programa realiza seguimiento telefónico y tiene una Unidad de Insuficiencia Cardíaca en la guardia para el rápido acceso ante una descompensación.

La IC fue clasificada en cuatro estadios, según la severidad de los síntomas. Cada etapa de la enfermedad tiene recomendaciones y tratamientos específicos. El pronóstico a largo plazo dependerá de cuan afectado esté la función del corazón, de la gravedad de los síntomas, de la buena adherencia al tratamiento y de cuan frecuente se presenten los episodios de descompensación. En los estadios avanzados se dispone de opciones quirúrgicas como trasplante cardíaco y dispositivos de asistencia ventricular.

Los pacientes con insuficiencia cardíaca tienen riesgo de sufrir arritmias que comprometen la vida. Los cardiodesfibriladores son dispositivos que reducen este riesgo en forma significativa.

¿Quién está en riesgo de desarrollar IC?

Los pacientes con hipertensión, diabetes, obesidad, enfermedad coronaria, patologías de las válvulas cardíacas o que recibieron cardiotóxicos tienen alto riesgo de desarrollar IC. Los tratamientos preventivos incluyen el manejo de los desórdenes de lípidos y de la hipertensión arterial, la cesación del hábito tabáquico, el ejercicio regular y evitar el exceso de alcohol o drogas ilícitas.

Las enfermedades valvulares y los defectos cardíacos desde el nacimiento deben ser corregidos mediante cirugía o procedimientos percutáneos. Los pacientes con enfermedad coronaria recibirán medicación y se evaluará la oportunidad de revascularizar las estenosis de las arterias coronarias.

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