Estilizado al límite

Esta obra empezó ingenuamente y terminó en una reforma (casi) total. Si el pasillo no adelanta ninguna sorpresa, por dentro la cosa es muy, muy distinta: la estilización al límite del tradicional PH.

Decir PH es decir carácter, gastos razonables, algo de aire libre. Pero, a veces, también es decir resabios de reformas anteriores, instalaciones antiguas. «Nos llamaron porque tenían algunos problemas de humedad y porque Ana, la dueña de casa, quería armarse una sala de yoga. Pero nosotras percibimos en ella una inquietud por modificar la vibra del lugar, lo que nos motivó a proponerles un proyecto muchísimo más ambicioso de lo que tenían en mente», dice la arquitecta Juliana de Lojo, que forma junto con su colega Ainoha Mugetti el Estudio Yama.

En la reforma se trató de recuperar la esencia de una construcción típica de finales del siglo XIX a través de algunos materiales con los que la memoria colectiva la asocia sin saberlo: bovedilla en vez de placa de yeso, hierro en vez de aluminio, pisos de madera en vez de flotantes. El siguiente paso fue despojar la casa de todo lo que tenía y trabajar en planos completos para no cargar las visuales y lograr una distribución más fluida. Se logró con la madera de lenga y la paleta de colores suaves, una nota que se escucha en todo el hogar y que tiene reminiscencias nórdicas, pero acá en Boedo.

No fue necesario intervenir demasiado para cambiarle totalmente la onda a este sector: le pusieron a los muebles originales frentes de lenga, se agregaron estantes de la misma madera y se pusieron azulejos blancos de 20×20. La iluminación es un hallazgo: un artefacto finito, elegante, apenas una raya de luz eficaz (Lámparas Clic).

El baño de la PB pasó por una reforma total: se eliminó la bañadera original y se optó por una ducha para tener más espacio de guardado. Además, se cambiaron los revestimientos, que suben hasta el techo solamente en el cubículo de la ducha.

El respaldo en el dormitorio principal, de lenga, hace también de biblioteca (Estudio Yama). Pie de cama y almohadones peludos artesanales (Elementos Argentinos). El naranjo que se ve desde la ventana es del vecino.

El cuarto de la menor de la casa está limpio de distracciones. Tiene cama de una plaza, y apenas un empapelado en la pared (Picnic, para Muresco). La carpa (Piano Piano) está a tono con los almohadones y la ropa de cama.

Toda la reforma de esta casa partió de la necesidad de su dueña de construir una sala para practicar y dar clases de yoga. Sala Kuma ocupa el espacio de lo que era una típica terraza con estructura de hierro y paneles prefabricados. Alusiva, ilustración «OM», de Ana Penas.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here