El Homo antecessor de Atapuerca comía niños

Esta especie demostró que en Europa ya vivían seres humanos hace más de 800.000 años, mucho antes de lo que se pensaba. Su morfología revolucionó la idea que se tenía hasta ese momento de la evolución de nuestra especie. Su capacidad craneal era elevada (más de 1.000 cc) y poseía una cara muy moderna, es decir, esta especie sufrió una reestructuración total del neurocráneo, la mandíbula, los dientes y la cara, es totalmente diferente a todo lo anterior.

Los homo antecessor eran individuos fuertes, altos y con rostros de rasgos modernos, con una mandíbula bastante parecida a la del homo erectus. Sin embargo, la orientación facial es muy parecida a la del Homo sapiens. Se acepta la teoría de que el Homo antecessor proviene de África, aunque se ha discutido debido a su parecido con el Homo erectus (Hombre de Pekín), lo que para algunos sugiere un origen asiático.

Desgraciadamente, no se han encontrado aún fósiles en África de la misma antigüedad que podrían hacer seguir la pista de esta especie, y los de Asia contemporáneos a ella se refieren únicamente al Homo Erectus. Se podría decir que es el eslabón que une al Homo ergaster y enlaza con formas más cercanas a nosotros. A pesar de todos los estudios realizados, esta nueva especie está aún muy cuestionada por paleontólogos y especialistas, los cuales opinan que se trata en realidad de Homo Heidelbergensis. Estas luchas dialécticas son muy comunes entre los especialistas y hasta que no hay una evidencia abrumadora (y a veces ni eso) no se ponen de acuerdo en las afirmaciones que realizan.

Mientras en Asia Homo Ergaster evolucionaba a Homo erectus, en África siguió un camino diferente pero evolutivamente paralelo, dando lugar a una nueva especie, de rasgos craneales aún más modernos, aunque todavía con parecido a la especie anterior; será una especie crucial, el Homo antecessor, ya que será la que origine definitivamente al Homo sapiens.

Este antecesor nuestro vivió entre 1 millón y 750 mil años atrás, y, al igual que Homo Ergaster, también abandonó África dirigiendo sus pasos hacia Europa, a diferencia de lo que había hecho su antepasado inmediato, tal vez por Oriente próximo, o tal vez por el estrecho de Gibraltar, pero lo cierto es que Homo Antecessor, vivió, cazó y murió en la sierra burgalesa de Atapuerca, y evolucionó en Europa hacia una especie más moderna, muy similar al Homo sapiens, que se ha dado en llamar Homo Heidelbergensis.

Desde hace años se sabe que el Homo antecessor, practicaba el canibalismo, pero hasta ahora se desconocía por qué lo hacía. Un estudio publicado en el Journal Human Evolution sugiere que el infanticidio y el canibalismo se practicaron por la defensa y ampliación de un territorio rico en recursos, una conducta que se observa actualmente en los chimpancés.

Para llegar a estas conclusiones, un equipo de investigación liderado por el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) ha comparado el canibalismo practicado por chimpancés, los humanos modernos y casos arqueológicos con las evidencias del nivel TD6 del yacimiento de la Gran Dolina (Sierra de Atapuerca) para »explorar las posibles causas que motivaron esta conducta en el Pleistoceno inferior», según indica Palmira Saladié, autora principal del estudio e investigadora del IPHES.

De acuerdo con el trabajo, no se observan diferencias en el tratamiento de la carne de las carcasas o de los huesos de Homo antecessor con el de otros animales. Los investigadores compararon las marcas de corte y fracturas de los huesos de estos homínidos para el consumo del tuétano (sustancia blanca en el interior de los huesos) con las localizadas en otros animales. »Las modificaciones encontradas en Homo antecessor y los huesos de otros animales indican que el proceso de carnicería fue el mismo sobre las diferentes especies y que los restos una vez consumidos se descartaban sobre el suelo de hábitat de la misma manera», apunta Saladié.

El trabajo confirma que los homininos cazaban y consumían individuos de otros grupos de manera recurrente, incluyendo esta conducta en su sistema cultural. Los homininos consumidos eran sobre todo individuos inmaduros, entre los que se encuentran varios niños, »lo que indica el consumo de individuos relacionados con un menor riesgo para el agresor durante su captura». La ‘caza’ se podría haber producido en un intento de proteger el territorio de grupos de vecinos o de nuevos grupos entrantes en la misma zona. »En el momento del asalto, los atacados probablemente pudieron ser pocos individuos, incluidos niños y adolescentes, acompañados de machos y hembras adultos», señala la científica. La distribución de edades de los homininos canibalizados es similar a los perfiles de edad que se observan en el canibalismo asociado con la agresión intergrupal en los chimpancés.Según los investigadores, el canibalismo se realizó entre sociedades productivas, estructuradas y jerárquicas, y con cargas simbólicas muy complejas, que poseían mitos en las que el canibalismo se incluía dentro de su concepción del mundo.

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