Consejos para comer sano en el trabajo

En el día a día la rutina laboral nos lleva a comer algo rápido frente a la computadora porque no hay tiempo que perder. Al concluir la jornada las ganas de ir al gimnasio o salir a correr son mínimas. Sin darnos cuenta las tareas diarias terminan por afectar nuestro bienestar. Pero no hay que desalentarse: siempre se puede empezar por algo. La actividad física y la buena alimentación se pueden mejorar implementando algunos hábitos saludables.

Acá van 7 consejos para evitar una mala alimentación en la oficina:

– El problema de sedentarismo en la oficina no empieza ni termina allí. Se puede arrancar el día ejercitando el cuerpo: caminando a un buen ritmo hacia el trabajo o yendo en bicicleta. Si no es posible, lo ideal sería caminar las últimas cuadras antes de llegar.

– Ya en la oficina, caminá cuando puedas, desplazate y subí escaleras. No uses el ascensor. Hacé ejercicios de estiramiento de cuello, de piernas y brazos varias veces al día.

– Hacé ejercicios de contractura de glúteos, abdomen y piernas: mantené apretados los músculos en cuestión durante algunos segundos y luego relajalos. Hacé 10 repeticiones durante el día.

– El break no significa darle vía libre a todas las grasas posibles. Antes de caer en alimentos que te llenen de calorías y no te proporcionen energía, como galletitas dulces, facturas, snacks en general y chocolates, calmá el hambre con frutas, jugos naturales, un puñado de frutas secas, galletas de arroz o yogures ricos.

– Evitá el consumo de gaseosas. Tomar agua te mantendrá hidratado y te ayudará a evitar la ingesta de alimentos innecesarios. A veces se puede confundir el hambre con la sed y se ingieren calorías sin sentido. También podés optar por infusiones con edulcorante, gelatinas y caldos diet.

– Un punto fundamental para cuidar nuestra salud en la oficina es llevar una vianda desde casa para no comer en la calle ni tener que recurrir a un delivery. De esta manera evitarás comer alimentos que no sabés qué contienen y podrás disfrutar de comidas hechas en casa. Si comés afuera, optá por restaurantes de comida sana con un menú a base de verduras, sin frituras ni conservantes. Las comidas rápidas son sin dudas la peor elección posible.

– Respetá los horarios de comida así el cuerpo sabrá cuándo viene la próxima colación y no te exigirá comer otra vez entre tanto. Tampoco omitas comidas, porque de esta manera sólo se logra engordar más: el organismo interpretará la ausencia de comida como carencia de algunos nutrientes y en la próxima ingesta comerás mucho más.

– Cuando comas, que no sea de manera apurada y no lo hagas de pie. Comer frente a la computadora tampoco es recomendable, porque se pierde el control sobre la cantidad ingerida. Lo ideal es hacerlo en grupo, combinando comida con charla para hacerlo de forma más pausada. También se aconseja masticar muchas veces y tomarse el tiempo de almuerzo para estar relajado.

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