Potrerillos tiene un grave problema: la baja en su nivel de agua. Esto repercute directamente en gran parte de Mendoza debido a que la baja en el Río Mendoza repercutirá en la falta de agua para riego.  

Así lo indicó el director de Gestión Hídrica del Departamento General de Irrigación, Rubén Villodas, quien habló en Radio Nihuil y señaló: «Este año el río Mendoza va a tener el nivel más bajo de toda la década. Entre 2015 y 2016 tuvo dos años casi normales. En 2019 y 2020 se dio el nivel más bajo en todos los ríos, menos el Mendoza pero este año ya no sería así». 

Cabe señalar que ya en octubre del año pasado se anunciaba el problema de la sequía en Mendoza, que en ese momento todavía no afectaba al afluente del dique Potrerillos. Hasta ese momento era el único que aún presentaba la calificación de «sequía moderada», ya que Tunuyán, Diamante, Atuel, Malargüe y Grande estaban ubicados en la categoría de «sequía severa o extrema».

Lo cierto es que el río Mendoza está experimentando una baja de caudal que ha reducido en más de 500 hectómetros cúbicos el promedio histórico de derrame y estiman que este año bajará más todavía. 

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Durante la charla Villodas explicó que «en todos los ríos o embalses de Mendoza, los máximos niveles de agua se consiguen después de terminar la corta a fines de julio, principios de agosto. Pero el río Mendoza no puede tener una corta de agua como los demás, porque por más que se haga el corte para el riego, sigue erogando todo el invierno para enfriar la central generadora térmica de la central puerto».  

Luego especigicó que «el río Mendoza en este momento eroga lo mismo que entra al dique. Por eso el dique está en el mismo nivel. No hay forma de que los caudales aumenten. Veremos qué pasa en el invierno con las lluvias y nevadas».

«Entonces, como no puede dejar de erogar, el nivel máximo del río Mendoza -a diferencia de los otros- se logra en marzo. Y el agua, además de refrigerar la central térmica tiene una buena parte que se destina a otros usos, como potabilización, y en mucha menor medida, a riego», amplió.

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Consultado sobre la posibilidad de que las precipitaciones níveas ayuden a palear esta problemática, es especialista fue determinante: «Podríamos decir que este invierno va a nevar mucho, aunque la verdad es que los pronósticos no dicen eso. Pero aún si nevase mucho, tanto en agosto, como en septiembre, octubre y hasta principios de noviembre, los caudales del río Mendoza serán bajos. Esto es porque la temperatura de la montaña es baja y entonces no hay derretimiento. O sea, nieve o no nieve, el inicio de la próxima temporada va a estar bastante limitado». 

«Va a haber que ser muy cuidadosos y estudiar y evaluar la situación sobre todo con el sistema de riego, que se lleva gran porcentaje del agua. Vamos a tener poco escurrimiento y el embalse va a estar bajo porque estamos en los niveles más bajos de los últimos 10 años», cerró.

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