General Alvear y las alarmas comunitarias: Audios, mentiras y celos

El municipio de General Alvear, mas allá de sus esfuerzos, no logra, no puede, no sabe, o no quiere comunicar bien.

Hace aproximadamente 6 meses la concejal radical Alejandra Torti, reconocida por su férrea militancia y por su trabajo en el terreno, viajó a la ciudad de Godoy Cruz para asesorarse con el director de Prevención, Participación Comunitaria y Derechos Humanos de ese departamento, Martín Apiolazza. Torti le planteó la necesidad del departamento de General Alvear de implementar las alarmas comunitarias y le pidió a Apiolazza su experiencia y el apoyo del municipio del Norte provincial para llevarlo a cabo. En agosto, el intendente Marcolini firmó un convenio con el intendente de Godoy Cruz, Tadeo García Salazar y todo marchaba viento en popa.marchaba.

Celos: «No la inviten, no la nombren»

De un día para el otro y a medida que se iban realizando reuniones y el proyecto iba teniendo éxito el jefe del Consejo de Seguridad Municipal, José María Martínez (un invento para manejar la policía) según dicen los vecinos, se «apropió» del proyecto de la concejal Torti a punto tal de presentarlo como propio, y además prohibieron a todos y cada uno de los funcionarios municipales siquiera nombrar o invitar a cualquier reunión de Seguridad que hiciera a la Concejal.

La edil Torti se indignó a tal punto que le envió un mensaje de audio al Jefe del Consejo de Seguridad enojadísima, pero sabedora que este gobierno municipal «por herencia» graba y filtra todo tipo de conversaciones de sus funcionarios. La cuestión, como se esperaba, es que el municipio filtró el audio de la Concejal solo con el objetivo de desprestigiarla, nadie lo chequeó bien y si uno lo escucha atentamente, solo desnuda el lado oscuro de la Gestión Municipal y su más que deficiente política comunicacional.

Y el «Pollo» metió la pata

¿Quién es el «pollo» en esta historia al cual se refiere la Concejal en su audio? El «Pollo» es nada más y nada menos que el Director de Comunicaciones Municipales, este funcionario municipal que tiene historias de «amores y odios» tanto con directores, secretarios y con el mismísimo Intendente, tiene también tristes historias de aprietes con periodistas locales.

El sábado, el karma fue instantáneo en pleno acto vendimial cuando se cortó la transmisión de la empresa que emitía el evento y tuvo que ir casi de rodillas a pedirle a la gente de Tevecoa, el canal de cable local, que los asistiera para evitar un papelón mayúsculo.

«Si no es porque el Pollo metió la pata», dice la concejal Torti en su audio, es en referencia a que el funcionario, en forma descuidada, dijo delante de la Concejal que había una reunión de seguridad a la cual a ella, no habían invitado. Métodos de esta Gestión que nada concreta y sospecha de todo el mundo.

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Mentiras, cada vez más y en cantidad

Nadie sabe si el miedo a perder la Intendencia es tan grande que lleva a los funcionarios de primera, segunda y tercera línea, a ocultarle situaciones al intendente Marcolini o en algunos casos a mentirle descaradamente.

Según un concejal opositor con quien pudimos hablar, nos manifiesta literalmente que «no hay equipo de Gobierno, es Marcolini, Marcolini y Marcolini, los demás solo dicen ‘si Walther’, y agachan la cabeza».

Martínez Barón parece no provocarle miedo al Intendente, es joven, opulento y no es una figura popular. No parece estar muy cerca de la gente y eso el Intendente lo sabe.

El tema de fondo es por qué el Municipio en pleno sigue aferrado a mentirle al pueblo de General Alvear diciendo que concretará cosas que nunca terminará y ni siquiera empezó.

¿El problema será comunicacional? Hasta ahora parece que sí. Ojala, piden los funcionarios y seguidores de Marcolini, estos errores no se «lleven puestos al Walther».

Veremos qué pasa.

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