“El Portezuelo de una nueva Mendoza”, otra mirada sobre el desarrollo para la provincia

El Portezuelo de una nueva Mendoza

¿Y si aprovechamos este nuevo revés a la “obra del siglo” para pensar de verdad en el desarrollo de una nueva Mendoza?

La vieja Mendoza se agotó. No solo su matriz productiva, sino también la matriz política que piensa solo en “soluciones” que vendrán de arriba hacia abajo.

Lo que no se agotó es su matriz de ideas. Hay cientos de ideas para un desarrollo real, sustentable, viable y más justo.

Solo falta que las dirigencias económicos y políticos, abandonen la vieja matriz de una Mendoza que hizo muy ricas a 10 familias empresarias, que llevan de la nariz a unos cien empresarios más, que azotan con su fusta mediática a políticos o periodistas que se animen a pensar en otra cosa, mientras la mitad de sus niños y niñas viven en la pobreza, y las juventudes que no encuentran futuro en los pueblos del interior deben huir a la zona concentrada del “gran Mendoza”.

Basta!! Esa Mendoza no puede más.

Esa Mendoza no cumplió sus promesas de desarrollo justo, concentró sus riquezas en pocas manos, vació los pueblos, fundió sus bancos, empobreció a sus trabajadores, abandonó su cultura y no deja de amenazar a toda pyme que intente levantar vuelo o simplemente sobrevivir.

Hay otro camino para la Provincia. Lo vienen marcando hace años las Universidades e Institutos de Educación Superior con experiencias y estudios, y muchas pymes que renuevan las actividades económicas con mirada sustentable.

Lo vienen gritando las agrupaciones de cooperativas, los movimientos sociales, y muy fuertemente los grupos ambientales.

Lo venimos gritando con llantos de dolor desde los pueblos del interior hace ya demasiado.

Lo vienen denunciando con vaciamiento y desolación los pueblos del norte y el este, que se quedaron sin agua luego de las “grandes obras” que prometían desarrollo y futuro.

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Polos logísticos en el sur y Valle de Uco, con obras de ferrocarriles y pasos a puertos en el pacífico; agregado de valor a la producción primaria como lo fue en el verdadero desarrollo de la provincia hace ya 70 años; pymes tecnológicas que potencien a mendocinas y mendocinos muy formados; polos de desarrollo de producción primaria e industrial con tecnología mendocina; turismo; y múltiples sitios de generación de energías limpias.

Esas son algunas de las líneas ya muy desarrolladas en el plano de las ideas, y de real aporte a la economía, al trabajo, y a una provincia de largo alcance.

¿Por qué no logramos dar ese paso, pensar y construir definitivamente esa nueva Mendoza? Particularmente creo que porque quienes siguen marcando el camino son esas 10 familias muy muy ricas, que priorizan sus intereses y “venden” que sus obras son las únicas que van a “salvar” a Mendoza.

¿Las mismas ideas que nos han traído hasta acá son las que nos van a salvar?

¿Una Mendoza generadora de energía con grandes obras que dependerán de la cantidad de agua que cada vez es menos? ¿Una Mendoza que potencie su perfil petrolero quedando expuesto y jugado sin fichas al valor internacional del crudo?

Ese es el modelo que venimos transitando, que cerraba el círculo con la instalación de mineras extranjeras a saquear nuestros minerales.

¿Vamos a seguir estancados defendiendo una Mendoza para pocos y conformándonos con migas que sobren? ¿Seguiremos soportando sobre poblar la ciudad y vaciar los pueblos? ¿Continuaremos ciegos frente a la concentración de riqueza (y poder) de algunos grupos que proponen modelos o caminos para Mendoza que ya han demostrado sus limitaciones e injusticias?

Sé que a mucha gente le va a molestar lo que digo, pero Portezuelo es una obra pensada para una Mendoza de hace 50 años, para una Mendoza que ya no existe, y para enriquecer a pocos. ¿Con qué agua se va a generar energía dentro de 10 años si el río se sigue secando como lo viene haciendo? ¿Vale la pena invertir tanto en una “obra del siglo” (pasado) que en unos años es probable que no nos sirva?

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Si queremos cuidar el agua, hagamos la obra de trasvase del río Grande al Atuel y utilicemos la estructura que ya existe.

Sé que lo que digo puede ser polémico, pero es una invitación incluso para quienes han defendido Portezuelo. Sacudámonos el polvo de la vieja mirada, y construyamos un camino de posibilidades, de desarrollo sustentable. ¡Desarrollemos los pueblos!

Entremos al Siglo XXI de verdad. No ese “falso modernismo” o “desarrollo” que nos venden, que no es otra cosa que más de lo mismo que nos ha traído hasta acá.

Aceptemos el debate, demos discusiones, salgamos de esta chatura estanca donde los privilegiados nos marcan el camino, y llenemos los espacios de decisión, tanto económicas como políticas con ideas nuevas, justas, inclusivas, y sobre todo sustentables, con posibilidad de generar vida para al menos 100 años más.

Cumplamos con la tarea que nos toca en nuestro tiempo y seamos una generación que piense en las que vienen.

Aprovechemos este revés, como un cachetazo, para despertarnos y mirar hacia los costados. Ahí encontraremos los senderos que nos abrirán nuevos caminos.

 

Por Juan Jofré


Fuente: El Cuco Digital – Foto: La Voz

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