Arte comestible francés en Mendoza

El viernes 25, a las 19.30, con la presencia de la artista francesa Dorothée Selz, se desarrollará una actividad única.

Se llevará a cabo un taller de pastelería y se realizarán obras de arte comestibles en la pastelería Brillat Savarin. Las obras “horneadas” en la panadería francesa serán presentadas, para su degustación, en el museo Carlos Alonso e irán acompañadas, para su maridaje, con la cerveza artesanal Aeropostal.

La actividad se lleva a cabo en nuestra provincia, en conjunto con la Alianza Francesa de Mendoza, a raíz de la presencia de la artista Dorothée Selz, que incursiona en el movimiento artístico conocido como Eat Art.

Para participar, se requiere reserva previa, ya que los cupos son limitados. Los interesados deberán inscribirse en [email protected]

Arte para saborear

Los alimentos siempre han estado presentes en la historia del arte. En un primer momento como modelo y, más adelante, se introdujo como un componente simbólico.

En la segunda mitad del siglo XX, además, se da a la comida importancia como material, con una corriente que convierte los comestibles en materia de los objetos de arte, el Eat Art, un arte sensorial en el que, además de la vista, intervienen el olfato y el gusto.

El trabajo precursor de esta corriente fue la obra de Daniel Spoerri (Rumania, 1930), con su Palindromic Dinner (1967). Usando como materia prima los desechos del vecindario, ponía de manifiesto el brusco cambio que el ritual de la comida había experimentado con el nacimiento de la sociedad de consumo.

Esta importante carga simbólica sedujo a un grupo de artistas que, durante décadas, han mantenido a la comida como tema de exploración artística.

En el aún protagonista París de los 60, la pareja formada por Dorothée Selz (París, 1946) y Antoni Miralda (Terrassa, 1942) basó su trabajo en el dúo comida-arte, en unos rituales públicos en los que el color era el elemento fundamental y la comida ejercía un importante papel en el simbolismo de las acciones.

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A partir de estos happenings, Selz siguió con la alimentación como materia constitutiva y elemento cromático, centró su obra artística en la elaboración de enormes esculturas efímeras comestibles a base de dulces, frutas o verduras, que desvinculaban al arte de “lo sagrado”.

Dorothée Selz

Nacida en 1946, en París, Francia. Es escultora y pintora.

Crea esculturas efímeras y comestibles que la gente realmente puede comer. Dorothée concibe sus esculturas según el contexto arquitectónico -museos, galerías y otros lugares- del evento a celebrar.

Sus ofrendas comestibles son inimaginables, una original fusión entre concepto visual, gustativo y humorístico. El trabajo de Selz cobra vida de manera festiva gracias a la participación activa del público que puede “saborear lo que ve”.

La idea es que este arte efímero perdure en los recuerdos. Ella está cerca del espíritu experimental del Eat Art, creado por Daniel Spoerri.

Cerveza artesanal para maridar la degustación

La cata de las obras de Selz, en el Museo Alonso, será maridada con la cerveza artesanal Aeropostal, un emprendimiento llevado adelante por referentes de la gastronomía francesa afincados en Mendoza.

“Aeropostal. Vuelo de leyenda”, es el nombre de la cerveza, tiene 3 variedades diferentes y en sus etiquetas rememora a 3 pilotos de la mítica línea aérea francesa, que pasaron a la historia por sus hazañas en nuestro continente y especialmente en nuestra provincia.

La Aeropostal Blanca está dedicada a Henri Guillaumet, aviador recordado por sobrevivir luego de un brusco accidente de avión en la Laguna del Diamante. Una cerveza liviana y refrescante, con notas de cítricos y coriandro. Su espuma es fina y compacta, en boca levemente lupulada con largo final. Fermentada con trigo.

La siguiente variedad, una APA (American Pale Ale), lleva el nombre de Jean Mermoz, quien en 1929 inauguró la línea Argentina-Chile e ingresó en la red de Sudamérica. Se trata de una bebida de color anaranjado, con espuma cremosa y persistente. Muy generosa en nariz, con aromas florales y de frutas tropicales, característicos de los lúpulos seleccionados por la receta. Frutada y resinosa en boca, con un final largo y cítrico.

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La última, una rubia de corte Blonde Ale, fue bautizada con el nombre del reconocido aviador y escritor Antoine de Saint-Exupéry, célebre autor de El Principito. En 1929 fue nombrado director de la Compañía Aeropostal Argentina y asignado a Buenos Aires, donde participaba como piloto en la creación de la línea que tenía que llegar hasta la Patagonia. Se trata de una bebida de espuma fina y untuosa, de color dorado, notas aromáticas de frutos blancos, con amargor discreto y un final muy refrescante.

Sobre la Alianza Francesa

La Alianza Francesa conforma una red mundial, con tres grandes misiones: proponer cursos de francés adaptados a todos tipos de público, desarrollar y facilitar el acceso a la cultura francesa y favorecer la diversidad cultural.

La primera Alianza fue fundada en París en 1883. A lo largo de los años, se desarrolló una red mundial que hoy en día cuenta con 873 sedes ubicadas en 136 países y con más de 545 mil alumnos.

La red argentina es una de las más antiguas y extensas del mundo, con 51 Alianzas y 14 mil alumnos. Asociación sin fines de lucro, la Alianza Francesa de Mendoza es un actor de la vida cultural mendocina. Trabaja con artistas, instituciones y empresas en una dinámica de diálogo e intercambio.

Atiende a un alumnado muy diverso, desde niños hasta empresas. Además, cada mes, dicta un curso gratuito de “degustación de francés”.

Se encuentra ubicada en calle Chile 1754 de Ciudad, su teléfono es 4234614, correo [email protected] También se la puede encontrar en Facebook.

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