Techint ataca de nuevo…

Paolo Rocca, titular del grupo Techint, fustigó la política oficial, lo que generó la sorpresa y rechazo tanto del gobierno nacional como de la central empresaria, más importante del país, la Unión Industrial Argentina (UIA).

Según Rocca, desde 2008 el gobierno nacional perdió el rumbo en la política industrial y se perdió competitividad. Estas declaraciones causaron la sorpresa del titular de la UIA José De Mendiguren, y recordó charlas recientes con Rocca en las que »no sostenía lo mismo». En tanto, Julio De Vido, Ministro Planificación, expresó: »Nosotros siempre hemos mantenido una relación seria con la empresa, que es muy importante en la Argentina y en algunos aspectos es monopólica, sobre todo en las chapas para envases de alimentos y para fabricación de autos. Si yo tuviera una empresa con rubros en los que es monopólica, al hablar de competitividad trataría de ser un poco más medido», dijo el funcionario en declaraciones a la prensa. 

¿De qué hablamos, cuando hablamos de Techint?
La familia Rocca siempre trato de mantenerse cerca del poder político. Agostino, su fundador, trajo de Italia al terminar la Segunda Guerra Mundial su título de ingeniero y el sello de una empresa embrionaria, la Compagnia Tecnica Internazionale. En 1954 Techint abrió en la afueras de Buenos Aires su primera fábrica de tubos de acero sin costura, que prosperó al calor de la promoción estatal.

El gran salto del grupo se dio en los años 70 y principios de los 80 (años de la más sangrienta y genocida dictadura militar, que no solo desapareció a toda una generación de luchadores sino que desguazó a un estado que supo contar con una industria nacional fuerte).
La dictadura militar los ayudó, como a la mayoría de las empresas nacionales y multinacionales, a disciplinar a sus obreros. En aquellos años la UOM (Unión Obrera Metalúrgica) denunció la desaparición de decenas de afiliados y hasta la presencia de escuadrones militares armados en sus asambleas.

Cuando el ministro de economía Domingo Cavallo estatizó la deuda externa privada antes de la vuelta de la democracia, cerca de un tercio del total pertenecía a los Rocca. En 1992, años del neoliberalismo más acérrimo,los Rocca se alzaron con la privatizaciónn de Somisa, de la mano de Menem quien privatizó la mitad del país vendiéndolo a precios irrisorios.

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El desmantelamiento de la industria siderúrgica estatal de esos años les permitió concentrar gran parte de la producción y convertirse en una empresa de nivel internacional. Así comenzó su expansión en el exterior y se consolidaron sus exportaciones.  se formó entonces el grupo Tenaris que constituye la principal productora mundial de tubos sin costura.

Esta empresa nacional argentina no resulta ser el mejor ejemplo de burguesía nacional. Hoy Techint ha pasado a ser un Holding internacional con base en Luxemburgo. El Centro de decisión de sus negocios ha dejado de ser Buenos Aires. Basta con entrar en el sitio de Techint Group para conocer por ejemplo, las inversiones del grupo en lugares tan distantes como Taschkent en la Federación Rusa, en la India, en Egipto, o en los Estados Unidos.

El Techint Group ha sido absorbido en gran parte por el grupo financiero y bancario que otorgó los créditos y el grupo monopólico que controla el acero en Europa. Sus accionistas de nacionalidad argentina se reducen a los descendientes de la familia Rocca original.
Según el periodista Tomas Lukin en investigación para Pagina12, la sociedad que controla la empresa Siderar del grupo Techint migró en 2008 del Gran Ducado de Luxemburgo, hacia España y forma parte de un extenso listado de grandes grupos económicos locales y multinacionales que, entre 2006 y 2010, protagonizaron un proceso de migración masiva de la titularidad de sus compañías hacia España para lograr beneficios impositivos por más de 250 millones de pesos.

Según investigación de Lukin »El extenso recorrido de empresas a través de distintos países, muchas veces paraísos fiscales, es un recurso que permite alejar de las autoridades tributarias a los verdaderos dueños de las compañías y aprovechar los beneficios fiscales que ofrecen las jurisdicciones del secreto. Las estructuras de propiedad se actualizan y complejizan para aprovechar nuevas zonas grises en las legislaciones o dificultar incluso más el acceso a la información societaria. El caso del Grupo Techint no es la excepción. Antes de llegar al accionista real del holding, el empresario Paolo Rocca, hay interpuestas más de siete sociedades en distintas jurisdicciones del secreto como Islas Vírgenes, Curaçao, Luxemburgo y Uruguay.

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En la arena política el grupo trato de influir en la elecciones de 2011 donde triunfó en forma aplastante Cristina Fernández de Kirchner. En aquellos tiempos apostaron por el senador nacional Ernesto Sanz (el dirigente radical más aceptado en la siderúrgica y buena parte del establishment (o lo que haya parecido a ello en la Argentina). Encuestas en mano ante la baja performance de Sanz, re direccionaron la apuesta hacia Ricardo Alfonsín, que juzgaban con más opciones de triunfo en un mano a mano final contra Cristina Fernández de Kirchner.

En el año 2011 Techint intentó resistir la decisión de la Anses de hacer valer el peso de sus acciones y nombró como director de la empresa al actual Vice Ministro. Esta resistencia se debió fundamentalmente a  tres definiciones del economista Axel Kicillof: 1) »Queremos que una empresa que se dedica a la producción de insumos básicos ponga su mirada en la Argentina, y no tanto en una expansión global financiada con los dividendos que genera acá».2) Precios diferenciales y positivos para la industria argentina »Siderar ha ganado mucha plata. Y no puede ser que suspendan inversiones acá por la crisis global, cuando el Gobierno había lanzado fuertes estímulos para mantener la actividad.3) No reparten dividendos, acumulan ganancias por unos $6.500 millones y anuncian su intención de hacer una fuerte inversión en Brasil de US$ 3.000 millones, para levantar a nueva planta para fabricar tubos sin costura, insumo clave de la industria petrolera.
Techint acumuló su capital captando el ahorro nacional y mediante inversiones del Estado argentino, creció a costa del Estado argentino y no con él. Techint siempre ganó, hasta ahora, todo lo que Argentina fue perdiendo en su soberanía económica.

 

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