PASO: para qué sirven

El domingo los argentinos volverán a llenar las urnas de votos. La frase puede sonar descontextualizada y excesivamente fervorosa en tiempos en que el acto eleccionario se ha convertido en una rutina que se repite por lo menos cada dos años. Pero justamente ahí reside el sentido eufórico de la primera oración. El nuevo llamado a elecciones se da en un contexto en el cual el país experimenta treinta años ininterrumpidos de democracia, una situación que responde más a la excepción que a la regla en la historia política argentina. Es cierto que el acontecimiento no despierta grandes pasiones ni encendidos debates en la sociedad. Es probable que en las mesas de café se hable más de las situaciones ridículas a las que a veces se someten los políticos en los spots de campaña que de las propuestas que pueden presentar, si es que las presentan.

Con todo, la contienda no deja de ser atrayente. El final cabeza a cabeza que promete la elección en la provincia de Buenos Aires, los efectos electorales que puede generar la experiencia del panradicalismo en la Capital Federal y el real alcance que conserva el kirchnerismo a nivel nacional después de diez años de gobierno son cuestiones que se ponen en juego este domingo.

Esta pugna se da en el marco de la segunda edición de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias, en las que la mayoría de las alianzas y partidos evitaron la competencia interna y por lo tanto resta uno de los ingredientes de la convocatoria. Teniendo en cuenta todos estos elementos, Veintitrés consultó a un grupo de analistas y politólogos para evaluar el comportamiento de los partidos políticos bajo esta nueva modalidad.

La idea generalizada es que la elección del domingo perdió sentido desde el momento en que pocos espacios se someterán a una interna abierta. Sin embargo, los especialistas entienden que la incorporación de las PASO es un proceso de aprendizaje que atañe tanto a la dirigencia política como al electorado. »Hay un pensamiento apocalíptico que busca instalar que los partidos políticos se rehúsan a utilizar esta nueva herramienta. Sin embargo, cuando uno mira a nivel provincial y comunal encuentra muchos lugares en los que las listas a legisladores se están resolviendo a través de las PASO. Me da la impresión de que, como sucede con toda novedad institucional, la cultura política la va metabolizando poco a poco», sostiene Ignacio Ramírez, de la consultora Ibarómetro. Su colega Carlos Fara, de Fara y Asociados, tiene una visión similar. »La utilización de esta herramienta no es una cosa que se aprenda de la noche a la mañana. El caso de Santa Fe nos muestra que se trata de un proceso. Allí lo pusieron en práctica por primera vez en 2007, por lo tanto van hacia la cuarta experiencia y está claro que los partidos políticos ya van adquiriendo otro tipo de dinámica, y el electorado rápidamente recuerda el tipo de mecanismo y beneficio que tiene esta cuestión», asegura.

En cambio, Germán Pérez, politólogo del Instituto Gino Germani, entiende que mientras perdure la debilidad de las estructuras partidarias, difícilmente las PASO sean utilizadas. »Desde la crisis de 2001 no tenemos partidos políticos sino coaliciones electorales alrededor de liderazgos que se autodefinen como espacios o fuerzas. Esto dificulta mucho la competencia interna porque no hay reglas. Una de las características que tiene el partido es producir las reglas para generar sus propias dirigencias. En los espacios y fuerzas eso no pasa», afirma.

Para la politóloga María Esperanza Casullo, hay distintas formas de utilizar las PASO. Entiende que así como el espacio Unen »la está usando como teóricamente se supone que la tienen que usar», el peronismo a su modo también hace un uso de esta herramienta. »Lo hace a modo de una elección en primera ronda en la que se van a vislumbrar los liderazgos relativos y es de esperar que en octubre sean consolidados», sostiene.

Justamente, todos los consultados coinciden en señalar a Unen como el espacio que mejor utilizó las PASO en esta elección aunque también creen que deben enfrentar varios desafíos para salir airosos de esta experiencia. »Si sus integrantes se mantienen a la altura de las circunstancias y mantienen su unidad, puede repercutir muy positivamente en el espacio opositor», asegura Martín D’Alessandro, investigador del Conicet. »Si la experiencia es buena (como lo es hasta ahora), será muy difícil que la candidatura presidencial opositora no surja de una PASO», añade.

Pérez pondera también el intento que llevan adelante los dirigentes de Unen. Aunque advierte sobre el fenómeno que se da en el interior de esa fuerza, en la que dirigentes de orígenes políticos diferentes vayan juntos (Solanas-Carrió y Prat Gay-Donda, por ejemplo) podría generarles algunos problemas. »Me parece que esos agrupamientos son consecuencia de creer que la política consiste en hacer una especie de unidad antikirchnerista, lo que significa seguir la política de La Nación y Clarín, y creo que ahí se equivocan». Para Pérez, el escollo que deben superar este tipo de nucleamientos es perdurar unidos más allá de la suerte electoral. Señala en ese sentido la experiencia frustrada del FAP. »Surgió como una experiencia interesante de constituir cierta institucionalidad política alrededor de un programa, pero con la apuesta a que le pueda ir bien electoralmente en el mediano plazo. Pero si frente a cada coyuntura electoral se va a seguir una táctica distinta, es muy probable que se termine autodestruyendo, como en definitiva sucedió».

Para Casullo, el gran interrogante que se abre para Unen después de la elección del domingo es saber qué puede pasar con un electorado tan heterogéneo como el que lo puede votar. »¿Los votos en octubre se van a arrastrar al candidato que gane las PASO? ¿El que votó a Prat Gay va a votar en octubre a Pino si este sale ganador?», se pregunta. Ramírez entiende que la novedad que trajo Unen es el intento de compaginar objetivos de corto plazo con otros de más largo alcance. »El táctico tiene que ver con los objetivos de cada una de las listas internas de recortarse como lista ganadora y el estratégico tiene que ver con luego de favorecer la confluencia del conjunto de los votantes de esa lista detrás de la lista ganadora. Todavía hay tensiones en la combinación de esos dos objetivos. En cualquier caso, me parece que Unen, más allá de las PASO, tiene el objetivo de adquirir identidad y que sea algo más que la suma de las partes», asegura.

Mientras el espacio no peronista trata de algún modo de dirimir sus diferencias y adecuarse a las reglas que le ofrece las PASO, el peronismo parecería transitar por otra historia. Desde aquella vez que en 2003 Duhalde decidió definir la interna en una elección presidencial, el peronismo viene ofreciendo varias alternativas en cada elección. »Al no existir un proceso de unificación partidario que permita la expresión de las distintas corrientes internamente, es lógico que los que tengan diferencias filosóficas vayan por afuera; no van a esperar una disputa interna para después no poder expresarse en la general. Además, tengamos en cuenta que figuras que realmente tienen potencialidad, caso Massa, no tendría mucho sentido que vayan a perder una interna eventualmente, pudiendo captar mucho público en la general», afirma Fara.

Casullo entiende que la porosidad que tiene el peronismo comparativamente a otras fuerzas, y que por lo tanto permite que los dirigentes puedan entrar y salir, hace difícil dirimir las internas puertas adentro. »En el peronismo es posible entrar y salir con mucha facilidad, algo que en el radicalismo no es tan fácil. Esto genera mayor flexibilidad. Se puede apostar a crecer dentro del peronismo, irse un rato y después volver. Si se gana, se entra por arriba directamente. Si uno se presenta dentro del partido y pierde la interna no puede hacer más nada. Pero si arma su propio partido se puede presentar en la elección general. Por eso es que planteo que el peronismo en sus diferentes vertientes toma las PASO como una primera vuelta más que estrictamente como una interna».

Desde esta lógica, resulta paradójico que haya sido un gobierno peronista el que impulsó las PASO. Pérez cree que esa situación es producto de la disyuntiva a la que se enfrentó Kirchner, »en la que tuvo que gobernar con un instrumento y al mismo tiempo trató de transformarlo». Entiende que por no haber podido resolver este dilema »el mismo Frente para la Victoria es incapaz de generar un liderazgo que sustituya al de Cristina».

Sin embargo, otros colegas suyos ven como factible que sean justamente las PASO el mecanismo que pueda ayudarle al kirchnerismo a solucionar esta coyuntura. »Si en el 2015, como parece, no hay un liderazgo claro y unificado, las PASO podrían ser un instrumento muy saludable a utilizar», sostiene D’Alessandro. Una situación similar vislumbra Casullo. »Que el kirchnerismo defina en las PASO la sucesión de Cristina es una alternativa posible. Probablemente esa sea la apuesta que está jugando Cristina: todos adentro y todos a las PASO, dado este escenario novedoso de que no hay re-reelección. Desde ese lugar se explica el regreso al redil de Scioli y la idea de una liga de gobernadores en la que pueden ser candidateables figuras como Capitanich o Uribarri», asegura.

Un escenario que, de suceder, les dará a las PASO mayores atractivos.
_______________________________________________________________________________

Supuesto robo

Justo una semana antes de las PASO, Horacio Verbitsky dio a conocer –en su columna dominical de Página 12– que Sergio Massa, precandidato a diputado por el Frente Renovador, sufrió un robo en su casa del barrio cerrado Isla del Sol, en Tigre. El hecho ocurrió el sábado 20 de julio a las 18.30 y se mantuvo en secreto. Finalmente, Massa tuvo que reconocer el robo. Mostró la filmación del hecho y contó que habían detenido al ladrón, un prefecto. Señaló que »esas imágenes demuestran que la videovigilancia tiene sentido». El intendente de Tigre y su mujer explicaron que, a pedido del fiscal, habían preferido el silencio y no informar el hecho.

Pero Sergio Berni, secretario de Seguridad, aportó que Massa conocía al prefecto. Es más, el intendente en persona pidió en 2007 que Díaz Gorgonio se desempeñara como adicional de la Prefectura Naval en el barrio privado. Otro dato aportado por Berni fue que la supuesta novia del detenido, María Esther Martínez, trabajaba en el domicilio de la familia Massa como empleada doméstica. Ante tantas evidencias, Massa tuvo que reconocer que conocía al prefecto, en tanto su mujer, Malena Galmarini, insultaba por Radio América: »¿Quién puede ser el hijo de puta que puede creer que esto me benefició?». Y su madre, Marcela Durrieu, decía: »Quiero ver dónde están los organismos de derechos humanos, porque si después de 30 años seguimos teniendo en los servicios de inteligencia a estos tipos, algo está pasando. Parece que hay derechos humanos para unos y no para otros».

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here