Los modelos económicos que se enfrentan en las elecciones

La economía y la política han tenido, desde siempre, una relación simbiótica. Los políticos suelen ser caracterizados a partir de su pensamiento económico. Pero, claro, este tiene consecuencias sociales que exceden el terreno de la economía.

Si bien la próxima elección será para elegir representantes parlamentarios, no están en discusión meramente los proyectos a presentar en las cámaras sino, fundamentalmente, qué modelo de país propone cada uno de los espacios de cara a la elección presidencial de 2015.

Las coincidencias al interior de varias de las alianzas brillan por su ausencia. Al mismo tiempo, algunas alianzas de aparente oposición parecieran ser superficiales dado que no aparecen claramente las críticas y señalamientos que conformarían la necesidad de una alternativa.

Por eso, tampoco aparecen propuestas claras desde las alianzas constituidas sino más bien desde cada candidato en particular.

En las próximas elecciones se presentarán como candidatos más economistas que en cualquier otra oportunidad. Tiempo Argentino, eligió darles un lugar a los referentes económicos de cada uno de los espacios políticos con el objetivo de clarificar cuáles son las propuestas de cada uno de ellos y tratar de establecer similitudes, diferencias e inconsistencias en función de su práctica real.

Carlos Heller (FPV), Martín Lousteau (UNEN), Federico Pinedo (PRO), Claudio Lozano (Camino Popular), Jorge Altamira (FIT), y Alberto Sanchez (asesor económico de Pino Solanas-UNEN)aceptaron participar mientras que Alfonso Prat Gay, Federico Sturzenegger y José de Mendiguren, del Frente Renovador se excusaron.

CONTRADICCIONES. Son particularmente destacables las contradicciones que existen al interior de UNEN. Desde el principio, el propio Pino Solanas aclaró que el frente tenía fecha de vencimiento el día posterior a las elecciones.

Solanas dedicó gran parte de su carrera política a proponer la nacionalización de algunos servicios públicos como los ferrocarriles e YPF. Sin embargo, hoy comparte internas con Rodolfo Terragno, promotor del Petroplan sugerido por la Shell durante su gestión como Ministro de Obras y Servicios Públicos en el gobierno de Raúl Alfonsín, por el cual se proponía la asociación con el capital privado para la explotación de las reservas nacionales y la desregulación del mercado petrolero. Desde ese mismo cargo también impulsó la privatización de Entel y Aerolíneas Argentinas cuya ejecución quedaría en manos del gobierno menemista que lo sucediera.

El frente UNEN también es el que produjo algo que sorprendería hasta al más distraído de los analistas: Martín Lousteau, ex ministro de economía durante la gestión de Cristina Fernandez de Kirchner y principal autor de la Resolución 125, se muestra hoy con Lilita Carrió que defiende los intereses de un sector del agro con el que se enfrentó en aquellos años. Su alianza está integrada, además, por el mismo partido por el que se presenta como candidato a diputado nacional por Mendoza, Julio Cleto Cobos quién entonces votara »no positivo» al proyecto que transformaría en ley aquella resolución elaborada por Lousteau.

Desde el Frente Renovador, el candidato a diputado nacional y ex presidente de la UIA, José Ignacio de Mendiguren, apoyó durante todos estos años la gestión kirchnerista. De hecho en recientes declaraciones a la prensa negó una confrontación con la presidenta. Desde este espacio tampoco aparece todavía una propuesta económica alternativa a la oficial y, por el contrario, sí una defensa de lo actuado en la materia hasta la fecha. Con todo, De Mendiguren carga en su haber el estigma de haber promovido la devaluación del peso en 2002 y, quizás sea por ese motivo que, luego de fracasar en un armado político de centro derecha en la CABA detrás de su candidatura, el ex ministro de Economía Roberto Lavagna se haya »puesto a disposición» del Frente encabezado por Sergio Massa.

Una de las novedades de la elección es la vuelta a la política de Domingo Cavallo. El alumno pródigo de Martínez de Hoz y mentor de la estatización de la deuda privada durante la dictadura encabezará la lista de diputados por Córdoba en la lista de Rodríguez Saá. Quien fuera el mayor responsable del crecimiento de la deuda externa y padre de la Convertibilidad, integra la lista de quien declarara la cesación de pagos en su breve gobierno a comienzos de 2002.
Llama la atención que el sindicalista Hugo Moyano haya apostado en esta oportunidad por un frente con Francisco De Narváez. El dirigente camionero no ha encontrado una expresión política que le sentara bien luego de su ruptura con el gobierno nacional y, una vez fracasado su intento de formar un partido propio, terminó sumándose a la construcción opositora y de tinte derechista de De Narváez.

La izquierda, por su parte, se une reeditando el frente conformado en el año 2011. Aquel »milagro para Altamira» había quedado en la puerta del diputado nacional tanto en provincia de Buenos Aires como en capital. El FIT busca conseguir el objetivo como expresión anticapitalista en estas elecciones.

PROPUESTAS. La agenda económica está en consonancia con las cuestiones más polémicas de los últimos tiempos. La opinión acerca del tipo de cambio, la financiación del Estado, las políticas de nacionalizaciones y la distribución del ingreso, son eje en el debate económico actual.

Históricamente, la Argentina sufrió devaluaciones periódicas que buscaron generar competitividad sobre la base de la caída de los costes laborales medidos en dólares y un ajuste inflacionario a expensas del salario real de los trabajadores.

Sorprende entonces que, buena parte de la oposición, se pronuncie más o menos abiertamente por repetir este camino. Las declaraciones más fuertes las ha realizado el presidente del Banco Ciudad y candidato a diputado por la lista porteña del PRO, Federico Sturzenegger quien se posicionó en declaraciones periodísticas en favor de »una devaluación del 40% para devolverle la competitividad al país». Luego advirtió que »la única manera que tendrá el kirchnerismo de balancear los números es devaluando». La repetición de esas recetas fracasadas no se queda ahí. El espacio del actual jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires propone una vuelta al endeudamiento externo con los organismos internacionales que, como el FMI, llevaron a la Argentina a planes de ajuste antipopulares e ineficaces. Curiosamente, Federico Pinedo, entrevistado por este diario desdijo a su sucesor en la ciudad desestimando su propuesta de una mega devaluación, probablemente, atendiendo especulaciones electorales.

Carlos Heller, que irá como segundo candidato a diputado en la lista oficialista de la Ciudad de Buenos Aires que encabeza Juan Cabandié, por el contrario, destacó como una virtud del oficialismo el hecho de haber reconocido en la deuda un problema y haberlo solucionado pagando para terminar con »las relaciones carnales con el FMI». Respecto del tipo de cambio, negó la posibilidad de un desdoblamiento, aunque propone una diferenciación por sectores a partir de »políticas de reintegros, subsidios o impuestos evaluando cada sector en particular». Finalmente, Heller fue incisivo en defender el uso de las reservas tanto para pagar la deuda, como para administrar el tipo de cambio y como instrumento de política económica.

Claudio Lozano, por su parte, señaló a Tiempo Argentino que los diferentes niveles de productividad entre sectores de la producción debería dar lugar a la implementación de algún tipo de cambio diferenciado. Según el economista la gran competitividad de la exportación agrícola genera rentas extraordinarias que debieran ser apropiadas por el Estado, pero mediante mecanismos más eficientes que las retenciones.

Alberto Sánchez, asesor económico de Pino Solanas, propone la baja de retenciones en la carne y el trigo para incentivar la desojización de la producción agrícola. Además, coincidió con el PRO en la necesidad de una fuerte devaluación que, según él, debería »llevar el dólar a 7 u 8 pesos» .
Las contradicciones de algunas de estas alianzas revelan cierto oportunismo electoral. Su aparición busca explotar los problemas que empiezan a surgir en la política económica oficial. La cuestión de fondo es si la salida y alternativas propuestas son efectivamente una solución a los problemas actuales de la situación económica, o si se trata de un rejunte de recetas ya conocidas en la historia económica de la Argentina.

Carlos Heller (FPV)
»La divisoria de aguas está asociada con el rol que se le quiere asignar al Estado en la economía»
Es candidato a segundo diputado nacional por el Frente Para la Victoria en la Ciudad de Buenos Aires y busca renovar su banca obtenida en junio de 2009. Es presidente del Banco credicoop y preside la comisión de finanzas de la cámara de diputados.
–¿Qué se juega en estas elecciones?
–La divisoria de opiniones en la Argentina tiene que ver con un tema eje que es el rol del estado en la economía. Es decir, si este tiene que intervenir en áreas estratégicas o si es más bien el mercado el que debe regular la producción y el comercio. Desde la estatización de las AFJP a la nacionalización de YPF, se va demostrando la necesidad de un Estado activo y presente que apunte a una mejora en la inclusión y la distribución del ingreso. Si bien pueden cuestionarse los momentos en que estos avances son llevados a cabo, hay que tener en cuenta que el punto de partida es lo que Kirchner llamó »el infierno», refiriéndose a la situación de 2001 en que nos encontrábamos con una deuda impagable, un nivel de desocupación insoportable, déficit fiscal y comercial y un aparato productivo desarmado. El proceso de recomposición requiere de prioridades y recursos, siendo la deuda uno de los primeros problemas que hubo de ser resuelto para salir de las imposiciones y relaciones carnales con el FMI.
–¿Cuál fue uno de los principales logros de la década en materia económica?
–Pagar deuda con reservas para dar lugar a este proceso de desendeudamiento aprovechando la coyuntura de un superávit comercial y su generación de divisas. Ello permitió que, mientras en la salida de la Convertibilidad, el peso de la deuda significaba un 150% del PBI, hoy en dólares comprenda el 14%. Argentina también era un país que a fines de los ’90 tenía un sistema financiero totalmente dolarizado y con pocas reservas. Hoy tenemos una caída de la deuda por la renegociación más lo que se fue cancelando, y un nivel altísimo de reservas. Hoy nos encontramos con un 92% de los depósitos en moneda local.
–¿Será necesario acudir al mercado financiero internacional?
–Dependerá de la situación en que nos encontremos. No es conveniente porque la alta tasa de riesgo país es absurda y responde al castigo que los acreedores internacionales nos aplican por haber tomado decisiones de mayor autonomía como la quita y la renegociación, y no expresa nuestra real capacidad de pago. Los países europeos en crisis hoy deben pagar una prima de riesgo menor. Además observamos como una mera declaración de Bernanke generó que en los países emergentes hubiese una fuga de capitales hacia los EE UU lo que demuestra el carácter especulativo de aquellos capitales que fluyen buscando rentas más altas. La Argentina se encuentra más consolidada frente a la volatilidad de este tipo de flujos de inversión. Esto es lo que permitió resistir a la crisis de 2008 y salir menos golpeados
–¿Qué opina sobre el tipo de cambio?
–La Argentina recurrió a la administración del tipo de cambio mediante la fortaleza de sus reservas. No hay aquí tensiones fuera de control. La competitividad debe ser tenida en cuenta considerando diversos factores: los precios de los productos de exportación –que se encuentran fuera de nuestro control–, los costos internos y el tipo de cambio. Habrá que hacer un seguimiento más fino y sectorial de los precios de productos exportables. El tipo de cambio actual genera un negocio espectacular para la soja pero no tanto para otros productos regionales. No creo que haya que aplicar tipos de cambio diferenciados sino más bien políticas de reintegros, subsidios o impuestos evaluando cada sector en particular. En la Argentina nunca se exportó tanto como ahora. No se puede decir que no sea competitiva. Lo ha logrado sin reducir salarios. Es una virtud que por ejemplo en España, Grecia o Portugal no está siendo contemplada. Por el contrario buscan reducir los salarios mínimos. El estrangulamiento del poder adquisitivo no sólo es injusto sino también recesivo. La Argentina no necesita nuevas devaluaciones sino un tipo de cambio administrado que permita hacer correcciones según la coyuntura.
–¿Y sobre la inflación?
–No es un problema sino un síntoma. Lo principal es no negar la cuestión. El tema se centra en el incremento de precios por parte de los empresarios a partir de una puja distributiva. La suba salarial no es la causa sino por el contrario la necesidad de restablecer el poder adquisitivo a partir de la inflación. Lo que falta es una reforma impositiva que imponga una apropiación de la renta en tanto adquiera niveles altos para desalentar la puja distributiva vía precios, así como la desmonopolización en la producción de insumos esenciales de la economía local. Entre 200 y 300 empresas establecen los precios en la Argentina, y los aumentan frente al incremento en la capacidad adquisitiva de la población.
–¿Cuáles son algunas de sus principales propuestas?
–Queda mucho por hacer. Tenemos un proyecto de ley de servicios financieros, que, si bien con la reforma de la carta orgánica del BCRA se avanzó en ese sentido, todavía tenemos una ley de entidades financieras de la dictadura militar. Otra asignatura pendiente es una nueva ley de inversión extranjera dado que la vigente no impone obligaciones de ningún tipo. En términos de las controversias internacionales es necesario profundizar con el tribunal arbitral regional creado desde la Unasur que reemplace al Ciadi que fue conformado en su momento por el Banco Mundial para defender las multinacionales. Hay que seguir trabajando en torno al desarme de la estructura jurídica del modelo neoliberal para reemplazarlo por el actual modelo de mayor inclusión social.

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Federico Pinedo (PRO)
»Nuestro planteo es que el peso está sobrevaluado»
A lo largo del desarrollo de esta sección, hemos tenido entrevistas con referentes económicos y candidatos de todo el abanico político. El segundo candidato a diputado por el PRO, Federico Sturzenegger, se negó a brindar una breve entrevista solicitada por este medio.
Quien sí nos dio la posibilidad de intercambiar unas palabras fue Federico Pinedo, actual diputado nacional por esa fuerza, quien negó muchas de las afirmaciones del actual titular del Banco Ciudad.
–¿Cómo evalúa la situación de la economía?
–El fenómeno dominante es la inflación, que tiene dos efectos muy negativos: uno sobre el salario y otro sobre la creación de empleo. Es el principal problema económico.
–¿Qué opina de las declaraciones de Sturzenegger cuando propuso una devaluación del 40 por ciento?
–No creo que haya querido decir eso. El planteo es que el peso está sobrevaluado. Lo que hizo fue comparar el aumento del tipo de cambio con la inflación. No quiere decir que lo propongamos, sino que hay una inconsistencia evidente. El tipo de cambio es como un termómetro, pero al peso se le quita valor con la inflación.
–¿Por qué se opuso al proyecto de blanqueo de capitales?
–Son medidas pequeñas para disimular la inflación. En lugar de resolver las causas, buscan atacar algunos efectos.
–¿Cuál cree que debería ser la forma de financiamiento del Estado?
–Una política sana es financiar los gastos corrientes con recursos corrientes. La inversión en infraestructura hay que financiarla típicamente con recursos de largo plazo como el financiamiento por parte de los concesionarios, de las empresas que inviertan en la argentina. El país puede tomar crédito a largo plazo para que no la pague todo esta generación.
–Sin embargo, no es esa la manera en que el gobierno de la ciudad financió el subte…
–Nosotros recibimos el subte en las condiciones en que nos lo dejó el gobierno nacional. El subte hay que financiarlo con crédito a largo plazo.
–¿Por qué cree que Martín Lousteau se fue con el frente Unen y no con el PRO?
–Por un posicionamiento ideológico y personal de él. A pesar de la convergencia de ideas y proyectos eligió no mostrarse como un hombre de centro derecha, sino al menos desde las palabras como un hombre de izquierda. Lousteau y Alfonso Prat Gay formaban parte del equipo de programas de largo plazo de Macri y De Narvaez. No descartamos un futuro acercamiento.
–¿Cómo explica la inclusión de hombres del PRO en la lista de Massa?
–Massa marca un nuevo escenario político que muestra como sectores que apoyaban al oficialismo y como sectores del peronismo y el sindicalismo pasan a apoyar las filas de la oposición, una alternativa de futuro poskirchnerista. La lista que hicimos en conjunto con Massa representa una argentina distinta, poskirchnerista. Todavía no nos sentamos a discutir un programa económico de conjunto, pero tenemos acuerdos básicos.

Martín Lousteau (SUMA-UNEN)
»Es necesario reordenar las retenciones»
Es un joven economista de 42 años, con una extensa carrera. Fue asesor del BCRA, presidente del Banco Provincia de Bs. As. y tuvo su cargo más importante como ministro de Economía de la Nación entre diciembre de 2007 y abril de 2008. Hoy es primer candidato a diputado por la fórmula SUMA, que participará en las internas de UNEN con Rodolfo Terragno como candidato a senador.
–¿Qué diagnóstico tiene de la economía?
–Perdió dinamismo y fue acumulando inconsistencias. Hoy los motores están apagados. El crecimiento es imperceptible, no hay generación de trabajo y hay una tendencia al aumento de la pobreza y desigualdad.
–¿Quién cambió, el gobierno o usted?
–Antes de entrar al gobierno, mientras estuve dentro y hoy, siempre dije lo mismo. El rumbo que prometía la presidenta fue modificándose. Las mismas discusiones que tenía dentro del gabinete son las que tengo ahora. Los problemas se han ido engrosando porque nos dejamos estar.
–¿Hay que devaluar?
–El principal inconveniente es que los problemas de competitividad se traducen con el tipo de cambio. La presidenta dijo que quería competitividad con igualdad, estoy de acuerdo. Para eso tenés que tener salarios altos con alta productividad. Para tener un país con salario de ricos hay que producir lo que producen los países ricos, no lo que consumen. La devaluación te compra un tiempo para atacar ese problema. Hoy muchos vuelven con esa receta inconducente.
–¿Qué opina del proyecto de blanqueo de capitales y el lanzamiento de los CEDIN?
–A mi entender es un desdoblamiento cambiario de hecho. Frente al dólar paralelo ilegal, un dólar cuasi blue, que es cuasi legal por el origen de los fondos. Va a haber como referencia un tipo de cambio que no es el oficial.
Cuando estuve en el BCRA, el FMI quería que emitiéramos menos. Nosotros nos plantamos y seguimos emitiendo, pero la situación era diferente, la gente quería pesos, había demanda para eso que hacía que la emisión no fuese inflacionaria. Hoy eso no pasa y la inflación es creciente.
–¿Financiaría el Estado con endeudamiento?
–En la actualidad hay un buen nivel de ingresos para que no sea central la cuestión de volver o no al FMI. No está la necesidad de salir a financiarte desesperadamente. Desde que era ministro, siempre dije que había que gravar la renta financiera, para frenar una inequidad gigantesca.
–Apoyó la nacionalización de YPF…
–Los recursos estratégicos deben estar en manos del Estado, la producción de energía es uno de ellos. No creo que se haya hecho por un tema estratégico sino como reacción en una coyuntura.
–¿Qué balance hace de las retenciones? ¿No le hace ruido compartir el frente con quienes se opusieron a la 125?
–Las retenciones nacieron en 2002, un momento de emergencia, hay que reordenarlas. El proyecto de retenciones móviles surgió porque había una propuesta con retenciones más altas. Es un instrumento que sigo pensando que hay que utilizar. Estuve discutiendo al interior de la lista y Terragno comparte mi posición. Puede ser que Prat-Gay no quiera retenciones ni gravar la renta financiera, pero Donda votó a favor.

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Alberto Sánchez (CS-UNEN)
»Hay que llevar el tipo de cambio a 7 u 8 pesos»
Es doctor en economía y asesor del bloque de Proyecto Sur en el parlamento. El propio Pino Solanas lo consideró su referente en materia económica.
–¿Cuáles son sus cuestionamientos a la política económica?
–Desde el gobierno falta diálogo que discuta no sólo el tema salarial y los precios, sino cuestiones como la extranjerización de las inversiones y la fuga de capitales. En la Pampa Húmeda el avance del monocultivo centrado en la soja está desertificando las tierras. Las retenciones deben existir, pero con modificaciones en favor de la carne y el maíz para desincentivar la soja. En la industria, la política actual es favorable al capital extranjero. Tenemos un proyecto en el Congreso sobre la ley de inversión extranjera, que apunta a una restricción en determinados sectores estratégicos que deberían ser producidos por capitales nacionales, como la metalmecánica, la industria naval, la ferroviaria y la producción de maquinaria agrícola. En la cuestión ferroviaria se necesita un gran cambio para reactivar los cinco corredores principales que, en una primera etapa, requeriría 18 mil km de vías. Es necesario impulsar el sector marítimo, armar un puerto de aguas profundas, y disminuir el pago de fletes al extranjero creando una flota propia. Otra cuestión es el trabajo en negro y la desocupación en la juventud. La misma prioridad es necesaria respecto de los jubilados que cobran en su mayoría una mínima muy baja, más allá del esfuerzo realizado por ampliar la cantidad de beneficiarios.
–¿Cómo se financiarían esos proyectos?
–Se debe impulsar la creación de un Banco Nacional de Desarrollo que impulse el crédito a las pymes y a la producción en general y permita a su vez fondear obras de gran infraestructura. El financiamiento debe basarse en el ahorro interno y mediante una reforma impositiva que resuelva el problema de la evasión y permita el aumento de impuestos progresivos. Es indispensable revisar la deuda ilegítima, y tratar de no endeudarse más con el sector externo. Hay que ahorrar a nivel fiscal en el tema de los subsidios.
–¿La Argentina es competitiva?
–El tipo de cambio está atrasado. No se requiere una maxidevaluación, sino minidevaluaciones graduales para llevarlo en primera instancia a 7 u 8 pesos el dólar. El gobierno va en ese camino, pero lento, lo que termina teniendo un impacto en las exportaciones. Si cae la exportación de soja estaremos en un grave problema con los saldos comerciales.
–¿La devaluación no desataría inflación?
–Es al revés, la inflación genera más atraso cambiario, por eso es central controlarla. La Argentina tiene una estructura que genera inflación por la alta extranjerización de la industria y los supermercados. Ellos tienen accionistas en los países del norte por lo que deben repatriar utilidades y dividendos que no se reinvierten en el país. Una recuperación de la producción nacional sería eje en el control de la inflación. Es importante recuperar la productividad media de la economía que es lo que hace a la fuerza económica de un país, y eso implica una mayor inversión nacional. Los beneficios de la devaluación deben ser utilizados para aumentar la productividad nacional. La productividad del trabajo debe mantenerse con salarios altos. Hay empresarios nacionales que están de acuerdo.

Claudio Lozano (FCP)
»El debate es el marco de regulaciones del Estado»
Es economista, diputado en funciones y candidato a senador por la Ciudad de Buenos Aires, por el Frente Camino Popular.
–¿Cómo caracteriza la situación económica de los últimos años?
–Se vivió una fase de crecimiento sin cambio estructural. Tuvo que ver con el cambio en la situación de precios relativos como resultado de la devaluación, pero la contrapartida fue una brutal redistribución regresiva de los ingresos. No hubo un replanteo de la problemática del endeudamiento, de la concentración económica ni del patrón de desigualdad. Argentina venía de una caída brutal de la actividad económica, con una capacidad ociosa disponible importante y, en ese marco, con una coyuntura mundial de altos precios internacionales de los productos argentinos y tasa de interés en el mundo bajas, se vivió un crecimiento acelerado que comienza a mostrar problemas a partir de 2007 en el tema precios. La inversión no se comportó ni en cantidad ni en calidad en sintonía con los niveles de crecimiento. La participación de la industria en el total del PBI, hoy se encuentra en un punto menos que en 1997. La contrapartida fue la fuga de capitales y el aumento de precios. La disyuntiva actual, entonces, es el ajuste versus el endeudamiento.
–¿Cuáles son las causas del comportamiento de la inversión?
–La razón principal es el comportamiento del núcleo dominante del poder económico local y transnacional que mantienen posiciones dominantes en los principales mercados oligopólicos. Esas rentas extraordinarias actúan como un límite al proceso de inversión. El debate principal es cuál será el marco de regulaciones que debe tener el Estado.
–¿Revisar concesiones o las nacionalizaciones de empresas estratégicas?
–Depende de cada caso. La situación del ferrocarril no da para más, se necesita una empresa nacional que permita reconstituir el transporte de pasajeros y de carga. El sistema actual de subsidios es insostenible. En el caso de YPF no alcanza con el 51% del Estado. Hay que revisar los contratos con las privadas, avanzando con una mayor apropiación de la renta hidrocarburífera. Hay que avanzar en una discusión de cómo el Estado interviene en el comercio exterior de granos para captar renta extraordinaria ligada al sector agropecuario.
–¿Qué opinión tiene de las retenciones?
–Deberían desarrollarse mecanismos más eficientes, porque las retenciones no tienen en cuenta las diferencias entre los sujetos que participan en el sector. En la práctica, los comercializadores recargan el costo de la retención sobre los productores.
–¿El tipo de cambio está atrasado?
–Para ciertos sectores sí y para otros no. Es necesario reordenar el conjunto del sistema de precios, no sólo el del tipo de cambio. También están retrasados los salarios y jubilaciones.El dólar para exportar minería o productos agrarios no está atrasado, pero sí lo está para la industria o sectores de mayor valor agregado. Podría considerarse el establecimiento de un tipo de cambio diferenciado. Hay que tener un reordenamiento de los controles del comercio exterior y del sistema financiero para un control estricto sobre la oferta de divisas, por eso es necesario replantear el tema de la deuda. La mayor parte que posee el Club de París es de la dictadura, es ilegítima y no debe pagarse.

Jorge Altamira (FIT-PO)
»La nacionalización del comercio exterior es insoslayable para desarrollar un plan de industrialización»
Es candidato a primer diputado nacional por el Frente de Izquierda en la CABA.
–¿Por qué cree que la economía Argentina atraviesa una fase de disolución?
–El blanqueo de capitales y la impresión de »cedines» ponen de manifiesto una crisis de financiamiento, que se expresa en la caída sistemática de las reservas. Los »cedines» representan una devaluación del peso y la formación de un doble mercado de cambios. Constituyen una cuasimoneda y un principio de dolarización monetaria. La venta (en pesos) de títulos en poder de la ANSES (que rinden y son cancelados en dólares) significa una transferencia de reservas a los especuladores y otro paso en el vaciamiento del ente jubilatorio. De la quiebra de 2001/2, enfrentamos otra ahora y el ingreso a un nuevo régimen de emergencia. Esta tendencia disolvente tiene lugar cuando el capitalismo mundial recae en una crisis más aguda aún que la de 2007/8 –que ahora tendrá por epicentro a China, nada menos–.
–¿Qué opina sobre la estatización de las AFJP, de AA e YPF llevadas a cabo por el gobierno?
–Las definiciones de cada uno deben producirse en este cuadro. La estatización de las AFJP ha agotado su capacidad para actuar como una AFJP estatizada, que por un lado remunera a los jubilados no de acuerdo con sus derechos (82%) sino a lo que rinden sus fondos (35/40%) y, por el otro, funciona como un banco de pago de la deuda externa y financiamiento de capitales locales. No ha habido »desendeudamiento»: la deuda pública supera los U$S 200 mil millones; ha habido una transferencia de la deuda externa a la ANSES (y a los bancos Nación y Central). Esto lleva, a término, a la quiebra de las jubilaciones y de la moneda. El gobierno no calcula en la deuda externa el pago de intereses futuros y el de los cupones PBI. La crisis financiera no podría ser mayor, hay que repudiar la deuda externa usuraria y devolver al sistema jubilatorio los aportes patronales que redujo o canceló la dictadura. A la luz de esto, es claro que las retenciones han fracasado para financiar la economía e industrializar el país. Los pulpos cerealeros, por un lado, y los químicos y semilleros, del otro, se han apropiado del grueso de la renta agraria. La nacionalización del comercio exterior es insoslayable para desarrollar un plan de industrialización, no ya para su financiación sino porque para ello es imprescindible un plan de intercambio internacional. Las nacionalizaciones dentro de los marcos capitalistas constituyen por regla general un fracaso, porque apuntan a subsidiar al capital local, a costa del presupuesto estatal. Lo prueba lo que ocurre en el transporte y la energía. La de AA ni siquiera se ha consumado, YPF sigue siendo una SA que rinde cuentas a la Bolsa de Nueva York. Mantienen, además, la precariedad laboral y la superexplotación.
–¿Qué propone?
–Promovemos nacionalizaciones en función de un plan económico de conjunto gestionado por los trabajadores. Un salario mínimo igual a la canasta familiar, comités obreros para abolir la precariedad y la tercerización, 82% móvil, abolición del impuesto al salario, eliminación de los impuestos al consumo, impuesto progresivo a la especulación inmobiliaria y un plan habitacional que inserte a los trabajadores en el tejido urbano.
Infonews

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