Köenig: »Todas las fuerzas tenemos que ayudar a que La Cámpora pueda conducir»

Köenig, además de ser referente nacional de esta fuerza que proviene del ala revolucionaria del peronismo, es Director de la Escuela Nacional de Gobierno de la Jefatura de Gabinete de Ministros, abogado y docente en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Popular de Madres de Plaza de Mayo. También escribió el libro »Combatiendo al capital, una teoría del Estado en tiempos de la globalización y la exclusión».

En esta entrevista habla de la militancia, la consigna »Unidos y organizados», el futuro del kirchnerismo, los desafíos de las organizaciones que componen el núcleo duro, el año electoral que viene y el rol central de La Cámpora en el escenario político.

AGENCIA PACO URONDO: ¿Cómo ves a la militancia, un escenario de unidad o de fragmentación política?
Marcelo Koenig: La militancia se va construyendo sobre la particularidad y no sobre la generalidad. Esto tiene que ver con que nosotros venimos de un proceso de fragmentación en los 90, donde cada uno resistía en el lugar que podía y, a partir de esa irrupción que significó Kirchner en la historia recuperando el sentido unitario, se fue construyendo el espacio común. Néstor lo definió muy bien, cuando decía que la cuestión no era hacer una hegemonización compulsiva sino »que florezcan mil flores». Creo que ha llegado el momento de poner esas mil flores en un vivero. Ese vivero es el espacio de articulación y de construcción política común que se conoce como »Unidos y Organizados», en base a la consigna que nos pone a todos Cristina como conductora del Movimiento Nacional y Popular en ese acto de Vélez.

APU: ¿Cambia la consigna respecto a las mil flores?
MK: No cambia, pone un sentido estratégico a la construcción. La consigna -como realización práctica- pone el horizonte de lo que querés construir. El mensaje de Cristina es muy claro, hay que juntarse, hay que organizarse, la unidad es en torno a la política y la organización es crecer hacia fuera. Ese escenario multicolor de la cancha de Vélez es beneficioso en la medida en que responda a una estrategia. Nosotros, la Corriente Peronista Descamisados, pensamos jugar fuertemente, aportar nuestro granito de arena en la construcción de esa unidad de la militancia que no significa la disolución de las particularidades sino la construcción de un sentido común.

APU: Decías crecer para afuera. ¿Qué significa crecer para adentro?
MK: Esta es la parte de »organizados», el »unidos» nos dice que tenemos que tirar todos para el mismo lado. Hay que organizar porciones más grandes de nuestro pueblo. La militancia tiene una tendencia endogámica, a convencer convencidos. Tenemos una gran tarea de cara a nuestro pueblo que es traducir, en términos políticos y de organización política, las conquistas de derechos que se fueron dando a lo largo de este período y esto va a servir, no sólo para empoderar a la militancia sino para poder construir la espalda necesaria para que este proceso se profundice. No creo que la profundización sea un problema de la inteligencia de las medidas sino de la una correlación de fuerza necesaria y suficiente para que se puedan tomar las medidas de avance.

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APU: ¿En la unidad está la clave de la continuidad de este proceso?
MK: Sin duda pero también está ahí la clave de la organización de porciones más grandes del Pueblo porque si las organizaciones militantes disputamos la misma franja, la misma militancia milita un día en el Evita, al otro día en La Cámpora, esa militancia no sirve, no construye horizonte. Cuando se agrega la idea de lo solidario al »unidos y organizados», nos está diciendo que nunca perdamos de vista por qué construimos este proyecto de poder, tener siempre a flor de piel la sensibilidad respecto de los compañeros que viven, aún hoy, en la peor de las situaciones. Está poniendo un acento ideológico, construimos no por el poder mismo sino para transformar la vida de las mayorías populares.

APU: ¿Qué desafíos habría que resolver para darle más velocidad a este programa de unidad?
MK: Innumerables desafíos. Primero, romper algo que es propio de esta etapa particular y en la política en los últimos treinta años, que es la práctica de la misma en términos nominales y liberales. Si no podemos construir ideas de colectivo estamos en el horno, no teniendo la altura histórica que se demanda de nosotros. Parece un contrasentido, sin embargo, hoy sigue habiendo individualismo, vedetismo, resabios de ese neoliberalismo que cruzó a la sociedad en su conjunto, instalado por la dictadura del 76 a partir de, no solamente instalar el miedo sino instalar la idea del individualismo como forma de articulación social y política. Romper con el individualismo político es uno de los grandes desafíos que no se puede lograr en términos inmediatos pero creo que lograrlo es un desafío estratégico.

APU: ¿Las candidaturas juegan en contra de la unidad militante?
MK: A veces las disputas encarnizadas por las candidaturas juegan claramente en contra. Pero cuando uno ve este Parlamento compuesto por muchos compañeros con los cuales militamos en los 90, es motivo de orgullo. Si cada uno va por las partes, a intentar meter a sus candidatos, atenta contra la unidad. Pero si podemos construir ese espacio común con hegemonía en La Cámpora, a partir de ahí se tiene un principio de organización y organicidad y desde allí hay que ir construyendo una disputa cada vez más colectiva. Se debe pensar en candidaturas pero no solamente en ellas.

APU: ¿El año electoral que viene va a fortalecer la unidad o la va a erosionar?
MK: Creo que los años electorales no son los mejores para las articulaciones y los procesos de confluencia, sin embargo, es el neoliberalismo el que marca nuestra agenda solamente en relación a los hechos electorales. Estos son importante porque son momentos en que nuestro Pueblo se pronuncia acerca de qué proyecto quiere estar, más allá de quienes entren en las listas, (en la última elección) 55% (de CFK) contra 16% de Binner, una demostración clara del rumbo que nuestro Pueblo quiere imprimirle a la política. Pero también tenemos que lograr generar la agenda de los tiempos propios que no esté signada solamente por el calendario electoral.
Tenemos que pensar en términos estratégicos, sino la política termina reducida al concepto que sólo se hace política cada dos años porque se vota. El voto es un momento de la democracia y no su esencia. Si queremos pasar de una democracia delegativa a una participativa, vamos a tener que encontrar puntos de agenda que no sean solamente los electorales. Este proyecto político que comenzó con el gobierno de Néstor Kirchner que continúa con la conducción de Cristina Fernández, nos ha demostrado muchas veces que es capaz de enamorar al Pueblo argentino en el marco de grandes gestas, grandes peleas con los enemigos de la Patria en las cuales el conjunto de los argentinos pudimos recuperar la política como herramienta de transformación y no solo como herramienta electoral.

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APU: ¿Alguna idea final sobre la unidad, la fragmentación, las medidas que se pueden tomar en el corto plazo? ¿Qué imaginás?
MK: Tenemos el desafío de poder armar algún espacio de comunicación común porque estos son ordenadores en lo ideológico, en cuanto a la agenda de debate, en cuanto a visualizar, y que la unidad no sea una cuestión cupular. Tenemos un desafío en aceptar cual es la correlación de fuerzas entre nosotros sin creernos más ni menos de lo que somos. Esto es un llamamiento a todas y cada una de las fuerzas militantes a entender que este es un proceso del cual nosotros somos todos, aún los grandes, solamente una partecita y que quien conduce esto es Cristina Fernández de Kirchner. Es quien marca los tiempos. Desde ese lugar va a ser más fácil que nos ordenemos si reconocemos, en esta etapa histórica, quien detenta la hegemonía y, por lo tanto, la conducción en el proceso de unidad porque ésta no es una declamación sino una construcción en ejercicio.
En esta etapa histórica, la fuerza que ha construido el kirchnerismo como lugar articulador, como columna vertebral, es La Cámpora. Todas las demás fuerzas tenemos que comprender eso y ayudar a que La Cámpora pueda desarrollar esa conducción porque nadie conduce a quien no quiere ser conducido y no se puede conducir a los cachetazos sino que se conduce también abriendo el juego, construyendo acuerdos, desarrollos comunes y hay varias de las cosas que se están haciendo que hacen que, para nosotros, sea esperanzadora la idea de que el »Unidos y Organizados» no pase como una consigna más, sin pena ni gloria, por la historia argentina sino que sea la base de la construcción de la fuerza militante necesaria, no solamente para darle continuidad a este proceso sino, precisamente, para profundizar todo que se hizo en estos nueve años y asumir que nos resta hacer un montón.

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