HOTEL VANDENBROELE

Hotel Vandenbroele

El testigo protegido Alejandro Vandenbroele camina las calles de ese paraje singular llamado Chacras de Coria. 

Allí vive. Alli está su casa. Allí viven sus amigos. La madre de su hija que fuera su pareja y su hija viven allí. Un espacio atractivo para quien no es mendocino. Un espacio con mucha historia para quienes son del lugar. 

Allí es donde se ubica el Hotel La Masía, un pequeño espacio para recibir turistas con todas las comodidades y servicios.

No se parece a las viejas masías rurales de España, pero es un lugar pensado para el descanso, alejados del mundanal ruido y la velocidad de las ciudades donde todo ocurre ya. 

En el año 2012 la profesora de gimnasia, la ex esposa de Alejandro Paul Vandenbroele, lo involucró con una pretendida compra de la Empresa Ciccone, y mencionó al ex vicepresidente Amado Boudou. También lo relacionó a José María Nuñez Carmona diciendo que es amigo y era socio de Boudou, y aunque el ex vice presidente siempre negó conocer a Alejandro Vandenbroele. 

Durante cinco años, Alejandro vivió con bajo perfil en Mendoza hasta que se hace conocido en los medios por los dichos de la madre de su hija. 

Vandenbroele decidió tomar un defensor oficial y acogerse a la figura del arrepentido bajo la protección como testigo de la Policía Federal y declara en contra de Amado Boudou.

En esa situación recibe pagos mensuales y propone realizar una inversión turística hotelera para obtener mejores ingresos. 

La propuesta es aceptada por el Programa de Protección de Testigos, eufemismo utilizado para nombrar a quienes realizan denuncias sin pruebas solo basándose en escritos publicados en medios y en carpetas con contenidos obtenidos por espías y exespías al servicio de algunas inteligencias de estado.

Y así… le dan el dinero requerido para invertir en el hotel. El trámite formal se inicia por medio de un contrato en donde no se mencionan los datos del propietario del inmueble, que alquila por medio de una apoderada. La cifra que aporta el Programa de Protección de Testigos, es bastante menor que los costos que se manejan en la zona, (casi dos millones de pesos) lo que permite deducir que Vandenbroele, puso el dinero restante o tiene un socio desconocido. 

El dinero que le dan, no es para comprar el inmueble. Solo se acuerda un monto para el pago de alquiler, gastos de equipamiento y decoración, diseño y promoción. Lo que ha recibido el “testigo protegido” alcanza para apenas una temporada. Si no funciona el emprendimiento, no se indica cuál es el plan a seguir. 

“La Masía” se llama el hotel de Alejandro Vanderbroele que tiene seis habitaciones completamente equipadas, un lugar común para compartir y donde se puede comer algo por encargo. Comidas de campo, asados y carnes cocidas en el horno de barro son lo habitual. Hay dos piletas para que nadie se sienta invadido y espacio suficiente como para que nadie moleste. 

Los precios de ese hospedaje son entre 4000 y 5000 pesos por pasajero por un día de alojamiento. En general varían ya que depende de las necesidades y la cantidad de días que los pasajeros acuerdan contratar. Los visitantes son generalmente argentinos provenientes de grandes ciudades y algunos extranjeros. Cerca del hotel hay restaurantes, bodegas y sitios de interés para el turismo vinculado al vino y las montañas.

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La habilitación comercial del negocio fue tramitada en la municipalidad de Luján de Cuyo (donde se ubica el distrito Chacras de Coria) por el dueño original. Vandenbroele no necesitó realizar ningún trámite. 

Chacras de Coria es un lugar diferente y se destaca por varios aspectos. Cercano a la ciudad, saliendo hacia el sur, ese distrito era el territorio, en donde hasta hace pocas décadas tenían su casa de veraneo las familias patricias, los aristócratas locales, los bodegueros, los herederos de los próceres gobernantes y sus familias. 

Poco a poco el paisaje fue cambiando y el progreso, las ganas de pertenecer, los cambios urbanísticos, la modernidad y la incorporación de tierras de cultivo, fincas y viñedos al “progreso” convirtieron las parcelas productivas en barrios privados. 

Es muy común escuchar entre los mendocinos una frase descriptiva mientas se señala el paisaje, entre la nostalgia y el sarcasmo: “antes, todo esto, era viña”. 

Así es que la Chacras de Coria actual ha mudado, de caserío para solaz y esparcimiento veraniego, con días de sol y noches muy frescas, a un territorio de residencia permanente, con calles angostas, casas con amplios jardines y piletas, restaurantes y sitios comerciales, clubes y complejos turísticos.  

Chacras de Coria no es grande. Un lugar donde todo y todos se conocen. 

El hotel está ubicado en una calle secundaria sin asfalto, poco transitada que corre de este a oeste. La calle Longone, permite estar cerca pero aislados. También desde allí se ven los primeros cerros de la cordillera, llamados por los lugareños “el piedemonte”. 

Allí eligió ubicar su emprendimiento turístico comercial Alejandro Vandenbroele como parte del pago por involucrar al ex vicepresidente Boudou en una causa judicial. 

Hay un dato llamativo: todos los chacrenses conocían las actividades de Alejandro Vandenbroele, que eran bastante públicas. Nunca estuvo oculto ni se mostró “protegido” o custodiado.

Todos los que lo conocen saben que vive en un barrio privado en Vistalba y también conocen a sus amistades y la que fuera su esposa, quien realizó la denuncia original involucrando al padre de su hija con Amado Boudou.  

El intendente de Luján de Cuyo, mientras se realizaban estos trámites, era Omar De Marchi, líder del partido Demócrata local, precandidato a gobernador impulsado por el macrismo, perdedor en las PASO, frente al actual gobernador Rodolfo Suarez. 

Omar De Marchi, recibió como premio consuelo un lugar en la lista de diputados nacionales. Hoy es uno de los diputados con que cuenta la coalición. Según los registros municipales, la habilitación comercial del emprendimiento hotelero, no figura a nombre del protegido Vandenbroele, sino de su propietario original. “No hay nada a nombre de Alejandro Vandenboele en el municipio”, dicen desde la oficina de Industria y Comercio. 

En la calle Longone al 2700 esta La Masía,  a una cuadra de la esquina de la “Piedra de Colores”, ícono de referencia para los vecinos, y a 6 cuadras de “La Casa Grande” sobre Viamonte esquina Mitre, propiedad de Victorio Cerutti. 

El 10 de enero de 1977, Conrado Gómez, asesor y socio de la empresa “Cerro Largo SA” (propietarios de un predio de 26 hectáreas), fue secuestrado en Capital Federal por 10 hombres armados. Al día siguiente, 11 de enero, es secuestrado Horacio Mario Palma, presidente de Cerro Largo SA, en Hurlingam, Buenos Aires.

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El 12 de enero, secuestran de su casa de Chacras de Coria a Victorio Cerutti, de 76 años, bodeguero y accionista principal de Cerro Largo SA. Se llevan con Cerutti a su yerno Omar Raúl Masera Pincolini, de 42 años. Victorio Cerutti fue visto en la celda 14 de la ESMA, mientras lo obligaban a firmar papeles.

En sendos casos los secuestradores se presentaron a cara descubierta y con uniformes militares, actuaron con suma violencia y se robaron todo lo que pudieron cargar.

Con fecha 8 de enero de 1977 por una “asamblea” apócrifa de la firma se decidió reemplazar en sus cargos a Victorio Cerutti y a Horacio Palma por dos personas con identidad falsa, para modificar el nombre de la sociedad: Will-Ri SA, integrada por Federico Williams, Juan Héctor Ríos y Marcos Adolfo Hers, como socios, todos con nombres y documentos falsos, de la patota de la ESMA. 

El síndico no era falso: Mario Cedola, LE 5.106.268, contador y compañero de promoción del almirante Massera. Como apoderado y gerente general de Will-Ri SA aparece Manuel Andrés Campoy Gutiérrez, mendocino. 

Posteriormente Will-Ri pasó a llamarse Geodesia SA y su presidente Cedola, el amigo de Massera. Por escritura del 21 de junio de 1981, realizada por el escribano Manuel Campoy Serpa, padre de Campoy Gutiérrez, Cedola vendió la mitad de las 26 hectáreas a Pedro Añón, comisionista de Misa Chico SA, con domicilio en Cerrito 1136, piso 10 de Capital Federal, mismo domicilio del Partido Democracia Social, cuyo líder político era Emilio Eduardo Massera.

Los detalles de esa historia se relatan en el libro “Casita robada” de María Josefina Cerutti, donde se dan datos sobre el secuestro, la desaparición y el saqueo millonario del Almirante Emilio Eduardo Massera cometió contra esas familias.

El Barrio WillRi construido sobre terrenos de la familia Cerutti, es llamativo por los nombres de sus calles, que fueron asignados por instrucciones del propio Massera: Caridad, Libertad, Democracia y… Justicia. 

La calle Justicia a solo 6 cuadras del Hotel Vandenboele.

 

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por E. Vera Da Souza

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