Francia: Sarkozy respaldó a su ministro acusado de corrupción

El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, en una entrevista con un canal estatal, negó hoy acusaciones de financiación ilegal de su campaña electoral de 2007, en medio de la peor crisis de su gobierno y cuando intenta una impopular reforma previsional.

El presidente dijo que el ministro de Trabajo, Eric Woerth, quien está en el centro del escándalo, seguirá al frente de su cartera y encargado del plan para subir la edad jubilatoria, pero que le pidió renunciar como tesorero de su partido para evitar un »conflicto de intereses», tal como denunciaba la oposición.

Con los índices de aprobación más bajos en tres años de gestión, Sarkozy se sentó cara a cara con un periodista del canal France 2 en los jardines del Palacio del Elíseo, y, con una bandera de Francia a sus espaldas, negó las acusacioens y las atribuyó a una »campaña» y a »calumnias» de opositores a sus reformas.

»Francia no es un país corrupto», dijo el presidente conservador, a dos días del Día de la Bastilla, la principal fiesta nacional francesa.

El mandatario aprovechó preguntas puntuales sobre el escándalo para presentarse como un líder incansable dispuesto a emprender cambios que, aunque impopulares, Francia necesita con urgencia, como en el sistema de seguridad social del país.

»Estoy aquí para resolver los problemas de Francia, problemas que durante años nadie resolvió. Cuando uno hace reformas se tocan ciertos intereses y la respuesta a eso es, a menudo, la calumnia, pero la Justicia investigará y la verdad saldrá a la luz», señaló el presidente.

A menos de dos años de las elecciones de 2012, el gobierno de Sarkozy se encuentra envuelto desde hace un mes en una serie de denuncias relacionadas con la heredera del imperio de cosméticos L´Oreal, Liliane Bettencourt.

Todo comenzó cuando se conocieron unas grabaciones clandestinas en las que la millonaria de 87 años habla con sus asesores sobre ocultar dinero en cuentas en otros países y sus vínculos con Woerth, por entonces ministro de Presupuesto y encargado de perseguir a los evasores fiscales.

El escándalo -y las presiones de políticos de izquierda y derecha para una declaración pública de Sarkozy- creció la semana pasada cuando la ex contadora de Bettencourt dijo a fiscales que la magnate dio a Woerth 150.000 euros para la campaña de Sarkozy, más de 30 veces por encima de lo legal.

La entrevista tuvo lugar un día antes de que Woerth presente en el gabinete el proyecto de ley de reforma de pensiones, que contempla subir la edad jubilatoria de 60 a 62 años.

»La reforma va a continuar pero estaremos abiertos al diálogo. Woerth será el responsable de continuar con este proyecto, que no se detendrá, porque no podemos tirarnos atras y cambiar ante cada manifestación en contra. De esa forma el país nunca va a avanzar», dijo Sarkozy.

Como otros países de Europa, Francia intenta contener un creciente déficit. La reforma genera rechazo entre los sindicatos y en amplios sectores sociales, y para el 7 de septiembre próximo está convocada una masivas protesta nacional contra el proyecto.

Sarkozy dijo que Woerth, que ya negó las acusaciones en su contra, es un hombre »honesto» y »competente». Más temprano, el ministro de Trabajo dijo a la radio Europe-1 que »consideraría» renunciar como tesorero de la UMP.

En otra faceta del escándalo, un informe difundido ayer por el organismo de inspección financiera de Francia exculpó a Woerth de haber ahorrado a Bettencourt una auditoría impositiva cuando era ministro de Presupuesto.

Además, la mujer de Woerth trabajaba como asesora de inversiones de Bettencourt, que tiene una fortuna de 17.000 millones de euros. Aunque ese punto también está bajo investigación judicial y secreto de sumario, Sarkozy dijo que Woerth estaba »libre de toda sospecha».

El mandatario dijo que pidió a Woerth dedicarse exclusivamente a la reforma jubilatoria y »que ya no ejerza la responsabilidad» de tesorero de su UMP. Entretanto, el portavoz de la oposición socialista Benoît Hamonla volvió a poner en duda hoy la independencia de las investigaciones del caso Bettencourt, cargo de un amigo eprsonal de Sarkozy.

Por su parte, el ex primer ministro y canciller Dominique de Villepin, candidato independiente a la presidencia en 2012, le solitió a Sarkozy que »aterrice», pues »Francia no necesita de un presidente cosmonauta que niega la realidad».

Telam

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