Es necesario vivir bajo el imperio de la Ley

La Ley Vial, como todas las leyes han sido pensadas, debatidas, sancionadas y aplicadas con la idea de solucionar un problema. La Ley puede estar equivocada, o ser deficiente, pero cuando se sanciona como Ley, debe cumplirse, no se debe desobedecer. En todo caso, a medida que se aplica la misma se debe evaluar el resultado para realizar modificaciones futuras.

Los argentinos y la Ley

Los argentinos somos seres muy particulares, al menos gran parte de la ciudadanía. Somos capaces de violar una Ley y discutir abiertamente que lo hicimos porque la Ley es deficiente, violamos la Ley porque “no sirve, no estoy de acuerdo”. Lo peor de ello es que realizamos la defensa de la violación con una vehemencia propia de un letrado, nos ponemos a la altura de juristas, legisladores y especialistas del sector. Lo cierto es que estamos violando una ley.

Hay muchos colmos de esta situación, pero quizás el mayor de los colmos es cuando violamos una ley para pedir que se dicte otra ley. Por ejemplo esto sucede a diario en nuestro país cuando cortamos una ruta quejándonos por la falta de leyes para algunos sectores.

Algunos ejemplos

El más común de los ejemplos son los cortes de calle, piquetes denominados comúnmente. En los últimos tiempos podemos observar grupos minúsculos de personas quejándose por la falta de agua en su barrio que cortan rutas nacionales, dejando a miles de personas sin la posibilidad de transitar libremente, de acuerdo a lo que indica la Constitución Nacional. Las manifestaciones pueden ser justas, los pedidos que realizan los vecinos pueden estar justificados, la lucha popular es muy importante, pero de ninguna manera debe significar perjudicar a otras personas, y mucho menos violar leyes. No se puede estar manifestando una injusticia y a la misma vez estar cometiendo otra.

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El corte de una ruta nacional es un delito federal que contempla penas muy duras, sin embargo los cortes son filmados en vivo por distintos canales de TV, en donde se entrevista a los participantes del mismo como si fueran actores de telenovelas. Sin embargo no podemos quejarnos tanto de estas personas porque los argentinos de una u otra manera hemos sido participes en algún momento de cortes o haber apoyado alguno. Los cortes de ruta han sido llevado adelante por desocupados, por trabajadores independientes, por Sindicato de trabajadores, por agrupaciones patronales del agro, por vecinos de algunos barrios, etc, etc, etc.

En estos días se está cometiendo otra violación a una ley. Algunos sindicatos de trabajadores estatales han desobedecido la Conciliación Obligatoria dictada por la cartera de trabajo. Estas medidas dejan sentado precedentes negativos muy importantes que ha futuro pueden ser tomados como ejemplo por sectores desestabilizantes que lo único que buscan es debilitar al gobierno que, más allá de nuestro gusto fue elegido por la amplia mayoría del pueblo. Todas estas medidas tomadas en rebeldía por sindicatos de trabajadores, son tomadas posteriormente por estos sectores minúsculos y promocionados como ejemplo ante la ciudadanía para popularizar la desobediencia y desestabilizar gobiernos, solamente con la finalidad de defender sus intereses particulares. Y de esto la Argentina tiene ejemplos muy recientes, aunque en algunos casos la memoria le falle a alguna que otra persona.

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¿Qué es la conciliación obligatoria?

Es un instrumento jurídico previsto en la Ley Nº 24.635 para generar una instancia de conciliación entre los trabajadores y el empleador en conflicto. Mientras negocian, los protestantes deben abandonar la huelga

La conciliación obligatoria, sin realizar un detalle minucioso, es una convocatoria que dicta un organismo público para que las partes en conflicto -trabajadores (sindicato) y patronal- tengan una instancia de diálogo para resolver el problema.

La particularidad de este procedimiento legal, establecido en la Ley Nº 24.635, es que se centra en los trabajadores, ya que son ellos quienes deben abandonar la medida de fuerza gremial para poder »dialogar» con la empresa en cuestión.

Como decíamos al comienzo de la nota, la Conciliación Obligatoria no se pone en debate, es una ley que debe acatarse para poder descomprimir situaciones de conflicto laboral

Conclusión

En una sociedad organizada, las leyes cumplen la función de igualar, de fijar las pautas obligatorias de convivencia para que las personas se desarrollen. Mas allá de las demandas de cada sector, es importante respetar las leyes para que el equilibrio se mantenga en favor de todos. Finalmente, si las leyes que están en vigencia no son efectivas deben proponerse los cambios necesarios, pero nunca es saludable la desobediencia civil. No debemos olvidar que “A rio revuelto, ganancia de pescador”.

Por Fabian G Tigur

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