Elecciones Honduras: “Vote en blanco por Zelaya”

 

Miembros del movimiento pidieron, en declaraciones al canal Telesur, reproducidas por la agencia de noticias Prensa Latina, desconocer los comicios al considerarlos fraudulentos y »un juego del golpismo que abona la debilidad política y la inestabilidad nacional».

Los dirigentes del Frente aconsejaron a los hondureños »quedarse en casa haciendo un asadito» y advirtieron que »no hay condiciones para salir a la calle a votar este domingo».

La abstención es una de las cartas que jugará Zelaya, refugiado en la embajada de Brasil desde hace dos meses, para impugnar los comicios e insistir con su restitución, una de las condiciones del acuerdo Tegucigalpa-San José, propiciado por el presidente de Costa Rica, Oscar Arias, rechazada por el gobierno de facto en todo el proceso de mediación desde el golpe del 28 de junio.

En la norteña ciudad de San Pedro Sula, la segunda del país y su emporio industrial, las organizaciones del Frente convocaron a una marcha este domingo para expresar el repudio a los comicios. Juna Barahona, uno de los líderes de esta alianza, aseguró que la resistencia hará patente, de formas diversas, pero pacíficas, el rechazo del pueblo a los comicios.

En tanto, los voceros del régimen y los medios de difusión propiedad de los grupos de poder que apoyan el golpe, mantenían ayer una intensa campaña para lograr la afluencia de los votantes a las urnas, con lo que el gobernante de facto, Roberto Michelleti, espera lograr el reconocimiento de la comunidad internacional al resultado de los comicios.

Pese a la veda electoral, la televisión difunde anuncios oficialistas con preguntas tales como »¿Chávez o tu?» o »Para que Chávez no destruya lo tuyo, vota por vos».

Los mensajes hacen clara alusión al presidente venezolano, Hugo Chávez, en cuya »injerencia» en la política interna hondureña se basan algunos sectores políticos y sociales hondureños para justificar el derrocamiento de Zelaya. Micheletti aseguró que existen »influencias enormes» lideradas por Chávez, tratando de boicotear las elecciones, según reprodujo la agencia de noticias DPA.

»Don Hugo Chávez no se va a detener en este momento, él va a continuar tratando de boicotear el derecho que tenemos los hondureños a ser libres, todo esto es a través del presidente de Nicaragua, (Daniel) Ortega, a través de otros mandatarios de los países de América del Sur que están bajo su línea», expresó el gobernante a Radio HRN.

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El mandatario de facto hizo referencia de esta manera a la ya anunciada decisión de los gobiernos de Brasil, Argentina, Nicaragua, Paraguay, Bolivia y Venezuela de no reconocer el proceso electoral y sus resultados.

A esta postura se sumó ayer Guatemala, cuyo canciller, Haroldo Rodas, reiteró que su gobierno no reconocerá el resultado de las elecciones mientras no se reinstale a Zelaya en el poder, informó la agencia de noticias ANSA.

Por su parte, el canciller de El Salvador, Hugo Martínez, indicó que »la posición salvadoreña es que si en este proceso electoral hay un problema de libertades democráticas, de expresión, de violación a los derechos humanos sería difícil considerar como legítimo a este proceso electoral».

En el resto de la región centroamericana, Costa Rica y Panamá figuran en la lista de países dispuestos a aceptar los resultados de los comicios, también en el caso de que se realicen de manera »justa, libre y transparente».

La posibilidad de una evaluación seria del proceso se alejó a partir de la decisión de la Organización de Estados Americanos, en donde Honduras está suspendido, de no enviar observadores, a lo que se sumó idéntica determinación por parte de la Unión Europea y del prestigioso Centro Carter.

Amnistía Internacional advirtió ayer a través de su asesor especial Javier Zúñiga que »las garantías electorales no están dadas» para llevar a cabo los comicios.

»Derechos como el de comunicar y recibir información, que son fundamentales en un proceso electoral para que las personas tengan una perspectiva de lo que está pasando, están siendo limitados constantemente», declaró Zúñiga a la agencia DPA.

En tanto, el gobierno de facto dispuso en todo el país un inusual despliegue militar y policial para la realización de un comicio, según reportó Prensa Latina.

El jefe del estado mayor conjunto, general Romeo Vázquez, aseguró que incluso están listas tropas especiales para moverse con prontitud en helicópteros hacia cualquier punto del país de ser necesario el día de la votación.

El vocero de la policía, Orlin Cerrato, informó que ese cuerpo está intensificando sus operaciones, entre ellas los patrullajes y los retenes. Voceros del gobierno de facto, las Fuerzas Armadas, la policía, el Tribunal Electoral y el Ministerio Público, advirtieron que cualquier intento de boicotear la votación será perseguido y castigado con penas de cárcel.

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El fiscal general, Luis Alberto Rubí, dijo haber cursado instrucciones a los 530 fiscales del país para proceder contra quienes traten de boicotear el sufragio, contra los que anunció penas de cuatro años de prisión.

En este marco, Micheletti »imploró de rodillas» evitar una masacre entre los hondureños y señaló que el único peligro de la jornada electoral son los »atentados terroristas».

En cambio, el Frente recomendó a los hondureños, además de no salir a la calle, »tener a mano los números de teléfono de las organizaciones de derechos humanos».

A la jornada electoral van los cinco partidos políticos reconocidos en el país, aunque tres de ellos sufrieron importantes desgajamientos de sus bases, dirigencia e incluso candidatos, opuestos al régimen de facto.

Estos últimos son el Liberal, que postula al empresario Elvin Santos; e Innovación y Unidad Social Demócrata y Unificación Democrática, a cuyos candidatos, Bernard Martínez y César Ham, respectivamente, los medios de prensa no le dan opciones de triunfo.

Los dos restantes son el conservador Nacional y el Demócrata Cristiano, que nominaron a Porfirio Lobo, perdedor ante Zelaya en los comicios de 2005, y Felícito µvila.

El Liberal y el Nacional se han alternado en el poder en las últimas décadas. Aunque el padrón electoral es de 4,6 millones de votantes, al menos 1,1 millones viven en el exterior y no fueron borrados del censo electoral. De ahí que los 3,5 millones de electores que residen en el país son los codiciados por los cinco partidos políticos y sus candidatos presidenciales.

Para que los 3,5 millones acudan a las urnas, el independiente Tribunal Supremo Electoral (TSE) habilitó 5.300 centros de votación, en los que habrá 15.269 urnas que serán atendidas por 183.228 delegados en representación de los cinco partidos políticos participantes.

Además de presidente y tres designados (vicepresidentes), los hondureños elegirán a 128 diputados e igual número de suplentes y 298 gobiernos municipales.

Telam

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