El nuevo desafío de la Asignación Universal por Hijo

La Asignación Universal por Hijo es una locomotora. El miércoles se cumplen cinco años de su puesta en marcha en 2009 durante la peor etapa de la crisis financiera y económica internacional y, desde entonces, empuja: sentó un piso de ingreso para las familias de 3.524.924 niños y para 81.060 embarazadas, y redefinió las prioridades en las políticas públicas de la infancia. Impactó en varios frentes: multiplicó el consumo y mejoró el acceso a la salud y a la educación, pero también cambió el día a día de los beneficiarios que accedieron a cierta planificación de la economía hogareña, empoderó a las mujeres en el hogar y hasta generó nuevas pautas de recreación. Según Tiempo Argentino, se abre, a partir de ahora, un abanico de oportunidades para potenciar los primeros logros y, a la vez, un debate político e ideológico sobre cómo y en qué dirección avanzar para mejorar la justicia distributiva. 

La AUH es una locomotora, pero también es la puerta de entrada para articular y ampliar nuevos derechos. El Estado, que tomó la posta como nivelador de inequidades, tiene ahora el desafío de encarar los ajustes para consolidar un nuevo paradigma. »Las conquistas sociales son parte de un proceso histórico y deben ser entendidas como un ‘blanco móvil’ para promover cada vez más el desarrollo humano. En los ’90 no estaba garantizado el piso de ingreso y eso impedía que los planes sociales tuvieran un impacto real. Con el piso de la AUH, se pueden motorizar otras políticas públicas para multiplicar el impacto», apunta Roxana Mazzola, politóloga y autora de Nuevo Paradigma. La Asignación Universal por Hijo en la Argentina.

»La Asignación cambió la rutina de nuestro trabajo. Antes estábamos volcados exclusivamente a lo alimentario o a buscarles pañales, zapatillas y ropa a los chicos».

Para conocer las fortalezas, debilidades y las oportunidades a futuro, la ANSES encaró una evaluación de impacto dirigida por el Doctor Bernardo Kliksberg (ver aparte). Aún en etapa de procesamiento, los resultados estarán en dos meses. »Es la primera vez que se hace un estudio nacional de esta envergadura y se respetaron con rigurosidad todos criterios metodológicos de un abordaje cuasi experimental», explicó la coordinadora general de la investigación, Irene Novakovsky, sobre el estudio de 3500 casos en todo el país. El cuestionario utilizado, además de relevar distintas dimensiones de los beneficiarios y su hogar, permitirá conocer tendencias sobre la reproducción intergeneracional de la pobreza.

A días de cumplir cinco años y en medio de los debates encendidos que se generaron luego de que varios dirigentes de la oposición señalaran que reverían las políticas insignias del kirchnerismo, la AUH pasó al centro de la escena y se instaló en la agenda electoral de cara al 2015. Políticamente correctos, varios opositores prometieron una ley para garantizarla y cuestionaron el monto del beneficio. Los desafíos de cara al futuro, sin embargo, parecen ser más amplios y complejos.

GARANTIZAR EL DERECHO AL CUIDADO EN LA NIÑEZ. La Argentina tiene cobertura casi universal de la escolaridad de nivel primario, pero la educación inicial presenta lagunas: el segmento más pobre es el que menor acceso tiene a los jardines o a las salas maternales. 

La AUH debería apuntar a cumplir con el horizonte ambicioso que proponen la Unesco y los compromisos establecidos en la Cumbre Iberoamericana de los Derechos del Niño: garantizar la educación desde que un niño nace. El impacto es doble: por un lado, promueve la estimulación temprana que incidirá en el resto de la escolaridad, y además favorece el desarrollo laboral de las mujeres, que tienen a cargo un tercio de los hogares de la Argentina. 

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El Estado dio los primeros pasos. La semana pasada, Diputados aprobó por unanimidad y giró al Senado el proyecto que hace obligatoria la sala de 4 años y que prevé una inversión de 750 millones de pesos para construir las primeras 2000 salas. En articulación con las cooperativas de Argentina Trabaja, durante el verano se edificarán otras 500 salas en los puntos de mayor vulnerabilidad del país. »Hay que incorporar en toda la sociedad la noción de cuán importante es garantizar este derecho. Y el sector privado también tiene que hacer un aporte. Las empresas deben replicar estos espacios en el ámbito laboral», sostiene Lucas Utrera, especialista en responsabilidad social empresaria.

UN NUEVO MARCO LEGAL. En 2009, el decreto de creación de la AUH se integró al plexo normativo de la ley de asignaciones familiares. No es una medida aislada sino que es parte del sistema de seguridad social. Por la puerta de la ANSES ingresan los hijos de los trabajadores formales, pero también los hijos de los desocupados o de los trabajadores en negro. Ese marco legal, entonces, le dio a la AUH un fuerte componente igualitario. Los especialistas en el tema proponen ir un paso más allá de la demanda opositora de una ley de AUH: »La experiencia acumulada abre una instancia para discutir entre los partidos, los sindicatos y las organizaciones sociales una nueva ley de todo el sistema de asignaciones familiares», propone Mazzola.

MEJORAR EL ACCESO AL CRÉDITO PARA SECTORES POPULARES. Un lavarropas, materiales de construcción o un par de zapatillas. Muchos beneficiarios aparecen en el Veraz por endeudarse con prestamistas usureros. La AUH garantiza un ingreso fijo y eso les permitió acceder a un crédito para consumo, aunque las condiciones son voraces: sin regulación del Estado, exigen pocos requisitos y prestan dinero con un interés que llega hasta el 160 por ciento. Es decir, por un crédito de 10 mil pesos, el tomador debe pagar 26 mil pesos. »A medida que el Estado distribuye, el sector privado se acomoda para sacar ventaja. No hay que indignarse, es esperable porque existió siempre, pero es necesario que el Estado genere una respuesta de acceder al crédito popular para que no se diluya el efecto de la AUH», explica Mazzola y aclara que cuando se implementó la Asignación en 2009, »aún no estaba garantizado el plato de comida» y era difícil prever este tipo de escenarios.

DIFUNDIR EL OBJETIVO Y DESARMAR LOS PREJUICIOS. La AUH se convirtió en el tema fetiche de los cientistas sociales interesados en los temas de pobreza y desarrollo. Es un fenómeno multidisciplinar e incluso, internacional. Mine Tafolar es una politóloga turca que trabaja en su tesis de doctorado en la Universidad de Texas sobre las zonas de contacto de la AUH y los programas de transferencia de su país. Nora Goren, de la Universidad Arturo Jauretche, abordó la AUH desde una perspectiva de género y advirtió que las mujeres, en su cotidianeidad, ejercen nuevos derechos a partir de la percepción de la AUH aun cuando conservan su rol tradicional. »Esa base de ingreso seguro las habilita a pensarse desde un lugar distinto, a negociar otros espacios familiares, a proyectar trayectos formativos que les permitan mejorar su condición y el bienestar de sus hogares», reflexiona Goren. Marcela Vio y Claudia Cabrera estudiaron el impacto en los barrios más pobres y registraron un aumento en las construcciones de ladrillo y material. También en las universidades privadas se investiga el tema: la Universidad Católica Argentina señaló que »sin esas transferencias las tasas de indigencia y de pobreza en hogares niños habría sido 60% y 15% más altas, respectivamente».

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Sin embargo, ni el trabajo de los académicos ni el resultado positivo de los primeros estudios que advierten que la AUH no se va por ninguna »canaleta del juego y la droga» logran aún desarmar ciertos prejuicios que circulan en el imaginario social. Ese equívoco no se da sólo en la clase media o alta. Son todavía muchos los beneficiarios que se refieren a la Asignación como »el plan».

AMPLIAR EL ALCANCE Y REPENSAR LAS CONDICIONALIDADES. Si bien se han ido incorporando diversos grupos poblacionales –los trabajadores de temporada, los hijos de quienes se encuentran privados de su libertad o las embarazadas–, está pendiente lograr la universalidad. Mazzola explica que el cambio de alcance es sustantivo pero el compromiso es llegar a todos: a hijos de monotributistas de la categoría más baja, a los trabajadores autónomos y a los hijos de inmigrantes a quienes aún se les piden tres años de residencia.

Mientras las críticas opositoras apuntan a que el monto de la Asignación queda año a año esmerilado por la inflación, el debate es más complejo. Hoy, la AUH, es incompatible con otros programas sociales de ingresos que –en verdad– apuntan a objetivos disímiles, como la capacitación laboral de los padres o aquellos que consideran las desigualdades sociales que afectan la concreción de los derechos en los niños. »Esto se fue ajustando. Progresar, por ejemplo, es compatible y permite que un padre o una madre lo cobren y a la vez reciban la AUH por su hijo», ejemplifica Mazzola.

Otra propuesta es repensar el sentido de las condicionalidades a la educación y la salud. Hay argumentos a favor y en contra: dan integralidad y promueven la demanda de servicios de salud y educación, pero penalizan a aquellos que no logran cumplirlas. Mazzola insiste en que un derecho no puede ser condicionado: »Tenemos que hablar de corresponsabilidad más que condicionalidad. Si hay corresponsabilidades, el Estado también tiene que cumplir con una oferta de servicios de salud y educación.»

Nuevas prioridades en los hogares de niños

»La Asignación cambió la rutina de nuestro trabajo. Antes estábamos volcados exclusivamente a lo alimentario o a buscarles pañales, zapatillas y ropa a los chicos», cuenta Daniel Cajade, presidente de la organización de ayuda a la niñez creada por su tío, el padre Carlos Cajade, fallecido en 2005. En la Obra de Cajade, en La Plata, trabajan 110 personas que cuidan a 250 niños. Tiene cuatro hogares de día –la Casa de los Bebés, la de los Niños, el Hogar Chispita y la Casa Joven– y además cuenta con una residencia en las afueras de la ciudad donde viven 40 jóvenes. »En la Casa de los bebés cuidamos a los más chiquitos mientras los padres trabajan. Tal vez van al jardín, pero quedan horas de la jornada laboral sin cobertura», explica Cajade y advierte que desde que pudieron desentenderse de lo exclusivamente alimentario encararon un trabajo de seguimiento y de prevención de la violencia doméstica y que incluso, en verano y en invierno, pueden cerrar para tomarse una semana de vacaciones.

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