El dilema opositor y los acuerdos sin principios

De las distintas vertientes opositoras al modelo iniciado en el otoño del 2003 en la Argentina post Convertibilidad, podríamos definir tres espacios que compiten entre sí en las elecciones presidenciales como alternativas al kirchnerismo. El Frente Renovador, que constituyó el ex intendente del municipio de Tigre, Sergio Massa, fue de alguna manera la disidencia al modelo de inclusión llevado adelante en estos últimos 12 años por Néstor y Cristina. Desde posiciones ligadas al establishment y al viejo tronco conservador-popular que atraviesa la dilatada historia del peronismo, la disidencia se enfrenta a las formas y a los contenidos del hacer político del kirchnerismo. Cabe preguntarse si su remozada propuesta de gobierno no será un revival de esa alquimia perversa de la década del ’90 del inefable caudillo de Anillaco, que pasó de »un visto no visto» de la revolución productiva y el salariazo a aliarse con los intereses estratégicos de las grandes corporaciones extranjeras y nacionales en el gran negocio de las privatizaciones y la apertura irrestricta a los mercados internacionales. Con el festival de contener la consecuente destrucción de la industria nacional y de millones de puestos de trabajo. El menemato se convirtió en la versión neoliberal del peronismo, convirtiéndose en la continuidad de los planes del economista de la dictadura cívico-militar José Martínez de Hoz.

La urgente necesidad de concretar alianzas, localidad por localidad y provincia por provincia, es lo que explica la gira por distintas provincias del máximo referente del PRO, Mauricio Macri.

Mas allá del transfuguismo tan habitual en los vaivenes pendulares de los gobiernos peronistas, la divisoria de aguas, esta vez no ha sido otra que el posicionamiento de los gobiernos kirchneristas junto a Venezuela, Brasil, Ecuador, Bolivia y Uruguay en políticas contrapuestas a los mandatos consuetudinarios de los organismos financieros internacionales y al gran país del Norte, cuyo paso determinante fue la oposición al ALCA en el encuentro realizado el 5 de noviembre de 2005 en Mar del Plata.

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Este sacrilegio político, para la cultura neocolonial, tan acostumbrada a la sumisión a los EE UU, espanta a los principales referentes de la oposición, termina siendo el denominador común de las críticas que embrionariamente la disidencia interna en las filas del peronismo fueron gestando junto a la rebelión de las patronales del campo. Acontecimientos políticos que confluyeron a potenciar el quinta-columnismo que a los años emergió con el massismo. Ejes que terminaron compartiendo paradójicamente con las otras dos corrientes que compiten por vencer al oficialismo en octubre del 2015.

El otro espacio en pugna de cara a 2015 es la alianza del pan-radicalismo con la socialdemocracia vernácula de Hermer Binner y un conglomerado de agrupamientos de pasado nacional y popular que hoy se convierten en el ala izquierda de la alianza Frente Amplio -UNEN. Desde su lanzamiento como alianza, las tensiones y los múltiples divergencias internas han impedido construir un comité de campaña unificado. Y sus principales referentes, producen semana a semana señales unívocas de su controvertida convivencia

La foto del senador radical Gerardo Morales con Sergio Massa y sus declaraciones en relación »a que desde su lanzamiento, el frente en el que el participa ha venido decayendo en el apoyo ciudadano» y al mismo tiempo sus afirmaciones sobre »los sectores que internamente por acción u omisión juegan en favor de Macri», han disparado el intercambio de declaraciones periodísticas con otros miembros destacados de la alianza. El coqueteo de el precandidato del Frente Amplio-UNEN, Ernesto Sanz, con Mauricio Macri, y la búsqueda de un supuesto entendimiento del radicalismo con el PRO, se suman a su última presentación en un programa de la señal TN , donde afirmó que »en caso de llegar a la Casa Rosada, revisará y eventualmente derogará las leyes aprobadas por el kirchnerismo».

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Lo cierto es que presionado por las encuestas de opinión, el automencionado espacio de centro izquierda se verá según avance la cuenta regresiva para las elecciones de octubre, en una posible suerte de tupac-amarización por las dos corrientes que tanto de la disidencia del peronismo gobernante, como del neoliberalismo puro y duro del PRO, cumplen un rol centrífugo sobre una fuerza que desde la crisis de diciembre de 2001, no ha podido reconstituirse electoralmente y programáticamente, quedando desdibujada ante más de una década de implementación del neokeynesianismo sui genesis del proyecto hegemónico kirchnerista y del aggiornamiento neoliberal devenido en el PRO de Mauricio Macri.

La urgente necesidad de concretar alianzas, localidad por localidad y provincia por provincia, es lo que explica la gira por distintas provincias del máximo referente del PRO Mauricio Macri, en los próximos meses se demostrará el nivel de consolidación existente en el amplio y heterogéneo espacio del Frente Amplio-UNEN.

Y si la vertiente socialdemócrata de dicho espacio es capaz de no sucumbir ante el neoperonismo conservador de Sergio Massa o el liberalismo aggiornado del ex dirigente deportivo devenido a la política.

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