El dilema del rejunte opositor

A días de cumplirse el centenario de la gesta antioligárquica más significativa de la historia argentina, el denominado Grito de Alcorta, y en un nuevo aniversario de la creación de la Federación Agraria Argentina, el Patio de la Madera de la ciudad de Rosario fue el lugar de encuentro de un amplísimo muestrario de referentes de la oposición antikirchnerista.

Seguramente los fundadores del cooperativismo agrario, esos gringos que confrontaron contra los poderosos latifundistas de la Sociedad Rural, se preguntarían qué razones profundas han unido a los rentistas y a los colonos de antaño, en una conmemoración a 100 años de tamaña lucha. Tampoco se tendrá presente entre la variada cofradía opositora, que el primer presidente de la Federación Agraria Francisco Netri muere en manos de las balas asesinas de sus irreconciliables enemigos el 5 de octubre de 1916 en una céntrica calle de Rosario.

Difícilmente el variopinto muestrario de opositores reunidos el miércoles pasado en la devaluada Federación Agraria esté imbuido del espíritu de esos campesinos sin tierra que el 25 de junio de 1912 supieron poner límites a los grandes terratenientes de la Sociedad Rural, cuando estalló en la Sociedad Italiana de Alcorta la gesta, que rápidamente se propagó en toda la región paralizando a más de 100 mil agricultores, que perseguían la modificación de los contratos de arrendamientos usurarios de los señores de la tierra, agrupados en la todo poderosa Sociedad Rural de Santa Fe.

Tampoco le resultará fácil comprender al común de los ciudadanos, a tan sólo cuatro años del conflicto de la 125, la sucesión de instantáneas de mesas compartidas y sonrisas fraternales del otrora ultraoficialista Hugo Moyano y la cúpula de la Sociedad Rural representada por el acérrimo antikirchnerista Hugo Biolcati en la velada del miércoles pasado.

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Si bien el anfitrión Eduardo Buzzi no se privó de repetir en cada salida a los medios: »No queremos hacer de esto un polo de oposición», la repercusión del convite agrario en la prensa híperopositora no sólo tuvo un amplio despliegue periodístico sino que en algunos casos se intentó calificar al encuentro como un punto de partida para la unidad de acción del conglomerado antikirchnerista.

Pero el dilema de esta suerte de seleccionado del resto del mundo antikirchnerista será en qué programa mínimo se pondrán de acuerdo el bueno de Biolcati y el sindicalista combativo Micheli, máximo referente de la CTA opositora. O cuáles son los ejes comunes entre el país soñado por la Sociedad Rural de Hugo Biolcati y sus concepciones sobre el rol del Estado, con las demandas impostergables del líder camionero Hugo Moyano que lo llevaron a la ruptura con el gobierno. O qué coincidencias más allá de la oposición a la 125 tendrá con el representante de los pequeños y medianos productores agrarios Eduardo Buzzi, si no hubiera olvidado el texto de balance del documento de la Federación Agraria sobre el neoliberalismo y sus efectos para sus representados: »Una década de neoliberalismo significó la expulsión del medio rural de miles de productores que, abandonados a su suerte a partir de la desarticulación del Estado, quedaron sometidos a las tempestades del mercado. La imposición de trabajar a pérdida originó descapitalización y atraso tecnológico, y se transformó en un gigantesco endeudamiento bancario que llegó a alcanzar más de 7000 millones de dólares garantizados con 11 millones de hectáreas hipotecadas solo en favor del Banco Nación.»

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El gran problema de los dueños de Papel Prensa y su parafernalia comunicacional en su obstinado afán de consolidar el frente opositor es cómo articular la unidad de acción de opositores tan disímiles y plasmarla en un programa que pueda seriamente constituirse en alternativa de gobierno para las grandes mayorías. En un mundo desarrollado, impregnado del discurso neoliberal y embarcado en desandar la sociedad del bienestar a marcha forzada, poder enfrentar el modelo iniciado en otoño del 2003 y su articulación regional es la gran imposibilidad del conglomerado opositar. Poder trascender las críticas y avanzar en un programa común del conjunto opositor hoy por hoy es más que complicado. La superación del modelo kirchnerista sólo podrá ser de su misma profundización en lo referente a la ampliación de derechos, a la distribución cada vez más equitativa del producto del trabajo colectivo de la sociedad y de la democratización de la vida sindical. Tarea imposible para los cultores del neoliberalismo y el libremercado, los socialdemócratas light, la corporación sindical aferrada a sus privilegios, o los partidos tradicionales funcionales a los poderosos de siempre.

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