El proyecto para utilizar la BUP en elecciones nacionales se aprobó en comisión con 58 votos a favor y 57 en contra. La oposición analiza pedir una sesión especial para tratar el despacho de mayoría. El Frente de Todos cuestionó la iniciativa y advirtió que no hay consenso para avanzar.

Por un voto de diferencia, la oposición consiguió aprobar el dictamen del proyecto para utilizar la Boleta Única de Papel (BUP) en las elecciones nacionales. En un plenario de comisiones de la Cámara de Diputados, los legisladores de Juntos por el Cambio consiguieron la adhesión de otros bloques opositores y sumaron 58 votos a favor de la propuesta. El oficialismo, que defiende la continuidad de la tradicional boleta partidaria, se abroqueló con 57 firmas en el dictamen de rechazo.

El dictamen contó con el apoyo de JxC, el Interbloque Federal y Juntos por Río Negro. Ahora la oposición analiza pedir una sesión especial para el 8 o el 15 de junio para tratar este despacho de mayoría. Para aprobarlo, necesitará 129 votos afirmativos. Con estos tres bloques suman 126 sufragios, por lo que necesitarían el apoyo de otros espacios. Si consiguen el respaldo de los cuatro diputados de derecha, alcanzarían 130. En ese escenario, el oficialismo confía en poder rechazar el proyecto en el Senado.

El plenario de las comisiones de Justicia, Asuntos Constitucionales y Presupuesto fue presidido por los titulares de esos cuerpos, Rodolfo Tailhade, Hernán Pérez Araujo y Carlos Heller (los tres del Frente de Todos). El encuentro comenzó con un informe de la diputada del PRO Silvia Lospenatto, quien detalló aspectos del dictamen que impulsa la mayoría de las bancadas opositoras. Dijo que la propuesta se asemeja al sistema de boleta única utilizado en Córdoba, «donde se hacen constar todas las categorías que están en juego en el ámbito nacional y solo cada cuatro años se verán todas las categorías».

Lospenatto destacó el acuerdo opositor detrás del proyecto de BUE y dijo que «el objetivo común es la mejora de nuestro sistema democrático y la boleta única apunta a eso». Detalló que el dictamen «incluye en la votación general la opción de la lista completa por una agrupación» y que «hemos optado por mostrar los primeros cinco nombres de la lista y eso va a permitir que en 20 provincias tendrán la oferta completa».

El dictamen de mayoría también incorpora la autorización para que los argentinos residentes en el extranjero puedan votar por correo, una posibilidad que el Gobierno derogó en marzo del año pasado.

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Tras la votación en comisión, el presidente del bloque del Frente de Todos, Germán Martínez, afirmó que «no hubo consenso y tampoco lo va haber en el recinto». El diputado dijo que «no hubo debate» en las comisiones, apenas «dos reuniones informativas con aportes muy valiosos a favor y en contra del proyecto. En ningún momento pudimos analizar o discutir nosotros los diputados los distintos aportes, no pudimos discutir los distintos proyectos, no pudimos discutir la experiencia santafesina ni la experiencia cordobesa», precisó. «Lo único que han hecho es conformar afuera del ámbito de las comisiones un texto unificado, lo trajeron a comisión, juntaron las firmas y como diríamos en el bario ‘marche preso'», cuestionó Martínez. En ese sentido, explicó que en «las cuestiones electorales la Constitución pide que si uno saca una ley tenga que tener sí o sí, en el caso de la Cámara de Diputados, 129 votos a favor», porque «intenta que se busquen consensos. Consenso que no hubo en la comisión y que tampoco va a haber en el recinto», concluyó.

La diputada del FdT Paula Pennaca planteó que el oficialismo está «de acuerdo en debatir, en mejorar las normas que permiten que cada ciudadano y ciudadana pueda ejercer su derecho al voto, pero no de manera intempestiva, con poco debate y con poco tiempo para implementarla«. Señaló que en 2013 se aprobó en la Ciudad de Buenos Aires la boleta única electrónica y en 2015 fue «la última vez que se usó», y en las elecciones sucesivas «no se optó en ninguna elección por la boleta única de papel ni electrónica» y recordó que en 2015 el radical Martín Lousteau «denunció fraude». Pennaca le pidió a la oposición que se junte para votar «las otras leyes que benefician a la ciudadanía».

También desde el FdT, la diputada massista Mónica Litza les reclamó a las bancadas opositoras que, con el mismo ímpetu con que defienden la BUP, apoyen el proyecto de «alivio fiscal» a monotributistas y autónomos, del cual dijo que «está en el centro de la preocupación de la gente y no este proyecto que está en las antípodas de las prioridades«.

Qué dice el proyecto

El proyecto opositor propone condensar toda la oferta electoral para cargos nacionales en una única planilla de papel, la cual se divide en filas horizontales para cada una de las agrupaciones políticas que compiten. Por cada tramo y por cada alianza electoral habrá un casillero vacío.

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El elector deberá seleccionar solamente una opción por cada categoría: si marca dos o más casilleros el voto se considerará nulo. En tanto, si no marca ningún casillero se considerará voto en blanco en esa categoría específica.

Si una agrupación política no presenta candidatos en alguna de las categorías se incluirá en ese espacio la inscripción «No presenta candidatos».

Tras una larga discusión interna, los bloques opositores acordaron que la BUP tenga impresos los nombres de los primeros cinco candidatos de la lista de diputados nacionales, y que además se incluyan fotografías a color de los primeros dos candidatos (de acuerdo a la ley de paridad de género serán un hombre y una mujer, o viceversa). El mismo criterio se propone para el tramo de candidatos a representantes del Parlasur.

En la categoría de senadores nacionales, aparecen con foto los dos candidatos titulares, al igual que el candidato a presidente y vicepresidente.

Las listas completas de candidatos deberán ser publicadas en afiches o carteles en cada cabina de votación, asegurándose que tengan una adecuada visibilidad.

Otro tema que estaba en debate era la inclusión o no de un casillero para el voto en blanco. Se resolvió en este sentido no tener en cuenta esta opción, por lo que solamente se computará como voto en blanco cuando el votante deje vacía alguna categoría.

Con respecto al orden de ubicación de las listas de las coaliciones electorales, ya estaba definido que eso se resolverá por sorteo para las elecciones primarias. Sí se acordó que, para las elecciones generales, la BUP presentará a las diferentes listas conforme al orden que quedó establecido por el resultado de las PASO.

Respecto de la preocupación sobre cómo compatibilizar el uso de la BUP en elecciones nacionales cuando haya simultaneidad de fecha con comicios provinciales (en los que mayormente se utilizaría la boleta tradicional partidaria) se definió que las provincias tendrán las dos opciones abiertas: boleta tradicional o BUP. Eso sí: si implementan la BUP para las categorías provinciales, deberá ser una boleta separada de la BUP nacional.

Según el proyecto, la BUP se imprimirá con una antelación no menor a los 15 días, en una cantidad igual al padrón de electores sumado a un 5 por ciento adicional para reponer en caso de alguna contingencia.

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