En lo que representó la primera escala de la gira internacional, el presidente Alberto Fernández se reunió con su par ruso, Vladimir Putin. Llegó a Moscú con la intención de desarrollar una política multilateral que le permita romper la dependencia, como afirmó, con el FMI y Estados Unidos. En ese contexto, Fernández planteó que los acuerdos económicos que se alcance con el gobierno ruso sirvan para que el país que conduce Putin ingrese al mercado de América Latina. La provisión de la vacuna Sputnik V fue el tema central: «Estuvieron cuando el resto del mundo no nos auxiliaba», resaltó el mandatario argentino. «Quiero felicitarlo por los éxitos de su campaña de inmunización (en la Argentina). Casi el 88 por ciento de la población fue inmunizada», respondió Putin, quien aseguró que «también hay mucho por hacer entre los dos países para intensificar el comercio y el ámbito económico», al tiempo que remarcó que «el último año hemos visto un buen ritmo de crecimiento» en la Argentina. Anoche, Fernández llegó a China, su segunda escala donde se encontrará con el presidente Xi Jinping.

La puerta de entrada

«Tenemos que ver el modo en que Argentina se convierta en una puerta de entrada para que Rusia ingrese a América Latina de un modo más decidido», dijo el mandatario en la reunión con Putin que fue transmitida por TV y las redes sociales. El saludo entre ambos mandatarios fue afectuoso y la conversación fue traducida por un hombre del gobierno ruso.

Allí Fernández recordó que nuestro país «vive una situación especial, producto del endeudamiento que me tocó heredar» y explicó: «Desde los ’90 en adelante, Argentina volcó su mirada muy firmemente en Estados Unidos y la economía argentina depende mucho de la deuda que tiene con EE.UU. y con el Fondo». Luego, sin nombrar la presidencia de Mauricio Macri, agregó que «en 2015 llegó un gobierno que otra vez volcó su mirada en Estados Unidos y fue el que nos generó la deuda pesadísima que tenemos». Por ello, dijo estar «empecinado» en que «Argentina tiene que dejar de tener esa dependencia tan grande con el Fondo y EE.UU.». Para ello consideró que el país «tiene que abrirse camino hacia otros lados» y señaló que -en ese contexto- «Rusia tiene un lugar muy importante».

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Fernández y Putin charlaron a solas una hora y compartieron un almuerzo. En ese momento del encuentro el mandatario de la Federación Rusa le confirmó que su principal fábrica de camiones (Kamaz) se va a instalar en la Argentina para producir vehículos pesados. También hablaron de inversiones en el tema ferroviario y la producción de vacunas.

Luego, Putin le abrió las puertas de su despacho en el Kremlin y le mostró a Fernández fotos de su familia, su historia y la participación de su padre y madre en la resistencia durante el sitio nazi a Stalingrado en la segunda guerra mundial.

Cooperación e inversiones

Putin se lamentó que la visita sea corta. Luego del almuerzo se hizo la conferencia pública. Allí Putin comprometió inversiones en el sector eléctrico y también en el gas, petróleo, industria química y colaboración bancaria. A su turno Fernández destacó que ambos países están dando «un paso importante para que la Argentina y Rusia profundicen sus lazos». «Hemos discutido posibles dimensiones para desarrollar la asociación estratégica integral entre ambos países, y aspiramos a potenciar nuestra cooperación estrecha mutuamente beneficiosa y buscar nuevos ámbitos de interacción», sostuvo Putin.

En ese sentido, Fernández buscó renovar el acuerdo que en 2015 Putin había sellado con Cristina Fernández de Kirchner: «Hay que ponerlo en marcha con todo vigor, que profundicemos todo nuestro esfuerzo para que se convierta en una realidad efectiva y que poco a poco ambos países vayan profundizando sus vínculos», afirmó Fernández.

Tras valorar que Fernández recibiera personalmente a la misión de empresarios rusos que visitaron a la Argentina en diciembre pasado, Putin destacó: «Tenemos buenas oportunidades para intensificar la cooperación ruso-argentina en el campo de inversiones, y los empresarios de ambos países muestran verdadero interés hacia el trabajo común».

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Lenin

Tras el encuentro, Alberto Fernández y parte de la comitiva visitaron el mausoleo de Lenin (Vladímir Ilich Uliánov, el líder de la revolución bolchevique de 1917) en la Plaza Roja y regresó al histórico hotel Metropol, donde se hospedó. Allí, en la habitación que ocupó el canciller Santiago Cafiero, el Presidente dialogó con periodistas argentinos que cubren su gira antes de emprender viaje a la República Popular China.

«La Argentina tiene una dependencia muy grande del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de Estados Unidos. Necesitamos abrir otros puentes, y apostar por el multilateralismo, sin ser satélites de nadie», reiteró el mandatario ante los periodistas.

Fernández reconoció que hubo muy buena sintonía con Putin y que eso les permitió profundizar en la cooperación económica y tecnológica: «Hablamos sobre la posibilidad de un tren de Vaca Muerta a Bahía Blanca, la puesta a punta de una fábrica en la Argentina de Kamaz, la compañía que vende los camiones más grandes del mundo, posibles centrales nucleares para uso pacífico. Me habló de centrales flotantes en el Mar del Norte y mucho más”, relató Fernández.

La deuda y el acuerdo con el FMI fue parte de la conversación a solas entre Fernánez y Putin: “Me dijo que era muy importante el acuerdo para seguir avanzando en todas estas cosas. Él tiene una opinión muy parecida a la mía sobre el Fondo. Me pareció un tipo sobre todo muy pragmático”, afirmó el Presidente. En cuanto a la crisis con Ucrania, Fernández aseguró que no fue un tema que se tocó en profundidad: «Putin me expresó su posición y yo le dije que la Argentina creía en la vía de la negociación diplomática para resolver los conflictos”.

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