Actos y disturbios en el primer aniversario por el derrumbe en la mina chilena

 

 

Los actos consistieron en una misa en la iglesia de La Candelaria -patrona de los mineros- y la donación al Museo Regional de Atacama de la cápsula Fénix II, en la que fueron extraídos los mineros del cerro San José, y del papel con el texto que anunciaban que estaban vivos y sanos a 17 días del derrumbe.

 

A tono con los anuncios del gobierno chileno de realizar una celebración discreta, la vida cotidiana no se alteró esta mañana en la pequeña pero dinámica y pintoresca ciudad de casas bajas y multicolores enclavada entre montañas marrones, a más de 800 kilómetros al norte de Santiago.

 

La misa ecuménica comenzó después del mediodía en un espacio abierto junto a la iglesia, en las afueras de la ciudad, con el fondo de una veintena de banderas chilenas y frente a más de dos centenares de butacas, que fueron ocupadas mayormente por invitados, funcionarios y familiares de mineros.

 

Aunque según los anuncios oficiales se trataba de una celebración abierta a la comunidad, fueron pocos los pobladores que asistieron al oficio religioso en forma espontánea -quizás por tratarse de un día laborable- y algunos pocos observaban como curiosos desde afuera, tras las rejas perimetrales.

 

En la intendencia de Copiapó aclararon a Télam que el acto fue organizado por los gobiernos Nacional y Regional, »nosotros sólo somos invitados a la celebración», explicó una fuente de Prensa.

 

Piñera fue aplaudido al ingresar al acto, tras lo cual llegó una corta procesión con la imagen de la Virgen de la Candelaria, seguida por la mayoría de los 33 mineros, quienes fueron recibidos con una prolongada ovación y saludados de a uno por el Presidente.

 

El único de ellos que habló al público fue Luis Urzúa, el jefe del turno en que ocurrió el derrumbe, quien se convirtió en el líder del grupo, organizó la supervivencia y fue el que más tiempo permaneció bajo tierra, al ser el último en salir.

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Urzúa dijo que »hoy es un día de nostalgia, al recordar que la mina estaba cayéndose y nosotros gritamos y lloramos, pero el mundo supo reconocer lo que nos estaba pasando y nos acompañó» y recordó que »los primeros 17 días fueron de gran amargura, pero también de gran alegría», pudieron anunciar que estaban vivos.

 

»Nosotros hoy le damos un tributo a todos ustedes, a todos los que trabajaron por nosotros, a todos los que lucharon para que hoy nosotros podamos estar conversando y diciéndoles gracias, gracias por darnos vida otra vez», agregó.

 

El más veterano de los 33 mineros -de 53 años- se dirigó al mandatario al finalizar su alocución, y expresó »gracias señor presidente por luchar, por decir `sí, sí se puede`».

 

Para el cierre, los mineros comenzaron a entregar reconocimientos a quienes colaboraron en el rescate, y al otorgar el primero a Piñera, una mujer comenzó a reclamar »democracia» a viva voz mientras agitaba una bandera de Chile con la leyenda »Se vende».

 

Se trataba de Sandra Peña, docente y vocera de los estudiantes desalojados anoche de la Universidad de Atacama por carabineros, en el marco de la protesta estudiantil que sacude al país, quien de inmediato fue arrestada por custodios, junto a otra persona que la apoyaba, y ambas trasladadas en un vehículos policial.

 

También dispersaron a estudiantes que manifestaban frente a la iglesia y a un grupo que intentó desplegar frente al vehículo presidencial un cartel contra las centrales termoeléctricas.

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Media docena de manifestantes fueron detenidos durante esos encontronazos, entre ellos el periodista José Manuel Gutiérrez, por protestar por el mismo motivo ambiental y territorial.

 

Piñera se trasladó al otro lado de la ciudad para el segundo acto, en el Museo Regional de Atacama, al que donó la cápsula Fénix II, que sacó de a uno a los mineros atrapados en la montaña.

 

En la misma ceremonia, José Ojeda donó a la institución su famoso texto »Estamos bien en el refugio los 33», que recorrió el mundo a través de la televisión, fotos e internet y también llevado por el presidente Piñera, quien en esta ocasión se lo devolvió -luego de sus reiterados reclamos- para que él hiciera la cesión.

 

También frente al museo protestaron los estudiantes, que enfrentaron a naranjazos a la policía hasta que fueron alejados por los uniformados, que arrestaron una decena y cerraron las calles unos 100 metros en torno al edificio, aunque los jóvenes siguieron con su protesta y hubo reiteradas escaramuzas.

 

Por cuestiones de espacio, se autorizó el ingreso a unos pocos periodistas y la mayoría permaneció en la esquina de Atacama y Rancagua, con un ojo en una pantalla que reproducía el acto y el otro en los disturbios y cánticos detrás del vallado policial.

 

En esta ceremonia habló Piñera, quien al finalizar su discurso se refirió al conflicto estudiantil, y advirtió que escucha sus demandas pero que gobierna para 17 millones de chilenos, a quienes les garantiza el derecho a la libre circulacion y también »el derecho a estudiar a los jóvenes que quieren estudiar».

tELAM

 

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