Voto descalificado

Por Carlos Rozanski para Infonews

Teniendo en cuenta que el avance que se intenta impulsar tiene relación directa con límites a las corporaciones y grupos económicos que luchan por mantener sus privilegios, la falta de interés en dar a conocer esos fallos se explica sola. Se difundieron ampliamente, por el contrario, aquellos fallos que en distintos despachos judiciales, hicieron lugar a las medidas y sumaron piedras a la rueda de este proceso. Simultáneamente, se entrevistó en los medios a cientos de profesionales del derecho que con mayor o menor efusividad, pero todos integrantes de distintas corporaciones, coincidieron en aplaudir a aquellos/as magistrados/as que »valientemente» cerraron –al menos provisoriamente– las puertas a la elección por voto popular de una parte de los miembros del Consejo de la Magistratura de la Nación. Precisamente de aquellos que integran las corporaciones a las que pertenecen quienes se oponen a las leyes legítimamente sancionadas por el Congreso Nacional.

Uno de los argumentos centrales de los accionantes y de los fallos es que, de cumplirse con estas leyes, los consejeros deberían fidelidad a los partidos que los incluyeron en sus listas. Este argumento parecería tener sentido, si no fuera que quienes hoy integran el Consejo, en el sistema que se pretende mantener, pertenecen a una corporación a la que además –en el caso de los jueces– le pagan mensualmente una jugosa cuota societaria. Claro que a cambio de dicha cuota obtienen numerosos beneficios característicos del »pertenecer», los que no se detallan aquí porque excedería el tamaño de dos páginas de esta publicación.

¿Cómo imaginar, desde la óptica de quienes se rasgan las vestiduras por una boleta partidaria, que quien pertenece a una asociación, paga mensualmente una cuota, integra listas »societarias» para la elección de consejeros e integró anteriores Comisiones Directivas, no se debe a sus »consocios» que lo votaron? ¿Se puede sostener seriamente que quien tiene ese tipo de pertenencia no tiene simpatía política alguna o vota reiteradamente en blanco? Es más serio pensar que detrás de ese paroxismo de fervor democrático, se esconden los verdaderos intereses económicos, corporativos y de poder que no sólo los impulsan a sabotear este proceso, sino además a descalificar al soberano, a esos 20 millones de habitantes comunes destinatarios de los fallos que los iluminados asociados a diario dictan desde lo alto de los estrados.

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