Sin lideres de oposicion

Por Demián Verduga para Miradas al Sur

El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, ¿podría ocupar el centro de la escena opositora?

–La verdad es que por ahora no veo a ningún dirigente llenando ese lugar. Además, si el núcleo de la oposición son los sectores medios, hay que resaltar que varios temas importantes para algunos sectores medios fueron impulsados por este Gobierno. Entre ellos el matrimonio igualitario, la identidad de género, la fertilización asistida. Son todos temas importantes en ciertos sectores de clase media, porque tienen que ver con fortalecer derechos individuales.

–¿Qué debería hacer Macri para intentar instalarse como líder nacional opositor y ser una opción real de poder?

–Podemos hacer el ejercicio de realizar una lista de sus ventajas y desventajas. Lo ayuda que es un candidato instalado y conocido en todo el país y que en su espacio político nadie le discute el liderazgo. Esto no creo que sea igual con Hermes Binner en el FAP. Además, el Gobierno eligió a Macri como contrafigura. Y en Capital tiene cierta militancia, cierto aparato. Lo que tiene en contra es que no cuenta con una red nacional. No puede movilizar ni fiscalizar. No tiene candidatos potentes en muchísimas provincias. Por eso, el peor escenario para Macri es que la elección nacional vaya enganchada a las provinciales.
Otro punto que tiene en contra es que su electorado es mucho más volátil y menos paciente que el del Gobierno, por ejemplo. Lo mismo sucede si se lo compara con los votantes radicales o socialistas. La encrucijada de la definición, es apostar a tener un partido liberal-republicano o representar a la pata conservadora del peronismo. Cualquiera de las dos definiciones le trae problemas con el otro sector.

–Los cacerolazos, ¿favorecen la candidatura del jefe porteño?

–Las demandas son muy heterogéneas. Además me parece que fue un llamado de atención al Gobierno pero también para la oposición.

–¿Por qué también a la oposición?

–Si hubiera una fuerza potente desde el punto de vista parlamentario, un partido que exprese estos reclamos, el cacerolazo no existiría.

–De todos modos, al día siguiente de la protesta, Macri intentó posicionarse como el representante de ese reclamo.

–Sí, pero lo que se espera de los dirigentes políticos es que vayan por delante de las demandas, no por detrás. El tema es que cuando la población no ve en el sistema político un modo de canalizar esas demandas, sale a la calle. En términos de representación parlamentaria, el PRO es muy débil. Macri puede representar a una parte de esos caceroleros, no a todos. Las demandas eran muy heterogéneas. También es eso lo que explica la cantidad de gente que hubo. Los malestares tienen motivos muy diferentes. No está claro qué ven como opción contra el Gobierno.

–La protesta tenía como rasgo que había mayoritariamente sectores de clase media. El PRO, ¿puede transformarse en el partido de estos sectores como en otra época fue el radicalismo?–La fuerza de Macri tiene muchas tensiones sobre su identidad. Hay un componente liberal muy importante, que en general es una visión muy opuesta al componente estatista que tuvo siempre el radicalismo. A su vez, tiene un componente peronista conservador y eso también lo aleja del votante radical. Por otra parte, en cualquier elección competitiva, un dirigente necesita votos de clase media pero también de otros sectores. En 1983, Raúl Alfonsín no ganó sólo con los votos de los sectores medios. Además, una parte importante de la clase media votó por Cristina en la última elección.

En eso influyó mucho el aumento del consumo y las conquistas de derechos individuales que mencioné antes. En ese territorio, el Gobierno fue mucho más a la avanzado que la oposición.

–De todos modos, en la última elección porteña a Macri le fue muy bien.
–En esa contienda es muy difícil saber cuántos de esos votos fueron a favor de Macri y cuántos formaban parte de lo que se conoce como consenso negativo, que votaron para que no ganara el candidato de Cristina. No es fácil diferenciarlo, pero yo creo que hubo mucho de eso.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here