Si Majul es el mejor… estamos en el horno

 

Como ustedes saben, se ternan diferentes programas de radio y televisión, como así también actores, directores, conductores, etc.

No fue ajena a esto la terna a Mejor Labor Periodística Masculina en Televisión en donde figuraban los conductores de “Presidentes de

Latinoamérica”, “6-7-8”, “La Cornisa”, “CQC” y no recuerdo qué otro.

El conductor de La Cornisa, poco antes de este evento, salió a decir por los medios monopólicos que “los Kirchner” habían comprado APTRA para que el conductor del programa “6, 7, 8” ganara, lo cual, a su criterio, era lamentable.

Varias cosas para decir: 1) ganó él con su programa “La Cornisa”; 2) un directivo de APTRA confesó a los integrantes de una mesa en que estaban ubicados compañeros del periodista Víctor Hugo Morales, que desde esa organización se instaba a sus integrantes a no votar por el programa “6, 7, 8”; 3) el discurso de Majul tras la entrega fue lamentable y bochornoso (por ejemplo, dijo que no estaba preparado para recibir el premio, pero leyó

un discurso que traía en el bolsillo); 4) habría que decirle a este periodista (si así puede llamársele) que “el pez por la boca muere”, porque reclamaba una libertad de expresión que, justamente, estaba usando en el momento de reclamar; 5) que debería investigarse si lo que dijo el directivo de APTRA es

cierto porque, de ser así, estamos ante un hecho grave.

Verdaderamente que el premio se lo hayan dado a Majul que, a mi entender, es quien tiene me nor calidad periodística es, cuanto menos, sospechoso.

Hace un programa al que lleva siempre los mismos invitados (en una época, casi todas las semanas el comisario Patti, o el coronel Rico, Elisa Carrió, nadie lo olvida), donde hay preguntas capciosas e infantiles, alguien que no hace periodismo de investigación y que degrada la profesión, no puede ser premiado.

Por eso, si Majul es el mejor, estamos en el horno.

En el horno como sociedad, como espectadores de una televisión cada vez más decadente. Donde el conductor se erige en víctima de una per-

secución inexistente, de una censura que no es tal, desde el momento en que dice lo que se le viene en ganas lanzando a diestra y siniestra sospechas sobre otros colegas o sobre quienes son gobierno.

Por suerte y como contrapartida vimos, con su estatuilla también, a otros periodistas de trayectoria como Eduardo Aliverti, Jorge Halperín, Liliana López Foresi y Pedro Brieger, personas que honran la profesión, con una formación “del carajo”, que analizan la realidad nacional e internacional con la  rigurosidad propia de quien tiene la difícil tarea de informar al público con la mayor objetividad posible.

En nosotros está “el bajarles la cortina” a quienes son meros lanzadores de rumores o formadores tendenciosos de opinión y “prestarle el oído” a aquellos que se documentan y van a los archivos antes de dar una noticia.

Ah! Y…, aguante “6, 7, 8”!! Otra vez será. Por ahora el premio se lo dan los televidentes, lo que no es poco.

Por Marta Brojan- Semanario Sin Pelos en la Lengua

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