SACROS y TRASNOCHADOS

Por Emilio Vera Da Souza

Luego de haber leído y escuchado innumerables opiniones y posiciones doctrinarias por el acontecimiento del incendio accidental por negligencia de la catedral gótica de la capital de los franceses, la actualidad me trae otros hechos y dichos sobre los que quiero expresar algunas palabras.
Escuché atentamente afirmaciones como las siguientes:
» una pena que se perdiera un símbolo cultural» ( no se perdió mucho, el techo no era nada más que un techo de madera. Reconstruido varias veces y roto otras tantas).
«Esa construcción atesoraba obras de arte invaluables» (cruces, cáliz, corazones de sacerdotes católicos, partes de una corona de espinas que dicen fue la de Jesús cuando fue crucificado, restos de madera que dicen son de la cruz de Jesús y un clavo, ídem; relicarios varios. Arte y reliquias no religiosas poco y nada. Casi todo lo que hay en ese lugar son considerados tesoros de la monarquía vaticana y casi nada de eso se perdió).
También escuché decir que algunos se angustiaban por esa «pérdida irreparable para la humanidad » y otros que los acusaban de no tener la misma empatía y no solidarizarse con los muertos en Angola, Haití, el Congo, Bali, Palestina, Afganistán, los indios del Chaco, los mapuches, los bosques naturales de Jujuy y Salta, la selva de la Amazonia, los niños internados en el hospital Garrahan, las consecuencias del uso de glifosato, los desprendimientos de bloques de hielos de la Antártida, los pingüinos del sur, la cúpula incendiada por negligencia y contrataciones de dudosa legalidad del edificio del Banco de Mendoza ahora llamado ECA, el muro de Trump en la frontera con México, la cárcel injusta que padece Lula, la persecución a Julián Assange y algunas otras situaciones específicas repudiables individuales o colectivas, cosas catastróficas, invaluables desastres humanitarios lamentables, y asuntos varios que pueden seguir estirando la lista hasta casi el infinito. Y más allá…
Otros, un poco más temerarios y audaces, publicaban expresiones como » la mejor iglesia es la que arde» como si el incendio de Nuestra Señora hubiese sido producto de un acto de valentía revolucionaria o una expresión de grupos que se reivindican anarquistas o anticlericales y no por la acción involuntaria de dos obreros que hacían un descanso previsto y que fumaban cigarrillos cuyas colillas tiraron al descuido en una zona con maderas viejas resecas y aserrines contemporáneos.
Muchos opinaban urgentemente sin muchos datos, sin elementos concretos, a catorce mil kilómetros del lugar, basados en peritajes de turistas que filmaban a cinco cuadras, basados en comentarios sobre especulaciones en idioma francés elaborados desde estudios de televisión, por locutores sumidos en la ira por emoción violenta al ver el humo desde lejos, sin datos históricos, sin peritajes científicos, sin evaluación de daños, sin ningún detalle del lugar siniestrado y sobre todo, sin saber nada de lo que en ese lugar estaba pasando.
Otros más se sumaron a este conglomerado de opinadores compulsivos, tomando como referencia una película de dibujos animados realizada por los estudios norteamericanos de la empresa de entretenimientos Walt Disney.
Y finalmente otro grupo con argumentos más epiteliales, reproducían memes, chistes, pretendidas humoradas, frases hechas, citas de autoría incontrastable, fotos familiares, recuerdos de viajes, reflexiones de peluquería, comentarios de ascensor y elaboraciones en voz altas en las colas de las ventanillas de pago de avisos de corte de servicios públicos esenciales.
Una mezcla de admiración discepoliana: estantes repletos de biblias y depósitos llenos de calefones.
Hoy comienzan a aparecer reflexiones y planteos de similares calidades con un tema de menor repercusión pero para algunos, de igual nivel de interés y con similares métodos argumentativos.
La beatificación del que fuera obispo de La Rioja, Angeleli muerto asesinado por escuadrones ilegales a las órdenes de facciosos de uniforme, genera comentarios de todo tipo, más o menos con las mismas formas y elaboraciones argumentativas.
Hay quienes desde la jerarquía misma de la iglesia romana marchan para apoyar la santificación de esa víctima junto a quienes en la catedral de Buenos Aires comulgaban con Videla, Agosti y Massera o participaban de tedeum y misas consagratorias a los salvadores de la nación, casualmente los mismos que dieron las órdenes ilegales e inmorales de asesinar, violar, perseguir, enajenar y apropiar bienes y personas.
Los mismos, algunos, de los que piden la beatificación del buen obispo, piden salvar las dos vidas con pañuelos celestes a sus cuellos, que quieran bajar la edad de imputabilidad para que los niños pobres que roban sean tratados como adultos violentos, esos que piden la pena de muerte para ladrones de mala vida, piden la condena de quienes viven en la más oscura pobreza denostando a quienes el Estado debiera cuidar por recibir “planes” pero nada dicen cuando los subsidios son para las empresas de gas de electricidad, de peajes, de agua, de transportes y cuyos dueños casualmente tienen los mismos apellidos que los que son ministros o subsecretarios, o son familiares o son sus esposas. Esos que piden la libertad de empresarios que esconden cuentas en guaridas fiscales, enajenan sus empresas y bienes, para no pagar multas por incumplimiento de sus obligaciones de leyes laborales, que ponen todo a nombre de su madre para no darle la cuota de alimentos a sus hijos, daños colaterales de sus divorcios. Esos y esas que van a la misa de beatificación del obispo bueno de La Rioja son los que callan cuando alguna madre de un barrio de la periferia denuncia que a su hijo sordo lo violaron unos curas con ayuda de unas monjas en un espacio donde deberían haber sido cuidados.
Algunos que van a la misa de Angeleli que justifican la pena de muerte sumaria por parte de polizias bravos, valientes cuando se enfrentan con pibes de gorrita y piel oscura, pero obsecuentes con sus jefes a la hora de acatar órdenes ilegales, inmorales e inhumanas.
Algunos que van a misa de la beatificación del cura obispo, pero guardan silencio frente a las violaciones y abusos en su familia con las mujeres del servicio doméstico o las secretarías privadisimas de esposos estresados por la situación del país, culpa de los gobiernos anteriores o de los gobiernos futuros.
Ahora sale a opinar el representante de la iglesia de Roma con sucursal y oficinas en calle San Juan y Catamarca de la ciudad de Mendoza.
Dice ese hijo de Cristo, queridos hermanos, que el obispo de La Rioja ayudó a organizar a los pobres, y por esos dichos, no faltará el hipócrita que lo compare con el Che y no faltará el afiebrado distraído que piense que por esos dichos es un jerarca progresista.
Mientras, el gobernador de la iglesia en este lejano, lejano y salvaje oeste, guarda silencio sobre lo que ocurre en el instituto Provolone, en la congregación preconciliar encarnada DE San Rafael, entre los acólitos del sur y los denunciados por varios abusos a menores, descritos en el código penal como delitos comunes y el código de derecho canónico como hechos condenables.
También, ese que rescata la figura de el obispo bueno Angeleli, asesinado juntos a sus colaboradores, nada dice sobre el origen de los fondos para pagar los honorarios y fianzas de los acusados de violar y abusar menores indefensos.
Todo esto mezclado y en el mismo lodo, todos manoseados.

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