Omisiones

También pudimos dar detalles sobre capítulos de nuestra historia, las vacaciones, los niños, el teatro, la solidaridad, las escaleras mecánicas, la venganza, la democracia, las bibliotecas, la corrupción, los gobiernos, la ley de matrimonio igualitario, el aborto, la fotografía, los diarios, las madres, la comida, los cumpleaños, los apasionados, las empresas, los oficios, las decisiones, la prostitución, la guerra de Malvinas, los empleados públicos, los impuestos, los boletos de colectivo, el rock, el servicio militar obligatorio, el machismo.

Varias páginas hemos dedicado a personas y personajes destacados por distintos motivos. La esposa del Libertador, Remedios de Escalada de San Martín; mi amigo el Churcho Gómez el que ve la vida color de rosa; la generala Manuela Sáenz enamorada de Bolívar; el escritor y periodista de investigación Jorge Orduna reconocido en varios lugares del mundo y casi ignorado en Mendoza; el teatro solidario del Flaco Ernesto Suárez; el magnetismo de Marilyn Monroe; la pasión del fotoperiodista Jorge Coco Yáñez referente de la fotografía; el juez federal y ejemplo de coherencia y valores democráticos Juan Antonio González Macías; de las pinturas de Eduardo Hoffman; de los dibujos, las palabras y la generosidad de Miguel Rep; de las historias de Rodolfo Enrique Fogwill, sus novelas y sus muertos punk; sobre el destino del abogado Conrado Gómez despojado de sus bienes y de su vida por los marinos asesinos de la Esma; el promotor y solidario impulsor de ideas en las artes Julio Negro Castillo; del maestro de periodistas y pintor digital Carlos Quirós; del editor de poetas, filósofos, políticos y brillantes ignotos José Luis Mangeri; el artista polifuncional, arquitecto, diseñador y músico Fabián Molino y su reciente disco “Colorcito cuyano”.

De todo esto hemos escrito y algunas cosas más. Pero eso nos hace pensar de lo que nos falta aún pero que nos gustaría… y también nos hace pensar en que no mencionar algunas otras cosas que nos interesan, podría ser una omisión de consecuencias inciertas.

No hemos podido escribir sobre los jóvenes ocupando espacios de decisión en los negocios, en la política y en todas las organizaciones sociales posibles; sobre la recuperación de todos los niños, hoy adultos, que conocen por fin su identidad, de tal manera que las abuelas puedan descansar de esa imparable búsqueda de más de tres décadas; sobre los cientos y miles de hombres, mujeres y ancianos y niños que han salido padecer condiciones de miseria y vergüenza por el solo hecho de que no tenían lo suficiente para vivir; sobre los ciudadanos sujetos de derecho que tienen posibilidades de acceder a tratamientos de salud; sobre la actualización doctrinaria de la justicia que es ágil y que no deja que los humillados queden metidos en donde no deben porque no pueden demostrar su inocencia. Y de la eliminación de situaciones burocráticas que generan hechos de corrupción. Y sobre la confesión de quienes tienen datos sobre lo que hicieron con los desaparecidos… y sigue la lista interminable casi…

De esos temas no hemos podido escribir aun…

Y tampoco de tus ojos tristes, ni de tus manos cariñosas, ni del olor de tu cuello. Ni una palabra escrita sobre tu pelo libre, y tu piel y tus labios susurrando cosas al oído. De tu gracia al caminar y de tu estilo singular para decir las cosas más simples.
No pusimos letras que digan de tu lejanía, ni sobre la cantidad de recuerdos de momentos juntos, ni las promesas incumplidas esperando en el segundo cajón de la cómoda. Ni una palabra de tantos días y de tantas noches compartidas: Nada sobre tu risa. Pero sobre todo, no escribir nada esperando que vuelvas.

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