La dignidad camina por las calles de Santiago

por Emilio Vera Da Souza

UNO. Hace muuuuchos años, cuando algunos teníamos pelos y comenzábamos a respirar en democracia, un grupo de nosotros planeaba actividades solidarias con el pueblo de Chile, que aún sufría los desatinos y las perversidades de Augusto Pinochet, asesino, psicópata y bestial que tenía en sus manos la vida y la muerte de las personas del otro lado de las montañas. Sería injusto nombrarlos porque seguramente dejaría algunos en el olvido. Recuerdo a las organizaciones que se conformaban para esas acciones: Caschi (Comité Argentino de Solidaridad con Chile), Amnistía Internacional, el ACNUR (Alto comisionado de las Naciones Unidas para los refugiados), Instituto para el Nuevo Chile, la APDH, la Liga Argentina por los DDHH, la Asociación Ecuménica, varios partidos políticos y algunas personalidades y artistas destacados.

El objetivo era realizar acciones concretas por los preseguidos del otro lado. Presos, exiliados, familiares de víctimas, de desaparecidos, de torturados.

DOS. Por esos días conocimos al Guatón Calaz, a Giovanni Bacanni, a Lilia Santos, a unos cantantes y serigrafistas fuera de lo común, a Jorge Arrate. A Schwenke y Nilo. A Patricio Mans. A Poli Delano. A tantos que ya no me acuerdo los nombres. Ha pasado tanto tiempo, sin embargo ellos están construyendo su futuro en las calles, mano a mano. Pareciera que el tiempo no ha pasado. Recuerdo al amigo, al querido «Gordo» Luis Triviño. Interminable lista de personas involucradas. Las calles de Chile no las olvidan. Las fotos y los afiches en las bibliotecas nos lo recuerdan. Hoy las calles se llenan de nuevo. Parece que el tiempo se detiene, pero no.

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TRES. El histórico goleador del fútbol chileno Esteban Paredes dijo que «el gobierno quiere retomar el fútbol para calmar a la gente pero nosotros no estamos de acuerdo».
«Si hemos paralizado el fútbol tres semanas es porque lo más importante es lo que está pasando en el país. Hacer algo que le quite importancia a eso no es la forma. Si no hay seguridad y el tema país se mantiene, no se debe jugar y deben continuar las manifestaciones».

CUATRO. Un grupo de trabajadores escoceses de la Rolls Roys, fabricante de las turbinas de los aviones caza que tenía la fuerza aérea de Chile, se negó a repararlos en el año 1982, durante la guerra de las Malvinas,como protesta contra la dictadura pinochetista y para que no fueran usados en la guerra contra argentinos. Hace unos días, esos mismos trabajadores escoceses, hoy jubilados, hicieron llegar un mensaje por las redes a Chile. «Vamos a hacer desde Escocia, desde nuestro sindicato, lo que sea posible para ayudar al pueblo de Chile en su protesta por sus derechos. No hay guerra, y como antes, hoy los violentos ¡no pasarán!».

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CINCO. La consigna de las mujeres en los ochenta era «No más porque somos más».
Los poetas pintaban en las paredes «Cada poema trae su versión». «Chile Ven Seremos». «No pasarán».

SEIS. Recorriendo las calles de Santiago, vivíamos con la adrenalina al máximo, cada detalle. Pasar a buscar a los amigos, comprar lo necesario para comer y beber juntos antes del toque de queda. Esperar que llegaran los que venían de lejos. Juntarse para no quedar aislados. Cantar y festejar, seguir vivos. Llorar a los ausentes. Recordar a los lejanos. Hacíamos tareas urgentes. Escribíamos para revistas, para fanzines, hablábamos en programas de radio, hacíamos películas documentales, imprimíamos libros y fotocopiábamos cuando no teníamos ni un mango. Pintábamos paredes escondiéndonos de la cana. Amábamos con pasión. Andábamos urgentes.

SIETE. Hoy en las calles de Chile, salieron primero los pibes de las escuelas secundarias, luego los otros. Y no se detiene. Los miembros del gobierno no pudieron ver la magnitud del daño realizado. Entonces, para parar, mandan a los uniformados a hacer más daño. Tiros, secuestros, bombas, detenciones ilegales, tortura, violación de mujeres, personas que han perdido un ojo… un ojo de la cara. En un país de un gobierno ciego, lleno de tuertos.

 

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