La cuestión Malvinas en la década ganada

Por Ernesto Alonso

Un día como hoy, en 1829, era designado Luis Vernet como gobernador de las Islas Malvinas, creándose la Comandancia Política y Militar de las Islas y las adyacentes al Cabo de Hornos en el Mar Atlántico, por decreto del gobernador interino de la provincia de Buenos Aires, brigadier general Martín Rodríguez. Pasaron 184 años de ese evento que reafirma los derechos históricos y geográficos indiscutibles que la Argentina tiene sobre los territorios usurpados por los británicos.

El 2 de abril de 1982, la dictadura cívico-militar que se impone ilegalmente el 24 de marzo de 1976, toma una decisión que es contradictoria con la ideología del régimen autoritario, genocida y antipopular: recuperar militarmente las Islas Malvinas. Este hecho nos aleja de las Islas y permite al imperialismo instalar la fortaleza militar construida en Monte Agradable.

Durante las primeras dos décadas desde la recuperación de la democracia, tanto en la gestión de Raúl Alfonsín con la »desmalvinización» y el reconocimiento como »héroes de Malvinas» a los militares que atentaron contra la democracia (Rico-Seineldin), continuando con las »relaciones carnales» durante el menemato, los acuerdos de Madrid y los indultos a los generales de la derrota, las decisiones políticas distaron de generar cualquier posibilidad de interpelar al Reino Unido sobre el incumplimiento de las resoluciones de la comunidad internacional y las violaciones sistemáticas de tratados sobre militarización y paz en al Atlántico Sur.

Haciendo un ejercicio de la memoria y recorriendo la última década, en la política implementada sobre Malvinas, hay un antes y un después desde la llegada a la presidencia de Néstor Kirchner y que continúa con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Esta década nos permite despojarnos de la »épica de las balas».

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Malvinas deja de ser solamente la guerra de 1982, se vislumbra el concepto de »Malvinas, presente y futuro», se profundiza la noción de soberanía, con Memoria, Verdad y Justicia, se construye un camino que nos acerca nuevamente a Malvinas bajo un nuevo concepto territorial de la Argentina como un país bicontinental (Ley 26.651) y se propone la recuperación definitiva en el tiempo de los territorios usurpados desde hace 180 años.

La »Cuestión Malvinas» deja de ser un tema que sólo afecta a nuestro país, se coloca en perspectiva latinoamericana, en un momento histórico de consolidación de la unidad política con criterios fundamentados en el reconocimiento mutuo de intereses signados a la integración regional, construyendo consensos en torno a la defensa colectiva de la soberanía político-territorial, al tiempo que se resignifica la identidad latinoamericana frente a un escenario de crisis mundial.

La »Cuestión Malvinas» en la década ganada se refleja en la creación de espacios políticos gubernamentales como Unasur, Alba, Celac, Mercosur y el Consejo Sudamericano para la Defensa, constituido en el año 2008. Malvinas es una »causa de Estado».

En esta década ganada también se llevaron adelante políticas públicas de reconocimiento para los ex combatientes de Malvinas, tales como: el mejoramiento de las pensiones, la existencia de un programa nacional de atención sociosanitario que brinda PAMI, contar con la Comisión Nacional de Ex Combatientes en el Ministerio del Interior para mejorar la asistencia, la posibilidad de reclamar a la justicia un proceso de verdad para que se investiguen las violaciones a los Derechos Humanos durante el conflicto; la gestión de identificación de los 123 soldados sepultados como NN en el cementerio de Darwin, reafirmando así el derecho a la identidad como política de Estado, las producciones de contenidos educativos y de difusión de la »Cuestión Malvinas», la desclasificación del Informe Ratembach, entre otras acciones que se incorporan al nuevo paradigma de Malvinas.

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La firmeza de la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, pone en evidencia ante la comunidad internacional la violación sistemática de tratados que ponen en riesgo la paz de la región y denuncia a Gran Bretaña ante la ONU por la militarización del Atlántico Sur, por la instalación de la fortaleza Malvinas que de la mano armamentista aplica un modelo de capitalismo salvaje que lleva adelante la explotación indiscriminada de los recursos naturales en la factoría montada en Malvinas.

La Argentina es un pueblo de paz y esto se ha evidenciado en esta década ganada. Debemos aprovechar esta oportunidad en que se ha puesto en crisis el sistema unipolar hegemónico donde la Argentina y América Latina como región transitan un camino de integración, independencia política y restauración de derechos.

Volveremos a Malvinas de la mano de América Latina.

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